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Agricultura

Los resineros prevén una “mala campaña” por los bajos precios

El sector reclama la ayuda de la Administración para sostener un oficio liderado en la provincia por Sotos, que extrae más de la mitad de la resina que se recoge en Cuenca
Los resineros prevén una “mala campaña” por los bajos precios
Foto: Saúl García
15/06/2024 - Dolo Cambronero

Los resineros de la provincia de Cuenca auguran este año una “mala campaña” debido a la bajada de precios que viene arrastrando el producto, que ha experimentado una disminución del 60% desde el año 2022.

“Los precios han bajado una barbaridad”, lamenta Honorio Gallejo Cejalvo, presidente de la Asociación de Resineros de Cuenca, que aglutina a alrededor de cuarenta productores. El responsable detalla que en la actualidad el kilo de resina se paga a un euro mientras que hace dos años se percibían 1,60 euros. “Debe de ser la única materia prima que ha bajado porque todo lo demás ha subido. El carburante, las herramientas para hacer el trabajo, la pasta estimulante…”, recalca, denunciando el incremento de los costes de producción.          

En cuanto a la cantidad que se espera recoger esta campaña, el representante del colectivo apunta que todavía es pronto para saberlo, matizando que dependerá en buena medida de la climatología. “Aunque la primavera ha venido muy buena porque ha llovido. Ahora lo importante es que haga calor para que el pino sude y se pueda recoger más resina”, apunta.

MUNICIPIOS

Sotos –que forma parte de la población de Sotorribas– es el municipio de la provincia en el que más resina se viene extrayendo. De hecho, de los 200.000 kilos que se recogieron en la campaña pasada, 110.000 se recolectaron en esta localidad del Campichuelo conquense. Por detrás se sitúan Zarzuela y Talayuelas, registrándose también pequeñas cosechas en pueblos como Tejadillos, Arcas, Solera de Gabaldón y Cañete. 

Gallego Cejalvo estima que se deben trabajar alrededor de 5.000 pinos para poder vivir dedicándose exclusivamente a este sector. “Con un precio razonable, se podría sacar un salario digno aunque tampoco sería para lanzar campanas al vuelo. Luego también hay personas que lo tienen como un trabajo complementario y pueden llevar entre 2.000 y 3.000 pinos”, puntualiza. 

No obstante, matiza que la rentabilidad no es la misma en todos los montes, poniendo el ejemplo de que en Segovia, la provincia con mayor producción de resina del país, sus pinos producen una media de cuatro kilos al año mientras que en Cuenca, el promedio de la campaña pasada se situaba en 2,4 kilos. “A ellos les compensa aunque los precios estén más bajos”, indica. 

La modalidad de trabajo también varía según los sitios. Por ejemplo, en Sotos se opera en montes de titularidad particular y las asociaciones de propietarios facilitan al resinero todo el material necesario para la extracción, quedándose el colectivo con una pequeña cantidad básicamente para cubrir los costes, lo que permite al productor no tener que poner dinero previamente.

Si los montes son de titularidad pública, se abona una tasa de unos diez céntimos por pino al Ayuntamiento en cuestión para poder trabajar. “Aunque no es mucho, el resinero tiene que empezar ya pagando y mucha gente no se anima a entrar”, reconoce.

Ante las malas perspectivas por los bajos precios, desde la Asociación de Resineros de Cuenca reclaman el apoyo de las administraciones “de la misma forma que se está ayudando a otras actividades del sector primario”. Si no, consideran que “no es que vaya a ser una mala campaña, es que se espera un mal futuro”, en palabras de Gallego Cejalvo, que lleva en este oficio desde 2009, operando en Sotos.  

Para impulsar la profesión, el 2022/2023 se desarrolló en el Centro Integrado de Formación Profesional número uno de Cuenca una Formación Profesional Dual dentro del Ciclo Formativo de Grado Superior de Gestión Forestal y del Medio Natural que contemplaba prácticas de resinación en el monte. Sin embargo, solo un alumno decidió incorporarse al oficio aunque este año no va a salir porque no le sería rentable.

El presidente de la asociación provincial pone en valor los beneficios que aporta el resinero a la sociedad, haciendo hincapié en que vigila el monte, algo crucial ante, por ejemplo, posibles incendios intencionados u otro tipo de hechos perniciosos. Además, también apunta que podría contribuir a hacer frente al reto demográfico que afrontan numerosos municipios de la provincia.   

TAREAS

Con todo, los resineros han estado trabajando a pleno rendimiento desroñando –quitar la corteza al árbol– y colocando las picas y botes para tener todo a punto para la extracción. La primera remasa se espera para la segunda quincena de este mes de junio. La segunda llegaría a finales de julio o principios de agosto; la tercera, a mediados de septiembre; cerrándose la cosecha con una cuarta recogida en torno al 15 de noviembre, aunque todo depende de la climatología y, si hace calor, la campaña se puede alargar. Independientemente de los resultados, el sector insiste en reclamar ayudas para “no desaparecer”.