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6 de Abril de 2020 Son las 20:20

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2020
Enrique Llanes Iglesias

“Somos el único proyecto de Cuenca con producción ecológica los 12 meses del año”

Enrique y Helena decidieron regresar de Canadá y poner en marcha un proyecto vinculado a la agroecología en Barajas de Melo

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Fotos: Rhizobium
16/1/2020 · Teresa Sánchez Garzón/ eldiarioclm.es

Enrique y Helena decidieron regresar de Canadá y poner en marcha un proyecto vinculado a la agroecología en Barajas de Melo, en la provincia de Cuenca. Se trata de Rhizobium, una organización que a través de la educación, la producción y el diseño tiene como objetivo contribuir a la transformación de nuestros espacios de vida, nuestra manera de producir y consumir alimentos y nuestras interacciones con el entorno, al tiempo que plantea alternativas a la agricultura industrial.

La herramienta a través de la cual desarrollan los sistemas agrícolas es la permacultura, un sistema de diseño basado en la observación de la naturaleza, la recuperación de saberes tradicionales y las últimas técnicas científicas, que tiene como objetivo reconectar a la personas con la naturaleza de manera sostenible y positiva para el planeta. La permacultura y la agricultura biodinámica fomentan activamente aumentar el número de interacciones posibles entre las especies, favoreciendo la biodiversidad y la sostenibilidad en el tiempo. Hablamos con Enrique sobre este proyecto:

¿Qué es Rhizobium?

Es un proyecto de permacultura y también de repoblación rural que se asienta en tres patas, básicamente se basa en la producción, en el diseño y en la educación. Decidimos poner este proyecto cuando regresamos a España tras vivir en Canadá.

¿Qué es la permacultura?

La permacultura significa cultura permanente. Es una disciplina que surge en los años 80 en una universidad en Australia por un profesor de biología que empieza a sistematizar distintas técnicas de observación de la naturaleza como pueden ser la agricultura ecológica, la bioconstrucción, la micología o la forestería. Básicamente consiste en utilizar las interacciones que ocurren de manera natural en la naturaleza y fomentarlas. La permacultura lo que intenta es integrar todas estas disciplinas para ayudarnos a observar los procesos naturales y en vez de pelearnos con ellos, fomentarlos.

¿Por qué decidieron poner en marcha el proyecto en Barajas de Melo, en la provincia de Cuenca?

Decidimos poner en marcha el proyecto en esta zona por una casualidad. Empezamos a buscar pueblos en Madrid pero parecía que estábamos otra vez en 2006. Visitamos tierras y parcelas que estaban construidas sin licencias, sin agua potable, sin recogidas de basuras y nos impactó mucho hasta que paseando al perro conocimos a un señor que tenía un molino de 1480 en la provincia de Cuenca que no podía atender y que se estaba cayendo.

Llegamos a un trato con él para reconstruir el molino a cambio de una cesión, nos comprometimos a ir invirtiendo en el molino pero con materiales tradicionales. Hemos recuperado algunos objetos antiguos de labranza y hemos recuperado la esencia del molino. Toda la gente del pueblo tienen memorias en ese espacio por lo que su recuperación nos ayudó a instalarnos de manera emocional en el pueblo y a crear comunidad.

¿Qué tipo de actividades educativas realizan y a qué público van dirigidas?

Ofrecemos un abanico bastante amplio. Nuestro objetivo es poner enfrente de la gente que no es consciente que estamos viviendo una crisis climática. Estamos perdiendo 20 especies de animales al día en el mundo y solo nos fijamos en los grandes mamíferos. Entre otras actividades hacemos talleres sobre medio ambiente, ecofeminismo, o damos charlas en las universidades sobre nuestros métodos de cultivo. Tenemos una lista de más de 80 talleres diferentes y los diseñamos según las necesidades de las personas que los contratan aunque algunos son gratuitos.

Otro tipo de actividad educativa que hacemos son las jornadas de voluntariado internacional, es un proyecto que abarca los 12 meses del año, traemos gente de todo el mundo a hacer sus prácticas de permacultura, los voluntarios vienen, les damos cursos sobre permacultura y ellos nos echan una mano con las tareas. También hacemos maridajes con cenas donde demostramos que se puede comer como un vegano o vegetariano de nueva manera elegante y con sabor.

¿Qué tipo de productos cultivan?

No cultivamos una planta, nosotros cultivamos el suelo, la relación de los insectos con la microflora en retorno nos ofrece una productividad aumentada. Tenemos vegetales de mucha calidad pero nuestro foco principal es cultivar el suelo. Tenemos puerros, acelgas, tomates, pimientos, melones, calabazas, espinacas, lechugas y luego tenemos algunos productos gourmet como las setas rosas, entre otros.

Los vendemos tanto en restaurantes gourmet como en cestas semanales, donde un usuario por 15 euros obtiene una cesta durante todas las semanas del año que siempre lleva siete productos de temporada distintos y los vendemos tanto en Tarancón, Madrid o pueblos de alrededor y a grupos de consumo.

¿Qué tipo de dificultades se han encontrando a la hora de montar un negocio en una zona rural?

Primero con los bancos porque no tienes facilidades con el tema de la burocracia ni para hacer papeles. Además es complicado encontrar naves o casas en alquiler ya que la mayoría están cerradas. Otro gran problema es el transporte público ya que casi no hay. Además internet es de mala calidad y muy lento lo que nos hace muy difícil poder subir videos o estar mas presente en redes. Otro problema es la falta de apoyo institucional pero no es porque no crean que el proyecto es bueno sino porque no tenemos las herramientas para ello. Además la economía verde no se contempla dentro de los planes agrícolas estándar y no saben dónde meterte.

¿Qué acciones propone para frenar la despoblación?

Hemos perdido oportunidades de poder haber ayudado a gente a asentarse en pueblos como el nuestro porque no tenemos los recursos. Lo primero y más importante sería tener locales y viviendas disponibles en el medio rural para gente que se quiere instalar. No necesitamos que nadie regale nada, simplemente habría que hacer una lista de propiedades o tierras que mucha gente está dispuesta a donar. De esta forma no sólo estaríamos fomentando la economía del pueblo sino que la gente que viene y se asienta lo podría hacer por un módico precio para saber si su proyecto funciona.

También creemos que contar con internet de alta velocidad ayudaría mucho a asentarse a muchas empresas que son tecnológicas. También creemos en la fiscalidad reducida para empresas rurales, en la transición agroecológica o en las figuras fiscales del siglo XXI adaptadas a los nuevos tiempos. También apostamos por un transporte público de calidad o incentivos a la natalidad.

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