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Semana Santa Cuenca 2023

Un Perdón difícil de olvidar

GALERÍA DE IMÁGENES Y VÍDEO. La alta participación, la gran sonoridad de las bandas y el paso limpio en el desfile han hecho del Martes Santo de 2023 una procesión como hace tiempo no se veía
Fotos: Lola Pineda
05/04/2023 - Rubén M. Checa

Si hay algo que condicionó a la procesión del Martes Santo el año pasado fue la amenaza de lluvia que se cernía sobre Cuenca y que hizo que las miradas se dirigieran más hacia arriba que a un desfile que hacía ya años que no salía a la calle.

Pero este año, un sol de justicia y el calor primaveral a última hora de la tarde hicieron que tanto hermanos como esclavos implicados en la procesión dejaran de lado cuestiones meteorológicas para sacar a la calle la que quizás haya sido la mejor procesión desde que este redactor tiene memoria nazarena.

A las siete en punto de la tarde las trompetas heráldicas de la Hermandad de San Juan Bautista salían a la puerta de la iglesia del Salvador para, con ese sonido marcial, anunciar que otro Martes Santo se echaban al empedrado conquense para abrir la procesión del Perdón.

Unas heráldicas que este año, como forma de homenaje, han portado crespones negros en recuerdo de Herminio Carrillo, quien recuperó el toque de estas trompetas y además las tocó durante muchos años. Los grupos de forja del Bautista lucieron dos rosas blancas en recuerdo a las víctimas de violencia de género.

Cuando el Bautista se disponía a poner sus horquillas en la plaza del Salvador, muy al fondo se escuchaba el Himno de España arropando la salida de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli. Este año ambas hermandades volvían a repetir salida simultánea para no alargar la procesión.

Centenares de esclavos y penitentes estaban esperando ya a Nuestro Padre en Andrés de Cabrera para abrir el desfile hasta la Plaza Mayor.

Desde el Salvador salió Santa María Magdalena y ya desde el primer haz de luz que recibió la talla dejó ver una imagen renovada otro año más. Para este 2023, el taller de bordado en oro San Julián de Cuenca ha confeccionado un nuevo mantolín de brocado en plata y morado avinatado.

A este se suma una falda diseñada y bordada por Eduardo Ladrón de Guevara, así como unos pendientes de oro amarillo y amatista que sin duda realzaron la imagen de la Santa.

De forma ágil fueron subiendo San Juan Bautista y María Magdalena por Solera y el Peso. Pasadas las siete y media, salía de San Andrés una María Santísima de la Esperanza que volvió a ser arropada de forma multitudinaria por sus cientos de hermanos.

Desde la desacralizada iglesia comenzó radiante el desfile con el que ha celebrado el 25 aniversario del manto de carrasquilla, sin duda una de las piezas más emblemáticas del ajuar nazareno de Cuenca. Los adornos combinando flor natural con flor de cera y su candelaria modificada con ocho velas más hicieron que, en conjunto, el paso tuviera una vistosidad aún mayor a procesiones anteriores.

Con Medinaceli ya reposando en la Plaza Mayor, fueron entrando poco a poco las tres hermandades que tenía su salida en la parte baja del Casco para darse todos cita en el que, sin duda, es el centro neurálgico de la Semana Santa de Cuenca.

Ya sobre las nueve de la noche comenzaba el descenso del Cortejo procesional, no sin antes imponer el Bautista un corbatín al banderín de la banda de la Junta de Cofradías como reconocimiento por llevar tantos años desfilando con ellos.

Cuando pasaban los arcos del Ayuntamiento, desde San Pedro descendía de forma ágil el Bautismo de Jesús, quien llegó a la Plaza Mayor con esa lluvia de pétalos blancos y una entrada triunfal con numeroso público a los pies de la Catedral.

Detrás le siguieron Santa María Magdalena, Jesús de Medinaceli y una María Santísima de la Esperanza que salía del Palacio Episcopal cerrando la procesión del Perdón.

Las cinco hermandades fueron descendiendo al compás del golpe de horquilla, acompañada por unas bandas que sonaban a la perfección, aunque quizás algo empañado por el murmuro de aquellos espectadores que no sabían guardar silencio al paso de las imágenes o alguna que otra fractura de las tulipas que, sin querer seguramente, acabaron su vida útil el Martes Santo.

GRAN MUSICALIDAD

Si hay algo que destacó en esta procesión del Perdón eso fue la banda de Trompetas y Tambores. Como ya explicaba su director, Javier Poyatos, en nuestro especial Semana Santa que llegó a los quioscos el viernes pasado, este año la banda cuenta con 53 miembros, muchos de ellos veteranos.

Todos juntos, consiguieron lanzar a lo largo de toda la ciudad un sonido marcial que quizás, a mas de una persona, le haya dejado el bello erizado. No hay duda de que tantos y tantos meses de sacrifico desde enero han valido la pena.

En la parte musical también destacó el ya mítico Gaudeamos Igitur -himno universitario- al paso del Bautismo -que fue fundado por un grupo de estudiantes universitarios- por la anteplaza, el motete a la misma hermandad de la marcha ‘Bautizando a Jesús’, compuesto por Fernando Ugeda o las tres marchas que la Asociación Musical Moteña, que acompañaron a la Esperanza, estrenaron a lo largo del desfile: ‘Madre, tu dulce nombre’ de Antonio David Rodríguez Gómez, ‘Se siempre nuestra Esperanza’ de Rubén Jordán Florez y ‘Madrugá Macarena’ de Paco Ojeda Jiménez.

Con todo, un Martes Santo brillante donde los hermanos y esclavos volvieron a la calle a acompañar a sus hermandades en unas filas que hace años no se veían y teniendo que doblarlas el Medinaceli en algún punto del recorrido con unos banceros que supieron llevar a los cinco pasos del Perdón conquense de forma impecable.