Urge una solución
Más razón que un santo, por emplear el dicho popular, tiene, desde luego, vaya que sí, el grupo Popular del ayuntamiento conquense cuando reclama una solución para la situación –la mala prolongada situación– del Archivo Municipal. No puede ser que, como efectivamente hoy ocurre, como en realidad viene ocurriendo ya desde hace demasiado tiempo, sus fondos, esos fondos que son la memoria misma de la ciudad, anden mal repartidos en tres ubicaciones distintas y además nada adecuadas. Es algo que, por ejemplo, la Real Academia Conquense de Artes y Letras ya señalaba el pasado junio mediante un comunicado dirigido tanto a las instituciones como a la opinión calificándolo de verdadero despropósito y precisando tanto la necesidad de instalar tan valioso servicio en unas dependencias idóneas para su función como, también, la urgencia de cubrir la vacante de la plaza de archivero/a que lo gestione, una plaza que estaría así recogida en la Relación de Puestos de Trabajo del Ayuntamiento, precisando que el hecho de que exista personal auxiliar vinculado a ese servicio no debe ser problema para la dotación de esa otra plaza de la escala superior absolutamente necesaria para que el Archivo pueda cumplir de manera eficaz su más que importante labor. No era, de todas maneras, un problema demasiado nuevo, como bien claramente señalaba el comunicado de la corporación académica que bien recordaba como “a lo largo del último medio siglo ninguna corporación municipal, con independencia de su signo político, ha querido afrontar con decisión el cumplimiento sin excusa de la obligación legal que a los ayuntamientos concierne tocante a garantizar la eficacia en la administración y a facilitar al público acceso a la documentación conservada en el Archivo, ya sea de carácter histórico o administrativo y con muy concretas excepciones reguladas” añadiendo que –y sigo citando literalmente– “los papeles, cualquiera sea su época, reflejan sin más los intereses de las personas. No cabe concebir por ello que tantos aspectos tocantes al gobierno presente de esta ciudad, cualquiera sea ahora su soporte físico, y en particular los expedientes gestionados en los últimos años por la Gerencia Municipal de Urbanismo, resulten completamente inaccesibles a la consulta de los ciudadanos. Esta es la causa sin excusa: ni los documentos están descritos ni tampoco se encuentran instalados ni organizados de manera correcta con arreglo a las normas que deben regir en estos centros de información, lo que hace imposible recuperarlos. Almacenados sin orden ni concierto, yacen en una precaria instalación en la periferia urbana que ni siquiera es de titularidad municipal. Todo ello en claro perjuicio de los ciudadanos a quienes se veda la información que precisan para sacar adelante diversos trámites administrativos”. Creo que en verdad la RACAL –que lo cierto es la que, ahora que me doy cuenta, debería en realidad firmar este artículo– lo dejaba ya bien claro. No me queda por tanto más que, pidiéndole perdón por tan descarado usufructo, dejar bien patente que me uno a su opinión y a su demanda pero que de todas, todas.