27 de Noviembre de 2020 Son las 1:38

Deportes

Deportes

Especial Semana Santa 2020
Balonmano

El Incarlopsa Cuenca vuelve a ganar en casa dos meses después (28-24)

Los conquenses se impusieron al Helvetia Anaitasuna en un partido de contrastes: una primera parte a remolque, un inicio del segundo acto espectacular y un final no apto para cardíacos

El Incarlopsa Cuenca vuelve a ganar en casa dos meses después (28-24)
Imágenes del partido entre Incarlopsa Cuenca y Helvetia Anaitasuna. Fotos: Mario Gómez
18/11/2020 · Mario Gómez

Con 14 jugadores disponibles, tres de ellos porteros, recibía el Incarlopsa Cuenca de Lidio Jiménez al Helvetia Anaitasuna que aterrizaba a orillas del Júcar para intentar resarcirse del traspié que le infligió Puerto Sagunto días antes. No menos acuciante era la situación de los conquenses. Todo un reflejo de lo descafeinada que se está viviendo esta temporada sin público en los pabellones, una de las esencias más evidentes del balonmano conquense y de la que ha adolecido el equipo junto a las importantes bajas en su vestuario.

Nada más arrancar el encuentro hubo un parpadeo en el que Cuenca pareció querer la iniciativa. Thiago se alzó desde el lateral izquierdo, como lo haría durante repetidas ocasiones durante el partido, y abrió el tanteo para su equipo. La reacción rápida al saque de Anaitasuna se encontró, de repente, con la posición fija de Vainstein que sacó la falta en ataque. Un atisbo de buena toma de decisiones que pronto se diluyó en el nerviosismo y la poca claridad que superó a los de Lidio Jiménez en la parcela ofensiva en minutos siguientes.

Anaitasuna, por su parte, empezó un goteo constante de goles ayudados por los espacios que Bazán abría en la defensa conquense, que a diferencia del derbi hace sólo unos días, mostró un punto de mejoría. Si se echó de menos una mayor efectividad de Samu Ibáñez bajo palos, que cerró el primer tiempo con menos de un 19% de paradas. Con esta tónica, los navarros cogieron un parcial de hasta tres goles pasados los primeros cinco minutos (2-5). La renta fue estirándose y reduciéndose de forma constante hasta que, llegado el ecuador de la primera parte, el “más cuatro” obligó a Lidio Jiménez a pedir tiempo muerto al ver como las imprecisiones y la impaciencia del equipo en ataque que se atascaba ante la falta de ideas. La ausencia de centrales pasaba factura.

Jiménez optó entonces por devolver a Sergio López a sus años mozos en las categorías inferiores y lo colocó como eje de la primera línea. El capitán del Incarlopsa Cuenca no dudo en mostrar valentía en su nuevo rol, atacando en ocasiones el espacio entre el “2” y el “3” de la línea defensiva rival. Una intención que fraguó el éxito de una remontada poco a poco, hasta llegar a igualar el partido a sólo un minuto para el descanso (12-12). No obstante, en los últimos segundos, Gastón puso la ventaja mínima para Anaitasuna con un postrero gol.

Pintaban bien los aires que sobrevolaban el juego de los locales en los últimos lances del primer acto. Una mejoría desde la defensa hacia el ataque que tuvo su mejor expresión una vez el balón enresinado volvió a moverse en El Sargal. Cuenca fue un vendaval en esos siguientes quince minutos en los que sólo concedió dos goles.

En la otra portería, Nacho Moya se desquitó de su fallo inicial marcando un doblete rápido, con un siete metros y un contraataque ejemplar, que sirvió para poner por delante a su equipo. Desde ahí, los conquenses dieron un primer ‘knock-out’ con la potencia de Thiago. El parcial de 5-1 obligó a Enrique Domínguez a gastar su primer tiempo, pero en el ambiente se notaba ese resurgir del ‘ADN’ de los anfitriones del Sargal. Una esencia, la defensa, a la que Lidio aludía e invocaba en la previa en el partido, quizás con tanto ahínco que el resultado pudo verse cuando, en una exclusión infantil de Doldán, Anaitasuna no sólo no anotó, sino que se encontró con el detalle de gladiador desde los seis metros de Lucas Moscariello (18-15).

Domínguez pasó al plan B, colocando una defensa en 3-3 que Sergio López destruyó con velocidad y finta desde el centro del campo. Thiago se convertía en un martillo pilón goleador y puso el 20-15, para obligar a usar el plan “C” a los navarros: el ataque con siete jugadores.

El efecto inmediato supuso una pérdida de los visitantes y el tanto desde su casa de Vainstein, que lo celebró con rabia. Pero poco a poco, el rival de los conquenses comenzó a reencontrarse con el gol a medida que el tiempo se agotaba. Lidio paró el crono con su tiempo muerto cuando después de dos imprecisiones, Anaitasuna se puso a cuatro (21-17). Pero Thiago primero, y Colo nuevamente desde lanzamiento lejano a puerta vacía después, dieron la ventaja máxima al Incarlopsa de seis goles. A la fiesta anotadora, se unió la portería, con un Ibáñez mejorando notablemente sus guarismos del primer tiempo.

Parecía que el partido estaba dominado, pero los fantasmas de tan solo hace unos días comenzaron a hacer temblar la tranquilidad del más sereno. Martín Ganuza, Torriko, Gastón e Ibai Meoki endosaron un 0-4 que metía de lleno en el partido a los suyos cuando aún faltaban 6 largos minutos para la conclusión. Lidio no le quedó más remedio que volver a pedir tiempo muerto al ver venir un ‘deja-vú’ demasiado reciente.

Los goles de Hugo y Sergio López por toda la escuadra llamaban a la calma (25-21), pero otro parcial de 0-3 a sólo dos minutos del final dejó el partido no apto para personas sensibles al corazón. Fue el instante en el que Davide Bulzamini soltó un lanzamiento exterior que Bols no llegó a interceptar, rebotándole en las piernas pero terminando, por suerte para los conquenses, en el interior de la portería y dejando una ventaja en goles superior al número de minutos restantes.

La defensa individual de Anaitasuna sólo sirvió para que Hugo López pusiera la guinda con un lanzamiento a placer ante Bols, marcando el definitivo 28-24 que daba dos puntos vitales a Cuenca. Un triunfo a base de remar para remontar, para luego desarrollar un juego alegre y efectivo en ataque y sublime y angosto en defensa. No obstante, hubo que volver a sufrir durante los minutos finales, esos que condenaron al equipo en su último encuentro ante Guadalajara, pero que hoy, cuando la adversidad era aún mayor, les sonrió en toda una nueva muestra de que el Incarlopsa cuanto más tiene la soga al cuello, más demuestra su resiliencia.

FICHA TÉCNICA

28. Incarlopsa Cuenca (12+16): Samuel Ibáñez; Vainstein (2), Hugo López (4), Moscariello (1), Bulzamini (1), Nacho Moya (5, 3p), Thiago Alves (9), siete inicial, Martín Doldán (1), Carlos Fernández, Fede Pizarro y Sergio López (5).

24. Helvetia Anaitasuna (13+11): Nicolai; Gastón (4), Antonio Bazán, Eduardo González (2), Torriko (5, 3p), Chocarro (2), Juan del Arco (1), siete inicial, Marcos Cancio (p), Etxeberría (1), Martín Ganuza (5), Meoki (3), Héctor González, Aitor García (1), Fischer y Ander Izquierdo.

Marcador cada cinco minutos: 2-4, 4-6, 4-8, 7-10, 10-11, 12-13, descanso, 15-14, 18-14, 21-16, 24-17, 25-21 y 28-24.

Árbitros Iniesta Castillo y García Rodríguez. Excluyeron, por parte local, a Vainstein, Doldán y Fede Pizarro. Por parte visitante a Chocarro y Héctor González.

Incidencias: Encuentro pendiente de la 9ª jornada de la liga Sacyr Asobal disputado en El Sargal sin público.

logo Las Noticias de Cuenca
Ediciones y Servicios Integrales 2020 S.L.
Plaza de los Carros, 2. Bajo. 16001 Cuenca
969 693 800
601 119 818
0
X

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar la navegación, mejorando así su experiencia y nuestros servicios. Más información