“Es un viaje por todas las historias que nos emocionaron en la infancia”
Los cuentos que marcaron la infancia vuelven a abrir sus páginas en ‘De ellos aprendí’, un musical que el próximo 26 de septiembre llegará al Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca de la mano de Santiago Solano. Anna, la hermana de Elsa, emprende un viaje por distintos mundos en el que se cruzará con personajes de La Bella y la Bestia, Vaiana o Hércules, entre otros. Siete actores y actrices cantan, bailan e interpretan en directo en un espectáculo que combina música, vestuario, escenografía y proyecciones, pero que también habla de los miedos que aparecen al crecer y de la importancia de encontrar personas en las que apoyarse. La cita supondrá, además, el reestreno de un montaje que Solano y su equipo han actualizado después de recoger el testigo de la compañía que lo puso en marcha a finales de 2020.
¿Qué historia se va a encontrar el espectador en ‘De ellos aprendí’?
‘De ellos aprendí’ es un viaje entre los cuentos, entre todas esas historias que nos emocionaron en la infancia. Ese viaje lo hacen Anna, la hermana de Elsa, y el jefe Pavi, que será su guía por todos esos mundos mágicos, donde nos encontramos con ‘La Bella y la Bestia’, ‘Vaiana’ o ‘Hércules’ y las musas. Es un viaje divertido, pero también transmite muchas enseñanzas sobre cómo crecer, madurar y asumir nuestros deberes.
¿Cómo conseguís integrar en este musical universos tan diferentes?
Todo el eje central es un libro. El jefe Pavi le presenta a Anna el libro de los cuentos y le explica que cada uno le va a enseñar algo para que pueda reinar, porque ella está muy insegura, tiene muchos miedos, se ha hecho adulta y le toca asumir responsabilidades. Cada página los sumerge en uno de esos mundos. Para conseguirlo nos apoyamos mucho en las proyecciones y las combinamos con elementos escénicos físicos.
¿Por qué elegisteis a Anna como hilo conductor de la historia?
Porque creo que muchos podemos sentirnos identificados con ella. En un ensayo hablábamos de que todos hemos sido un poco Anna en algún momento, porque todos hemos tenido que asumir alguna responsabilidad. No reinar en Arendelle, pero sí liderar una familia, un grupo o, en mi caso, una compañía de teatro. Todos hemos sentido ese miedo, ese síndrome del impostor de pensar: “No soy capaz de esto”. Los niños también lo viven cuando llega la adolescencia y empiezan a enfrentarse a un mundo que ya los ve como adultos. Anna tiene ese punto de dulzura, pero también de rebeldía, con el que los niños y niñas pueden identificarse.
¿A qué público va dirigido el musical?
Creo que a partir de los cuatro años van a poder disfrutar especialmente de las canciones y de los juegos que hacemos con el público, porque nos gusta que participe. Pero los padres y madres también se lo van a pasar genial, igual que los abuelos y abuelas. Al final, todos hemos vivido con estas canciones y disfrutado de estas historias. Es un momento para volver a viajar a esos mundos.
El propio título habla de aprendizaje. ¿Cuál es el mensaje que queréis transmitir?
Que pase lo que pase, por mucho miedo que tengas, siempre puedes apoyarte en personas que te guíen. Es dejarse guiar por nuestros padres, nuestros familiares... La familia es esa guía que nos puede ayudar a conseguir lo que nos propongamos. Estos personajes terminan siendo también la familia de Anna y cada uno le deja un recuerdo de ese viaje como forma de decirle: “Estamos contigo, nos llevas siempre”.
¿Qué nos puedes contar del reparto y de la exigencia del espectáculo?
Es un guion muy exigente a nivel vocal. Tenemos tres actores y cuatro actrices, siete voces en directo que cantan, bailan e interpretan a todos estos personajes. Hay muchos cambios rápidos y es un espectáculo bastante agotador tanto física como vocalmente, pero lo disfrutamos muchísimo porque para nosotros también supone volver a recordar la infancia. Son actores y actrices profesionales, egresados de la Escuela de Arte Dramático de Murcia y con trayectoria en otras compañías.
Vestuario, escenografía y proyecciones tienen entonces un papel importante.
Sí. Con el vestuario hemos intentado ceñirnos al máximo para que los niños reconozcan a esos personajes que adoran. En la escenografía utilizamos elementos corpóreos que ayudan a introducirnos en cada mundo, pero tienen especial importancia las proyecciones. Nos sitúan en los diferentes espacios y permiten hacer las transiciones para viajar, a través del libro, de un universo a otro.
Cuenca será precisamente el lugar elegido para reestrenar esta nueva versión. ¿Qué habéis cambiado?
El musical comenzó con Gaudium Teatro, de Córdoba, y nosotros hemos adquirido este montaje para revisionarlo. Cuenca va a ser el reestreno y nos hace mucha ilusión porque ya estuvimos allí con Ohana, el musical de Lilo y Stitch. El espectáculo lleva funcionando desde finales de 2020 y nosotros hemos actualizado algunas cosas, hemos dado más importancia a personajes que ahora están más presentes en el imaginario de los niños y hemos cambiado alguna canción para darle mucho más ritmo y hacerlo más lúdico, pero manteniendo el mensaje. Para nosotros es importante que cada historia no sirva únicamente para visitar un universo, sino para que el niño se lleve también un aprendizaje.
¿Por qué crees que el musical conecta tan bien con las familias?
Los adultos conectan sobre todo con el lado emotivo y con la nostalgia de todas estas historias. Para los niños están el colorido, el vestuario y esos personajes que han visto en la televisión y que de repente tienen muy cerca, cantando y bailando. Incluso bajamos al patio de butacas y prácticamente pueden tocarlos. Creo que esa posibilidad de tener tan cerca a personajes que admiran termina enganchando a los niños y también a sus familias.
Ya conocéis al público conquense. ¿Qué esperáis de la función del día 26?
Que nos reciban igual que la última vez. Cuando estuvimos con Ohana fue espectacular la acogida, el calor de la gente y cómo cantaron con nosotros. Esperamos que se lo pasen bien, que disfruten, bailen y canten, pero sobre todo que se queden con el mensaje. El teatro también sirve para conectar con los espectadores y para que ellos conecten entre sí. Queremos que las familias se vayan a casa y puedan reflexionar un poquito sobre lo que han visto.
¿Qué invitación lanzarías a quienes estén pensando en acudir?
Hay que venir a ver el musical a disfrutarlo, a bailar y a cantar, y estar dispuestos a preparar la imaginación para viajar por los cuentos.