12 de Diciembre de 2019 Son las 12:42

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2019
Álvaro Martínez Chana

“Este equipo de gobierno está comprometido con el empleo y los más necesitados”

El socialista Álvaro Martínez Chana cumple tres semanas al mando de la institución provincial

30/7/2019 · Gorka Díez

A sus 40 años, Álvaro Martínez Chana (Almonacid del Marquesado, 1979) acaba de asumir el cargo de presidente de la Diputación Provincial de Cuenca y de momento se muestra precavido, a la espera de analizar en profundidad la situación de la institución, y de la provincia en su conjunto, para tomar sus principales medidas inversoras. Pero ya tiene claro que intentará llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de la capital para que este preste el servicio de prevención y extinción de incendios a los pueblos de la Serranía (adiós al parque auxiliar del polígono de la antigua carretera de Madrid) y que se acogerá al nuevo plan de empleo convocado por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Para acabar con la despoblación, las energías limpias y el turismo son algunas de las apuestas de este ingeniero técnico agrícola de profesión que desde 2007 es alcalde de su localidad natal y ha ejercido otras responsabilidades políticas como la de secretario general de las Juventudes Socialista de Cuenca o diputado provincial en la oposición (2018/2011).

¿Cómo se ha encontrado la institución provincial en estos primeros días?

Todavía es muy pronto, porque aún estamos organizando. Cada departamento está trabajando con el personal de la Diputación para ver los proyectos en los que hasta ahora se estaba trabajando, y cómo están organizativamente, porque hay mucho que mejorar. Es cierto que, económicamente, la institución está bien, cuenta con una buena salud, pero, también, hemos encontrado muchas deficiencias que hay que corregir para que los trabajadores de la casa puedan encontrar la mejor manera de poder trabajar. Estamos analizando así todas las áreas y, ya en los próximos días, comenzaremos a tomar medidas.

Se dice desde hace varios años que la Diputación es una administración saneada, con superávit...

Sí, lo que es cierto es que la anterior corporación dejó comprometidos 13,2 millones de euros de ese superávit en proyectos que, como he explicado varias veces, nosotros vamos a revisar. Lógicamente, la nueva corporación viene con otros objetivos y tenemos que analizar todos y cada uno de esos proyectos y ver si continuamos adelante o, directamente, abordamos unos nuevos proyectos que nosotros consideremos más oportunos.

Entre esas inversiones aprobadas al final de la anterior legislatura las habrá que puedan ser interesantes…

Como digo, ahora toca el análisis y la toma de decisiones.

Para saber las inversiones que necesita la provincia todavía será pronto…

Sí, primero tenemos que ver la organización interna. Pero también es cierto que ya estamos trabajando en varias áreas, como Empleo, con los anunciados planes de empleo de la Junta. Ya estamos trabajando con la Consejería para abordar de forma urgente este asunto. También estamos en contacto con el Ayuntamiento para recuperar el convenio de bomberos, y, en cuanto a proyectos futuros, creo que todavía es prematuro: tenemos que hacer un análisis y ver la foto de la institución, a partir de lo cual nos pondremos en marcha.

Ya no va a volver a pasar eso tan criticado de que la Diputación de Cuenca no se sume a un plan de empleo de la Junta…

Este nuevo equipo de gobierno está comprometido con el empleo. Para nosotros es fundamental abordar las necesidades de los más necesitados, en este caso de las personas en situación de desempleo de larga duración. Así que la Junta va a contar con toda nuestra colaboración en la materia. Será una de nuestras prioridades porque las personas que peor lo están pasando, lo requieren.

En el asunto de bomberos, ¿se va a buscar entonces un convenio con el Ayuntamiento de Cuenca en vez de abrir el parque habilitado por la anterior corporación en la capital?

Si, hay que recuperar el convenio que había hasta el año 2011, algo que funcionaba y que, sorprendentemente, no se ha abordado en estos últimos ocho años: algo que funciona no se debe de tocar. En este caso, el convenio con el Ayuntamiento es fundamental sobre todo para la Serranía, para los pueblos que se encuentran cerca de Cuenca, una prioridad que ya estamos abordando.

El parque que se habilitó, y que costó un dinero, se desecha…

No sé hasta qué punto se puede decir que lo que allí se rehabilitó podría reunir las condiciones para albergar un miniparque. Era una infraestructura dentro de una infraestructura de la Diputación que estamos viendo en qué situación se encuentra, pero esa no es nuestra prioridad.

Un parque de bomberos propio conllevaría un sobrecoste con respecto a conveniarlo con el Ayuntamiento…

Cuando hablamos de la vida de las personas, hablar de sobrecostes me parece muy aventurado: una vida no tiene precio. Por nuestra parte, creo que los convenios que se venían abordando no eran nada del otro mundo en cuanto a las cifras, que no eran nada astronómicas. Y, en ese sentido, estoy seguro de que con el Ayuntamiento vamos a acordarlo de forma urgente.

Se habla mucho de la despoblación, contra la que es fundamental el turismo o la industria agroalimentaria…

Hay más vías para provincias como Cuenca. No se habla casi nada de las energías renovables y somos una provincia con un gran potencial tanto de energía solar como eólica. Hay un potencial también en la economía circular con la futura ley del Gobierno regional: creo que podemos aprovecharnos de ello y generar empleo a través de esta nueva área. Y, en materia de agroindustria, es fundamental que cambiemos el chip y apostemos por que nuestro sector primario cambie la concepción de venta: tenemos que ir a vender directamente al consumidor en todo lo que se pueda. Con las herramientas que tenemos ya no es necesario acudir a grandes cadenas de distribución. La industria agroalimentaria va a jugar ahí un papel fundamental. Nosotros por nuestra parte estamos trabajando ya desde el Patronato Provincial de Desarrollo para ayudar a todas aquellas empresas que se quieran instalar en Cuenca no solo desde un punto de vista económico sino, también, con interacciones entre empresas, compartiendo experiencias, potenciando el área con técnicos especializados que seguramente ayudarán a que crezca ese tejido empresarial de nuestros pueblos.

Siempre se dice que hay materia pero falta promoción, darla a conocer…

Es uno de los hándicaps con que contamos: somos grandes productores pero, en cuanto a la venta, tenemos bastantes deficiencias. Creo que eso con formación, experiencias de éxito en otras provincias o comunidades autónomas, se puede salvar. Aquí, el capital humano con que cuenta esta provincia es muy amplio y muy bueno, y las instituciones, en este caso la Diputación, tendrán que poner las herramientas para que ese conocimiento se traduzca en unas mayores y mejores ventas.

En los últimos años se han instalado en la provincia varias macrogranjas que algunos colectivos ciudadanos rechazan. ¿Cuál es su opinón?

Aunque personalmente puedo tener mi opinión, no es algo que sea competencia de la Diputación. Creo que hay que analizar caso por caso. Hay una legislación en materia de evaluación ambiental y, con todas las polémicas que puedan surgir, también es cierto que lo que no sobra en esta provincia son proyectos empresariales. Yo creo que todos los proyectos deben pasar su proceso administrativo y, una vez que exista un permiso, al final es un proyecto empresarial que generará más o menos puestos de trabajo, pero, en esta provincia, insisto, los proyectos no nos sobran.

También ha generado cierta polémica la planta de residuos instalada en Almonacid. Hay quien la llama planta de reciclaje o centro de economía circular pero, también, macrovertedero…

La polémica solo existe en un sentido, porque no la he visto ni en mi localidad ni en ninguna localidad de alrededor. Solo existe una polémica con una plataforma que, además, ha participado en todo el proceso de evaluación ambiental desde el año 2012. No presentó ninguna alegación y ahora, de repente, quiere generar esa polémica. Pero creo que estamos en el mismo bando. De hecho, hemos apostado siempre por la economía circular. Estamos reconocidos con el premio de Conama de sostenibilidad del Ministerio de Medio Ambiente y este proyecto va en esa línea de seguir apostando por la economía circular y el reciclaje, un problema gravísimo como estamos viendo hoy en día en nuestros mares y cuya solución pase por más plantas de este tipo que puedan reciclar todos aquellos materiales reutilizables.

Lo que rechaza, al contrario que su predecesor, es la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC), o cementerio nuclear, en la localidad de Villar de Cañas…

Ya lo he manifestado en infinidad de veces: no es un proyecto que nosotros consideremos adecuado para esta provincia, e implica generar un problema donde no lo hay porque afecta no solo al municipio donde se instala, sino a una zona amplia, y creo que el desarrollo de Cuenca debe ir en otra línea, en la línea de energías renovables o la economía circular: una política totalmente distinta a esta. Sabemos que tiene que haber un silo para almacenar los residuos, pero generarlo en una zona como Cuenca, ahora mismo libre, es crear una polémica innecesaria, como la que se ha creado durante todos estos años.

En cuanto a la cultura, la Diputación gestiona museos como los centros de la Fundación Antonio Pérez en Cuenca y San Clemente o el más reciente Museo de la Fotografía de Huete. Espacios importantes aunque siempre ha habido quejas de que tienen poco presupuesto. ¿Alguna idea con respecto a ellos?

Es una de las áreas a analizar. Es verdad que nos consta que, por lo menos la Fundación Antonio Pérez en la capital, se ha visto un poco relegada en estos últimos años, pero creo que la potenciación de nuestros museos y de todo nuestro patrimonio es un motor económico del que no podemos prescindir. En ese sentido, la Diputación va a estar trabajando con otras administraciones porque nuestra idea es que Cuenca, con toda su riqueza patrimonial y medioambiental, se convierta en un destino turístico de primer orden. Para eso, tenemos que trabajar coordinados. No puede ser que cada parte haga la guerra por su lado porque, de este modo, no vamos a atraer a un público que pernocte, que decida quedarse a pasar unos días en Cuenca: la mejor manera es uniendo fuerzas y trabajando desde una visión global.

Al haber ahora un mismo partido al frente de las distintas administraciones, esa unión será más fácil de lograr…

Eso debería ser así siempre, no solo cuando todas las instituciones son de un mismo signo político. Debería ser la dinámica y no una excepción. A nosotros, independientemente del color político de cada administración, lo que nos interesa son los ciudadanos y ciudadanas de Cuenca, y en ello vamos a estar. Trabajaremos con ayuntamientos que son fundamentales para el desarrollo de los pueblos, con la Junta y con el Gobierno de la nación si, finalmente, sale pronto adelante.

¿Por qué razones cree que merece la pena vivir en una pequeña población de Cuenca como podría ser Almonacid, de poco más de 400 habitantes?

En primer lugar, por la calidad de vida. Es innegable que, en un pueblo, la calidad de vida es mucho mayor que en la ciudad, fundamentalmente desde un aspecto de salud pública. Bruselas nos está llamando la atención por la contaminación de las grandes ciudades, y llegarán sanciones. Las ciudades tienen que apostar por acabar con esa contaminación y eso en un pueblo lo tenemos cubierto. Es cierto que hemos tenido un déficit de servicios pero, también, se ha hecho un esfuerzo muy importante en los últimos años para cubrirlo en gran parte. Ahora queda sobre todo el tema de la digitalización, de la fibra óptica, que ya se está trabajando en muchos pueblos y es un compromiso de esta institución: ir de la mano de la Junta para que la fibra óptica llegue a todos los pueblos. Porque, al final, las distancias no son lo que eran: uno puede estar viviendo en un pueblo y, perfectamente, tener una vida de ocio en la ciudad, desplazarse… Tenemos unas comunicaciones mejorables pero mucho mejores que hace años. Para los que estamos habitualmente viviendo en un pueblo, creo que se gana calidad de vida. Las ciudades se han nutrido de habitantes de esos pueblos y creo que ahora le toca al pueblo tener una oportunidad de futuro. Dejar un territorio desértico desde el punto de vista habitacional sería un gran error desde todos los puntos de vista y, por eso, esta institución se ha marcado como gran objetivo el reto demográfico: hay que conseguir revertir esta situación.

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