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“Libertad sin ira es lo más hermoso que me ha pasado"

Puso voz a uno de los himnos más escuchados y repetidos en la historia reciente de nuestro país y, desde hace varios años, este célebre barajeño trabaja poniendo música a poemas llenos de alma

“Libertad sin ira es lo más hermoso que me ha pasado"
27/12/2017 · Nuria Lozano

Este mes de junio se cumplían 40 años de las primeras elecciones democráticas de nuestro país después una guerra civil y 38 años de dictadura. Los españoles abrazaban nuevos derechos y todo ese proceso histórico tuvo una banda sonora inolvidable: el tema ‘Libertad sin ira’ de Jarcha. Ángel Corpa, natural de Barajas de Melo, donde reside desde hace varios años, fue el fundador del grupo y una de las voces de este mítico himno que no se apaga con los años y que cobra nuevos significados en cada época. Hablamos con él de la España de entonces y de la de hoy y también de su trayectoria en el mundo de la música.

P.-Este 2017 se han cumplido cuatro décadas de las primeras elecciones democráticas. ¿Cómo se consigue que después de tanto tiempo ‘Libertad sin ira’ siga teniendo esa fuerza? Porque no solo marcó esa época, también otros momentos claves como el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

La verdad es que no lo sé. No es un mérito que me atribuya ni a mí ni a Jarcha. El hecho de que se haya perpetuado durante tanto tiempo se debe a la gente. Las canciones lo que hacen es plantear cauces a través de los cuales puedan fluir el cúmulo de sentimientos que alberga el alma de un pueblo en un momento determinado, y quizá sea esa la clave: haber sido un cauce por el que han circulado todas las cosas que nos han ido pasando desde que la canción se puso en el viento allá por 1976, que era un momento en el que estábamos amaneciendo a las libertades y la democracia, hasta el golpe tan brutal que supuso el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco 21 años más tarde.

P.-¿Qué supuso Jarcha en esa España que amanecía? ¿Fue más que un grupo musical el símbolo de toda una época?

Desde dentro uno no tiene la capacidad de ser muy objetivo, sobre todo cuando las cosas ocurren tan rápido como ocurrían en la época que estábamos viviendo esto. Eran años en los que hacíamos 185 conciertos, sacando tiempo de donde no había para componer el repertorio de cada disco. Algo muy jaleoso. Cuando realmente he podido percibir mejor lo que supuso Jarcha es cuando abandoné el grupo, que es cuando tienes el relax para poder analizar todo con más templanza. Para mí el gran secreto es que siempre pusimos el corazón por delante y siempre cantamos las cosas porque las sentíamos, lo que nos ha permitido llegar a la gente.

P.-¿Se emociona uno cuando forma parte de algo tan especial, de un tema que han compartido tantas generaciones?

En mi caso puedo decir que es lo más hermoso que me ha pasado dentro de los años que llevo dedicado a la música, que ya son un puñado de ellos. El comprobar que una canción que tu pones en el viento, deja de pertenecerte porque el pueblo la hace suya para cantar a la paz y a la libertad es algo que no es fácilmente explicable.

P.-¿Cómo recuerda Ángel Corpa esas primeras votaciones?

Lo vivimos como algo absolutamente novedoso, entonces nadie sabía lo que era un mitin o un proceso electoral. Fueron momentos de muchísima esperanza e ilusión, de estar cargándote las pilas continuamente por las cosas que estaban ocurriendo, muy ilusionante.

"Lo que siempre reivindico es la educación. Ésa es la gran asignatura pendiente que tiene que aprobar este país"

P.-Hablaba ‘Libertad sin ira’ de gente obediente, que pide vivir su vida, sin más mentiras… ¿se pueden encontrar semejanzas entre la sociedad de hace 40 años y la de hoy?

Seguramente hay ciertas añoranzas del alma de la gente que permanecen siempre, pero han cambiado muchos parámetros y conductas sociales, muchas preferencias en la vida de las personas. El rasgo que más me llama la atención de la sociedad en la que estamos es la ausencia tan grande de valores. Posiblemente sea lo que explica que nos veamos abocados a escenarios como los que estamos viviendo.

P.-Otra parte de la letra: ‘dicen los viejos que este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor’. ¿Qué opina?

A mí esa frase nunca me ha gustado, no es para enmarcar. Lo que sí echo de menos y reivindico cada vez que tengo ocasión es la educación. Ésa es la gran asignatura que tenemos que terminar de aprobar. Hay que conseguir que la educación deje de ser algo coyuntural en manos del Gobierno de turno, que se convierta en un gran pacto y seamos capaces de darle la importancia que tiene para el presente y el futuro de nuestro país.

P.-Recientemente ha musicado el poema de Benjamín Prado ‘Hablemos’ sobre el conflicto catalán. ¿Qué quiere trasladar a través de estos versos hechos canción?

En mi ánimo no está trasladar nada. Yo hago canciones porque siento la necesidad de hacerlas, pero no con un fin concreto, sino porque pienso que pueden servir para alguien en un momento determinado. A partir de ahí hay canciones que el tiempo estima que son interesantes y otras que estima que no, porque dejan de tener sentido. En este caso, es un soneto que encontré un día en las redes y me llamó mucho la atención, porque hay un guiño además a ‘Libertad sin ira’ y, según lo iba leyendo, me iba surgiendo la música y cuando terminé la canción estaba prácticamente acabada, a falta de unos retoques. Me gustaría plantear un cauce por el que puedan fluir la cantidad de sentimientos complejos y a veces encontrados que llenan gran parte de la sensibilidad de la gente que habitamos España, dentro de una situación muy compleja. Hacer un llamamiento a la concordia y al entendimiento mediante el diálogo siempre es un buen consejo.

P.-Si compusiera un tema para la España de hoy ¿que título le pondría o que palabra o concepto destacaría?

No me lo he planteado, pero probablemente la palabra clave sería educación. Pero hace mucho tiempo que básicamente me dedico a musicar poesía porque cuando se ponen alas a la canción se convierte en una herramienta fantástica que es capaz de remontar continentes y ésa es la contribución más importante que yo puedo hacer aparte de cantarlas.

P.-Ha musicado a grandes poetas como Miguel Hernández, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Alberti o Neruda. ¿Ante este elenco, hay alguno favorito o con un significado especial?

En el ámbito poético soy muy promiscuo. Leo mucha poesía y va un poco por rachas. Hay momentos en que te llega más alguien por alguna razón especial y al día siguiente te llega más otro poeta. Tenemos una nómina importante donde elegir.

P.-¿Y le gustaría ponerle sus alas musicales a algún poeta conquense?

Me gustaría mucho. Pero son cosas que no planteo a priori. Cuando leo a un poeta me doy cuenta de que yo no elijo el poema, sino que es el poema el que me elige a mí.

P.-Nació en Barajas de Melo y vive allí. ¿Es Cuenca una provincia que ofrece oportunidades?

La verdad es que vivo muy introspectivamente y no debería hablar de eso porque no tengo ninguna capacidad de juicio más allá de unas visiones muy subjetivas.

P.-Y musicalmente hablando ¿puede inspirar Cuenca?

Naturalmente. Para mí Cuenca es motivo de inspiración cada vez que tengo la suerte de ir a la ciudad. Disfruto muchísimo el aire que respiro, porque por otra parte me trae recuerdos imborrables de mi infancia, y eso siempre es un regalo. Mi parte favorita es el Casco Antiguo.

P.-En 1997 dejó Jarcha y emprendió un camino en solitario. ¿Qué proyectos tiene ahora encima de la mesa? ¿Algún trabajo pendiente que le hubiera gustado abordar y no lo ha hecho?

Yo no ando ya con muchos proyectos. Sigo empeñado en historias de creación, nunca dejo de estar pendiente, pero sin ningún tipo de obligación. Tengo pendientes unas cuantas actuaciones dentro de la Red de Teatros de Castilla-La Mancha, pero sin ese ‘speed’ que se tiene con 20 años. Estoy disfrutando mucho de mi oficio desde una perspectiva más tranquila y sosegada.

Por otra parte, no creo que haya dejado nada pendiente. Hace un tiempo leí unas declaraciones del director de orquesta francés Pierre Boulez, con ochenta y tantos años, poco antes de morir. Decía muy serio que lo que un artista no debe perder nunca es la paciencia, y eso me lo he apuntado muy muy bien. Creo que hay que estar en ese punto, viviendo lo que estás haciendo, no parar, porque nunca sabes cuando puede pasar algo realmente importante.

La ardiente paciencia, que decía Pablo Neruda.

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