Es noticia en Cuenca: Medio Ambiente Borrasca Kristin Asociación Amigos del Carnaval de Cuenca Fútbol Temporal Balonmano UCLM

Un olvido, un poema y una buena iniciativa

Siempre ha sido, yo diría que mayoritariamente lo sigue siendo, el olvidado. Hablo del Moscas, del humilde casi anónimo río Moscas, tan a la sombra de sus hermanos de terna Júcar y Huécar, tan poco tenido en cuenta no ya sólo por la inmensa mayoría de nuestros visitantes tanto ocasionales como más habituales, huérfanos de referencias turísticas sobre él, sino incluso, me atrevería a decir, casi desconocido para buena parte de los propios conquenses más allá de quienes lo tenemos por cercano vecino, lo que por otra parte lo mismo tampoco es tan de extrañar en una ciudad cuyos residentes lo cierto es que tampoco le prestan demasiada atención en su día a día a su riqueza fluvial, ni siquiera a la de los propios Júcar y Huécar, más allá de apuntarles a esos nuestros mencionados invitados foráneos su condición de propiciadores de hermosas panorámicas a nuestro casco histórico: qué bella la hoz, verdad usted, si es que es como la Toscana que lo dijo aquel escritor, no me sale ahora del nombre, pero me dijeron que lo dijo… Por eso, por eso justo, es que me ha alegrado tanto y me ha parecido tan de aplaudir que la Asociación Cultural CuenCANP haya incluido en ese itinerario lineal que ha diseñado para unir precisamente la ciudad antigua con la moderna a través de una ruta  que abarque en su recorrido monumentos, calles singulares y espacios verdes conectando sus fluviales trazados reivindicando con ello la de costumbre tan preterida realidad del acuático discurrir mosquiano pese no ya a su propio geográfico aquí estoy sino a su propio pedigrí literario, que a ver cuántos ríos han dado cuerpo y nombre a todo un señor poema épico, aunque fuera de tinte burlesco, cual es en su caso “La Mosquea”, todo un derroche de fantasía –moscas y hormigas con sus respectivos aliados a la greña– compuesto en nada menos que octava rima por el seguntino-conquense poeta barroco José de Villaviciosa dedicado a Pedro de Rávago, regidor perpetuo de Cuenca, que poesía un lavadero cerca precisamente de su cauce. Un poema impreso primero en 1658 por Domingo de Villaviciosa en nuestros domésticos lares, reimpreso posteriormente en dos ocasiones –en 1732 y en 1777– en Madrid y ya en nuestros tiempos recuperado en sendas reediciones, la realizada por José María Balcells y publicada en El Toro de Barro y la crítica de Ángel Luis Luján impresa por nuestra Diputación provincial. De modo que qué bien, ¿no?, qué bien la iniciativa deCuenCAN al igual que me pareció también de perlas en su día el paseo trazado a lo largo de la ribera del Júcar en su tramo desde el polémico Bosque de Acero hasta precisamente casi –unos pocos metros antes nada más– de que reciba precisamente en su caudal el aporte del pequeño Moscas, consuelo parcial al pensar en lo que hubiera podido ser la nunca, ¡ay!, abordada mucho más completa rehabilitación propuesta en su día para estos parajes como complementaria acción a la edificación de la citada, y hoy prácticamente inútil salvo tal cual esporádico y ocasional uso, estructura arquitectónica y que entre otras realizaciones incluía, si mal no recuerdo, un pequeño lago artificial, isla incluida, que además serviría de regulador de posibles crecidas, un embarcadero de canoas y un pequeño auditorio o teatro al aire libre.