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Fernando Mora
06/02/2026

¡Paco, los acuerdos deben cumplirse!

La coherencia en política, la credibilidad de la palabra dada, pactada y votada es fundamental para que los ciudadanos tengan confianza en sus políticos. Cicerón ya hizo del Pacta sunt servanda ("los acuerdos deben cumplirse") un principio fundamental del derecho, que establece que los acuerdos son una obligación ética vinculante para las partes que los celebraron. 
La reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha viene como consecuencia de adecuar nuestra norma básica tras más de cuarenta años de vigencia. Por ser una ley fundamental, y con vocación de durabilidad, su aprobación surgió, necesariamente, del consenso entre el PSOE y el Partido Popular.


El nuevo Estatuto asume cuanto de bueno tenía el anterior, y además añade elementos, principios y objetivos en un tiempo nuevo. Incorpora principios como la igualdad de derechos para toda la ciudadanía, reconoce hechos singulares como las nuevas tecnologías que no pudo contemplar el viejo estatuto, blinda los derechos sociales, la atención a los mayores, la sanidad y la educación; nos habla del derecho al agua; del medio ambiente y las energías alternativas; del impulso y el desarrollo económico; de la necesidad de frenar la despoblación y atender de servicios a las poblaciones rurales, y nos habla, también, de un modelo de financiación justo y sin privilegios.


Pero el PP ha optado por manifestar sus dudas en la representación política de los ciudadanos, y con ello traicionar la palabra dada en las Cortes de Castilla-La Mancha, luego ratificada en el Pleno del Congreso de los Diputados.


Dice el PP que la legislación electoral no interesa a los ciudadanos – aunque si "parecía" interesarles cuando subió, bajo el Gobierno de Cospedal, hasta 51 el número de diputados y luego, pocos meses después, los rebajó a 33, únicamente por conveniencia partidista- pero se olvida que una legislación electoral adecuada interesa a la democracia, y por tanto, también a los ciudadanos, que cuando ven los resultados electorales comprueban que partidos a los que han votado, y que han obtenido un importante número de votos, no obtienen representación política. Así sucedió con Ciudadanos en 2015, con 94.626 votos; y en 2019 con Vox y Podemos, con 75.636 y 74.372 votos, respectivamente.


Y en eso, en decir que "más políticos no interesan a la ciudadanía", es el argumento para romper el consenso en torno al Estatuto de Autonomía. Un consenso que es fundamental en los temas importantes, y el Estatuto de Autonomía lo es, como lo será de forma obligada la legislación electoral que en su día decida en que número se fija una horquilla que se mueve entre los 25 y los 55 diputados, para que la representación democrática de la ciudadanía sea lo más auténtica posible. Por cierto, solo recordar que durante seis legislaturas seguidas las Cortes de Castilla-La Mancha funcionaron con 47 diputados sin que ello fuese objeto de polémica y sí de consenso.


Es increíble que el Partido Popular caiga, por miedo y por no ser capaz de explicar las cosas a la ciudadanía, en las redes de un partido antisistema, como VOX, que no cree ni en la democracia, ni en la justa representación política de los ciudadanos, ni en Castilla -La Mancha, la única entidad política que a lo largo de la historia ha sido capaz de mejorar nuestras vidas, cohesionar nuestras región y dar una oportunidad de futuro a una tierra que durante siglos lo fue de olvido, pobreza, emigración, polvo y sequedad.


Paco Núñez, presidente regional del PP, se ha dejado muchos pelos en la gatera, porque la decisión de cuestionar el consenso en torno al Proyecto de Estatuto pone en evidencia ante el electorado castellano-manchego su nula capacidad de autonomía respecto del PP nacional, el temor de él mismo y la dirección nacional de su partido al avance de VOX, sin que sean capaces de defender los principios democráticos básicos frente a los posicionamientos políticos de la extrema derecha, que no cree en ellos.


Un partido miedoso, con unos dirigentes miedosos, no pueden ser alternativa de nada, porque todas sus acciones acabarán siendo condicionadas por el temor a "los otros", y de eso la historia ya nos ha dado muchas lecciones.


Sería bueno que en aras al beneficio de los castellano-manchegos y el buen funcionamiento de sus instituciones futuras seamos capaces de restaurar un consenso más que necesario en torno al Estatuto de Autonomía.