A toro pasado
Soy de esas personas que cogen el coche todos los días para llegar a su puesto de trabajo. De esas personas que, sin ser camioneros, han llegado a hacer 500 kilómetros al día. Es algo muy común, por lo menos en nuestra provincia; algo transversal. Gran cantidad de profesores, maestros, sanitarios de todo tipo, empleados de la banca y un sinfín de etcéteras cogen cada día su coche para hacer kilómetros hasta su puesto de trabajo. Gente que vive atada a la aplicación del AEMET como un agricultor. La tarde del martes ya sabíamos todos lo que nos esperaba con bastante precisión. La gente se organiza como puede y mejor sabe: vamos con este que lleva ruedas de nieve, con este otro que no es automático… y espera hasta última hora novedades; acude a la prensa a primera hora por si las moscas. Pero nuestro presidente habla a media mañana: «Pido a la población que siga las recomendaciones (del Meteocam), actúe con precaución y evite riesgos». A buenas horas, mangas verdes. La gente que necesitaba ese mensaje ya se la ha jugado, está en una cuneta esperando una grúa que nunca llega, o atrapado en el Noguerón de turno. Que sí, que después se anuncia que vale con una declaración jurada; pero otras veces no ha sido así. Es necesario ya un protocolo claro, sencillo y empático.