7.000 alumnos en lista de espera para conseguir la L
Meses. Pueden ser dos, tres, incluso medio año. Ese es el período de tiempo que muchos alumnos de autoescuelas de Cuenca tienen que esperar para hacer el examen práctico del carné de conducir o, en otros casos, para repetirlo hasta por fin aprobar. Con el mes de julio, se acercan las últimas oportunidades para obtener el permiso B antes de las vacaciones de agosto, y es ahora cuando las autoescuelas empiezan a notar el volumen de demanda que desde hace años encuentran casi imposible gestionar sin tener que hacer esperar al alumnado meses entre prueba y prueba.
La semana pasada, la Asociación Provincial de Autoescuelas de Cuenca (APAC) denunciaba en nota de prensa que más de 7.000 alumnos de toda la provincia estaban en lista de espera para ser convocados a examen. Aseguran desde la asociación que la situación se ha hecho más grave debido a la llegada de aspirantes procedentes de otras comunidades autónomas como Madrid, Cataluña o la Comunidad Valenciana. Regiones donde también se sufren retrasos considerables, generando así un efecto en cadena.
“Hay una gran demanda por parte del alumnado y poco servicio por parte de la DGT”, afirma Sergio Pavón, CEO de la Autoescuela La Clave. Sin embargo, señala que el problema no se debe atribuir solo a la gestión que hace la Jefatura de Tráfico de la Provincia de Cuenca, cuya labor valora positivamente, sino que es una cuestión estructural que afecta a todas las autoescuelas a nivel nacional por falta de recursos.
Según ha explicado el dueño de La Clave, las autoescuelas se encuentran en una posición complicada. Reciben las quejas de los alumnos, pero se ven impotentes a la hora de proporcionarles una solución efectiva y rápida: no tienen la capacidad para aumentar las convocatorias de examen. “Nosotros también estamos limitados para trabajar. Si dispusiéramos de más exámenes podríamos formar y presentar a muchos más alumnos”, explica Pavón y añade que es “como entrar en una cafetería con 300 clientes y que te digan que solo puedes servir 100 cafés”.
FALTA DE EXAMINADORES
Las autoescuelas señalan como uno de los problemas principales la carencia de examinadores y el número de exámenes que realizan por turno. Para toda la provincia de Cuenca trabajan actualmente cinco examinadores. En el caso de la capital, cada uno realiza 12 pruebas prácticas al día, lo que supone unas 60 pruebas diarias si la plantilla está completa y ninguno está de baja o de vacaciones. Con todo esto, la demanda sigue superando a la capacidad de las autoescuelas de gestionar el número de aspirantes que irán a examen.
“Existe una plaza vacante que todavía no ha sido cubierta”, afirma Pavón. Como él, otras autoescuelas reclaman que esa plaza salga a concurso y así se refuerce la plantilla. Javier Tirado, de la Autoescuela Ntra. Sra. de Manjavacas, de Mota del Cuervo, opina que incluso se podrían contratar a examinadores interinos que puedan “desahogar” la lista de espera en los meses cruciales como la temporada de verano.
No obstante, la preocupación se extiende más allá de lo inmediato. Según recuerda Sergio Pavón, la DGT prevé que cerca de la mitad de la plantilla de examinadores se jubilará dentro de diez años. “Solo con las jubilaciones ya vamos perdiendo efectivos”, advierte Pavón. “Y, además, cada vez somos más habitantes y hay más personas que necesitan el permiso de conducir”.
PLAN DE REFUERZO OPERATIVO DE EXÁMENES
El Plan PRO, impulsado por la DGT, busca solucionar el atasco que sufren las listas de espera de las autoescuelas. ¿Cómo lo plantean desde la institución? Concentrando exámenes extraordinarios durante fines de semana en aquellas zonas donde la demanda supera a la capacidad de las autoescuelas. Mientras desde Tráfico se sostiene que la demanda es inferior a la denunciada por las asociaciones, el sector considera que el Plan PRO está mal diseñado. “Nos pasa la patata caliente a las autoescuelas”, afirma Sergio Pavón. A su juicio, aglutinar cientos, o incluso miles, de exámenes en una jornada es imposible, tanto por la disponibilidad de coches para examinarse como la disponibilidad de instructores. Una situación que incluso, señala Pavón, puede influir en la logística de la ciudad.
Javier Tirado comparte esta opinión. El CEO de la Autoescuela Ntra. Sra. de Manjavacas denuncia, además, que el Plan PRO no se aplica más allá de las capitales de provincia. “Nuestros alumnos hacen las prácticas en Mota del Cuervo. Con este plan, solo podrían ir a examinarse a Cuenca, donde nunca han conducido. En ese caso, el 90% de los alumnos suspendería, porque son recorridos distintos”, aclara Tirado. Por otro lado, concede que la idea de hacer exámenes extraordinarios es positiva, pero con una mejor planificación, con más antelación e incluyendo otras localidades de la provincia.
UN ATASCO ¿ETERNO?
Javier Tirado lamenta que los alumnos que aprueban el examen teórico durante el verano no podrán realizar la prueba práctica hasta diciembre, entre cinco o seis meses después. Incluso los repetidores que aún siguen intentando conseguir la “L” deben esperar, mínimo, tres meses para volver a intentarlo, cuando hace apenas unos años podían tener segundas o terceras oportunidades a las dos o tres semanas.
“Antes era habitual sacarse el carné con 18 o 19 años. Ahora muchos optan por aprobar primero el teórico y dejar el práctico para el año siguiente porque no pueden compaginar las esperas con el inicio del curso universitario”, señala Tirado. Una situación que tiene un impacto sobre la vida de muchos jóvenes, que necesitan cada vez más el permiso para acceder al mercado laboral, preparar oposiciones o conseguir autonomía.
A pesar de que Cuenca parece ser más reconocida en el resto del país por su facilidad para sacarse el carné que por las Casas Colgadas, la alta demanda y la falta de examinadores puede hacer que esa fama deje de existir.