Ave, conexiones y autobuses
Y
a que en una decisión que uno sigue creyendo que fue claramente desacertada la estación del AVE en Cuenca se ubicó donde en su día se ubicó, bienvenida sea cualquier medida que contribuya a paliar la necesidad de cubrir esa distancia entre las instalaciones ferroviarias de alta velocidad y la ciudad, esa distancia que añade tiempo de viaje e incomodidad a su mutua conexión. Por ello es de aplaudir la intención expuesta estos días por su regidor de que el servicio de lanzaderas que, mejorando la anterior prestación, cubre ese enlace pero que hoy por hoy va directo de extremo a extremo de la línea, vaya a mejorar su prestación con la puesta en servicio de al menos dos paradas intermedias que favorezcan un acercamiento más funcional a quienes de ellas se valen, algo que sin duda se echaba bastante de menos. Como también hay que alegrarse de que, según también se nos ha anunciado, en este caso por el vicepresidente del ejecutivo autonómico, este esté trabajando con el consistorio en la definición de ese nuevo vial que mejoraría y supongo acortaría –ojalá sea así– ese tránsito tras una reunión con su alcalde, la concejala de Urbanismo y los técnicos municipales, un encuentro para intentar concretar los puntos de enlace de su trazado con la red urbana, uno de los cuales sería, según se ha avanzado, una nueva rotonda que se construiría junto a la entrada de la empresa Sumitomo en tanto otro se ha dicho que podría estar en el puente de la Ronda Oeste sobre la vía férrea convencional algo esto último sobre lo que no sé qué opinarán los defensores del no arranque de sus vías que, dado que desde luego no soy técnico en la materia, no sé si tal obra conllevaría, ya que además ese espacio se convertiría en el punto de arranque de la futura urbanización de los terrenos de ADIF, otro de los proyectos estratégicos vinculados al Plan XCuenca, un plan que no acaba de obtener precisamente un consenso unánime, aunque supongo que dado que el asunto aún está en periodo de estudio y decisión siempre podría contemplar otras alternativas. Y dicho esto y dado que de alguna manera este artículo se ha subido hoy al autobús, no me parece mal rematarlo aludiendo a otro anuncio municipal, el de la ya salida a licitación de la definición del propio transporte urbano de la ciudad, una licitación a la que ya se habrían presentado cuatro empresas; una definición que confiemos en que establezca una trama comunicativa lo más funcional posible teniendo en cuenta las características de una ciudad cuyas necesidades son muy diferentes según sus zonas, que bien distinta es por ejemplo la conexión de su núcleo urbano con el nuevo Hospital de la que debe funcionar entre la parte baja y el casco histórico que debería tener muy en cuenta las muy diferenciadas condiciones entre el servicio a ofertar durante la semana laboral, más dirigido a quienes somos sus residentes habituales, y el que debe prestar los fines de semana en los que la habitual muy numerosa presencia de visitantes debería valorarse más de lo que uno cree que ahora mismo se valora a la hora de establecer horarios y frecuencia.