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“Los grandes dramas siguen muy cerca de nosotros”

‘Rigoletto’, la ópera de Giuseppe Verdi, llega el 7 de noviembre al Auditorio José Luis Perales de la mano de QNK Ópera, con una puesta en escena inspirada en ‘El padrino’
“Los grandes dramas siguen muy cerca de nosotros”
Imagen cedida
07/11/2026 - Marina Cazallas

Una boda entre mafiosos, hombres de honor que esconden venganzas, un capo acostumbrado a imponer su voluntad y un padre que guarda a su hija del mundo como si tras las paredes de su casa no pudiera alcanzarla la tragedia. Ese es el mundo que propone ‘Rigoletto’, la célebre ópera de Giuseppe Verdi que el próximo 7 de noviembre llegará al Auditorio José Luis Perales de Cuenca de la mano de QNK Ópera. Bajo la dirección escénica de Carlos Lozano la obra abandona la corte renacentista para adentrarse en una atmósfera inspirada en El padrino, sin alterar la esencia de una tragedia que, casi dos siglos después de su estreno, continúa hablando de abusos de poder, sobreprotección, humillación y amores que no siempre encuentran correspondencia.

La propuesta invita así a mirar a Verdi a través de una lente cinematográfica, pero también a reconocer que, detrás de los trajes, las intrigas y las sombras de la mafia, siguen latiendo los mismos conflictos humanos. Porque en esta historia, como en las grandes tragedias, el golpe más doloroso no siempre llega de un enemigo: a veces nace del intento desesperado de proteger aquello que más se ama.

 

Tragedia contemporánea
Estrenada en el teatro La Fenice de Venecia en 1851, Rigoletto forma parte del repertorio fundamental de la ópera romántica. Verdi construyó en ella un drama en el que los conflictos íntimos se entrelazan con las desigualdades sociales, la violencia y la impunidad de quienes ocupan posiciones privilegiadas. La historia gira en torno a Rigoletto, un bufón al servicio de un poderoso duque, cuya existencia está marcada por la humillación y el sarcasmo.

Fuera de la corte, sin embargo, guarda un secreto: su hija Gilda, a quien protege hasta el extremo de mantenerla apartada del mundo. Cuando el duque se cruza en el camino de la joven y despierta en ella sentimientos que él no comparte de la misma manera, las intrigas de los cortesanos y el deseo de venganza desencadenan una cadena de acontecimientos irreversibles. La tragedia alcanza su desenlace cuando el plan de Rigoletto para acabar con el duque se vuelve contra él y termina perdiendo aquello que más quería proteger. En esta historia, la frontera entre el amor y la posesión, entre la justicia y la venganza, resulta tan frágil como devastadora. Para Lozano, esa capacidad de hablar del presente constituye una de las grandes virtudes de la obra. “Tenemos los mismos problemas desde los romanos hasta aquí”, afirma. La sobreprotección familiar, el abuso de poder, el acoso y la instrumentalización de las mujeres son algunos de los temas que identifica en el libreto. El personaje principal añade otra dimensión al conflicto: su condición de hombre con una discapacidad física, convertido en objeto de burla por parte de quienes lo rodean. Rigoletto responde a la humillación mediante la ironía y el sarcasmo, mecanismos de defensa que también revelan su sufrimiento. La actualización de la puesta en escena permite así acercar el drama a nuevos públicos sin despojarlo de su complejidad. La mafia funciona como un marco reconocible para representar jerarquías, lealtades, amenazas y abusos, elementos que ya estaban presentes en la obra original.
 

Después de hacer una muestra a piano en la Plaza de la Merced, QNK Ópera lleva a un gran escenario la composición de Verdi con una orquesta para acompañar a los intérpretes

Esencia cinematográfica
“Lo que hacemos en esta obra es intentar volver a técnicas y estéticas mucho más antiguas”, resalta el barítono. Pues la propuesta visual constituye uno de los elementos más singulares de este montaje: los telones pintados a mano, una forma de construir espacios teatrales que remite a épocas anteriores a la generalización de las proyecciones y los recursos audiovisuales.

El trabajo artístico corre a cargo de Mario Valle, pintor que se incorpora por primera vez a esta producción.Pero la escenografía guarda además una relación especial con la ciudad que acoge el espectáculo. Los telones incorporan paisajes y rincones conquenses que el público tendrá que descubrir durante la representación y que a su vez, según Lozano, dialogan con la obra de Verdi. La combinación de referencias cinematográficas, pintura escénica tradicional y elementos reconocibles de Cuenca busca convertir la representación en algo más que una adaptación de un clásico. Se trata de construir una producción propia, con personalidad, capaz de acercar una historia universal al lugar en el que se representa.

 

Retos artísticos
El propio Lozano asumirá el papel del bufón sarcástico y a su vez afligido por su condición. Barítono y profesional con una larga trayectoria, ha trabajado durante diez años en el Teatro Real antes de establecerse en Cuenca, donde ha desarrollado también una labor docente y artística.

La interpretación de Rigoletto representa para él un reto especialmente significativo, tanto por las exigencias musicales como por la complejidad psicológica del personaje. “Es uno de los papeles que más me han gustado”, reconoce. Su interés por la figura se remonta a la infancia, cuando escuchaba grabaciones de ópera sin comprender todavía las palabras, pero intuía la intensidad dramática de aquella voz.

La oportunidad de interpretarlo llegó después de haberlo preparado para una producción en Villarreal, experiencia que le convenció para llevarlo también a Cuenca. El montaje supone, además, la primera incursión de QNK Ópera en el repertorio de Verdi. Hasta ahora, la compañía había trabajado especialmente con compositores como Mozart y Donizetti, cuyas obras incluyen títulos de carácter más ligero o fantástico. Rigoletto exige adentrarse en un drama de mayor densidad emocional y en una escritura musical particularmente exigente.

A su lado estará Carla Ortega, soprano que interpretará a Gilda y que fue alumna de Lozano. La relación entre ambos añade una dimensión personal a la representación: maestro y antigua alumna compartirán escenario en una producción de gran repertorio, después de años de formación y evolución artística. “Es como el culmen de un objetivo”, afirma Lozano al referirse a la posibilidad de trabajar con intérpretes que comenzaron su trayectoria formándose con él y que hoy desarrollan una carrera profesional.

Para el director, ver cómo esos músicos y cantantes han madurado hasta afrontar papeles de esta dificultad es una de las satisfacciones más importantes de su trabajo. El reparto se completa con Manuel Valero, Antonio Alonso, Inés Olabarría, Guzmán López, Alfredo Fauró, Pedro Lluch, Alicia Sánchez y Helio Machado. Ignacio Yepes estará al frente de la dirección musical y Francisco Pardo dirigirá el coro. La producción cuenta, asimismo, con diseño e iluminación de Kira Argounova, sobre títulos de Myriam Calvo y, lo más reseñable, la participación del coro y la orquesta de QNK Ópera.  
 

“El público conquense está más que familiarizado y tienen una gran sensibilidad a la ópera”

Hacer ópera en Cuenca
Si hay una idea clara en este proyecto es la de asentar este arte en la ciudad. La orquesta está formada íntegramente por músicos conquenses, mientras que buena parte de la escenografía, el atrezzo y el vestuario se trabaja o se adquiere en el entorno local. A ello se suma la participación de figurantes de Cuenca. “El hacerla aquí con los profesionales de aquí y músicos locales es extraordinariamente remarcable”, señala Carlos Lozano.

La apuesta por una producción propia también responde a una visión más amplia de las artes escénicas. La ópera reúne música, interpretación teatral, literatura, artes plásticas, iluminación y diseño, disciplinas que pueden encontrar en Cuenca un espacio de colaboración. Lozano considera que la presencia de profesionales y centros formativos vinculados a las artes abre posibilidades para que la ciudad desarrolle una identidad cultural propia y aspire a proyectar sus producciones fuera de la provincia.

QNK Ópera lleva años acercando el género al público mediante iniciativas como actuaciones en la plaza de la Merced. Estas propuestas permiten escuchar y familiarizarse con un lenguaje artístico que puede parecer distante. Sin embargo, Lozano remarca que el público conquense tiene sensibilidad hacia esta disciplina y en las muestras que realizan a piano “salen o riendo o llorando por la conexión con la música y la historia”.

Por ello, anima a todo el mundo a vivir las dos experiencias que ofrece Rigoletto:  la posibilidad de encontrarse con uno de los grandes dramas de la historia de la ópera y la oportunidad de conocer el trabajo de una compañía que reivindica el talento local.  Entre las intrigas de la mafia y la intensidad de Verdi, la propuesta de Lozano aspira a recordar que los grandes clásicos nunca van a dejar de emocionar.