12 de Junio de 2021 Son las 14:01

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Especial Semana Santa 2020

“El gran reto es el traslado al nuevo hospital en el primer semestre de 2023”

El nuevo gerente del Área Integrada de Cuenca estima que la puesta en marcha del futuro complejo hospitalario podrá estar al 100% a lo largo de ese año dado que la mudanza deberá ser gradual

“El gran reto es el traslado al nuevo hospital en el primer semestre de 2023”
Fotos: Saúl García
10/5/2021 · Dolo Cambronero

Ha cogido las riendas del Área Integrada de Cuenca con la Covid-19 pululando por el mundo. Superar la situación derivada del coronavirus, recuperar la normalidad en los servicios y el traslado al nuevo hospital son los tres grandes retos que afronta el cardiólogo Juan Luis Bardají Mayor (Zaragoza, 1958) en su nuevo cargo, que dice afrontar con ilusión aunque con nervios. No obstante, asegura que la tarea es asumible porque el equipo -formado por 2.040 trabajadores que se han incrementado hasta 2.500 durante la pandemia- es una “maquinaria perfectamente engrasada”.

Coge el testigo de Ángel Pérez Sola. ¿Qué retos se plantea?

Es una lástima que Ángel se haya jubilado porque su gestión ha sido absolutamente impecable y ya no digamos con la Covid. ¡Qué momentos tan difíciles y qué bien manejó todo! El equipo, que es el que yo tengo ahora, es una máquina perfectamente engrasada.

Distinguiría los retos en tres niveles. El primero es a ver si terminamos con esta situación de Covid aunque, en estos momentos, en el hospital y en el Área estamos en una situación que no es mala aunque no podemos bajar la guardia. El segundo es ir desescalando, normalizando la asistencia a todos los niveles. Toda crisis es una oportunidad y esto nos ha enseñado, de una forma muy cruenta, mucho sobre cómo organizar.

Y luego viene el gran objetivo, que es el traslado al nuevo hospital y su puesta en marcha. Es un gran reto. Va a ser un gran hospital y hay que ponerlo en valor aunque este hospital también lo tiene. Vamos a intentar crecer todo lo posible de cara al nuevo hospital.

Toma la dirección en medio de una pandemia. ¿Cómo se encuentra el hospital en tema Covid?

Estamos en una situación de estabilidad. Si revisamos los datos, en la cuarta ola, hemos tenido 60 ingresos, cuatro pacientes en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y tres exitus, mientras que llegamos a tener el hospital completamente colapsado: el Policlínico y convirtiendo en UCI todas las áreas que se podía. Las diferencias con la primera, segunda y tercera ola han sido notables, sobre todo con la primera. Estamos controlados. Tenemos entre 12-16 pacientes cada día. La ocupación Covid en UCI está ahora al 7%, un porcentaje perfectamente asumible. Hay tres ingresados. Es una situación de estabilidad. Ojalá se mantenga. Aunque me da miedo lo que pase a partir del fin del estado de alarma. No sabemos qué consecuencias tendrá. La movilidad es clave. Desde luego que cambios va a haber.

¿Están funcionando ya todos los servicios a pleno rendimiento?

Sí, prácticamente todo el hospital está funcionando en condiciones de normalidad. Aunque la experiencia de la consulta telefónica ha hecho que utilicemos este recurso para evitar saturaciones innecesarias. Hay muchas cosas que se pueden hacer por teléfono. Empezamos durante la pandemia pero nos ha venido bien. Yo soy cardiólogo y llevábamos un programa de monitorización remota de marcapasos, gracias a las nuevas tecnologías. Podíamos hacer seguimiento en casa con distintos dispositivos, incluso con bluetooth de baja frecuencia. En colaboración con la UCAPI [Unidad de Continuidad Asistencial] Sociosanitaria, estamos implementando el seguimiento ambulatorio en las residencias de mayores de la Gerencia de Cuenca. Las oportunidades que nos dan las tecnologías son inmensas. Esto va a provocar un cambio importante.

¿Cuáles son los puntos fuertes del hospital de Cuenca?

Su gente, tanto en el hospital como en el Área. Sus enfermeras, sus médicos, todo el personal. La ilusión en el trabajo que ponen y que han demostrado en situación de crisis. Nadie se ha echado atrás. Todo el mundo ha salido a pelear. Y en los centros de salud, lo mismo. Se han portado como jabatos.

¿Y los puntos flacos?

Las instalaciones arquitectónicas se nos han quedado pequeñas. Conseguir áreas nuevas está siendo problemático. Hubo que modificar cosas por la pandemia buscando huecos imposibles y ahora tenemos problemas para reintegrarlas en la nueva estructura del hospital. Pero no vamos a renunciar a esas estructuras como la Unidad de Cuidados Respiratorios Intermedios (UCRI), que ha servido para evitar la saturación de la UCI. En la cuarta ola, solo ha habido cuatro pacientes ingresados en cuidados intensivos. En intermedios, hay seis. Con sistemas de ventilación no invasiva, se evita que lleguen a la UCI, un punto difícil porque el paciente que ingresa va a requerir una estancia prolongada. Si quitamos ese cuello de botella, salvamos la unidad.

¿Y cómo están los centros de salud? ¿Se ha recuperado la normalidad?

Se va recuperando. De momento, se está haciendo un cribado telefónico. Se han implementado unos sistemas, como el call center, al que se deriva en caso de centralita saturada. Es mejorable pero también ha venido para quedarse, no para todo pero para hacer un cribado, sí. Hasta ahora, para una baja, para recetas… se necesitaba la presencia física, lo cual saturaba los centros. Eso se derivará a otro sistema. O consultas que no necesiten presencial. Pero, por supuesto, los pacientes se volverán a ver cuando lo necesiten.

¿Cómo van las obras del nuevo complejo hospitalario?

Están al 54%. Vamos a hacer el traslado en el primer semestre de 2023 y a lo largo del año estará al 100%. Un hospital no se puede poner a funcionar inmediatamente de un día para otro porque hay que hacer el traslado y seguir manteniendo la asistencia. No se puede ‘cerrar por obras’. Va a ser un gran hospital con nuevas prestaciones y mucho más dimensionado que este centro, que se nos ha quedado pequeño. Va a ser interesante e ilusionante.

"El nuevo hospital va a suponer un cambio notable en la asistencia. Será un centro moderno y con nuevas prestaciones"

¿Qué va a suponer para Cuenca este nuevo hospital?

Va a suponer un cambio notable en la asistencia. Será un hospital moderno, del siglo XXI, con nuevos servicios, áreas grandes e instalaciones modernas. Tendrá una distribución muy racional para evitar aglomeraciones. Estoy muy ilusionado.

¿Qué nuevos servicios tendrá?

Contará con una UCI pediátrica y con una unidad de radioterapia oncológica, que es un avance enorme. Los pacientes no tendrán que desplazarse fuera. Y también habrá una incorporación algo más tardía, de un PET-TAC, que ahora es móvil pero que va a estar presencialmente en el nuevo hospital.

En el plano más personal, ¿por qué decidió ser médico?

No hay ningún médico en mi familia. Fue una apuesta. Yo no creo mucho en las vocaciones. Se trata de que te formes, te guste y apuestes por ello. Y acabé siendo médico, no sin alguna duda al principio. Pero a partir de tercero de Medicina, obtuve una plaza de una figura que había antes, estudiante interno pensionado, y estuve trabajando en Cardiología en el hospital de Zaragoza y decidí que era lo que más me gustaba. En cuanto empecé a tratar con pacientes, vi que eso era mi pasión. Cardiología es dinámica y es agradecida, así que luego hice la especialidad en el hospital de Santander. Y en 1988 hubo un proyecto que me ilusionó en Cuenca. En aquel momento, llevaba funcionando un año un protoproyecto de Cardiología y me encantó. Tenía alguna otra oportunidad en Madrid pero los retos son apasionantes y desarrollar un nuevo servicio lo era. Tener el prestigio, no en las sociedades científicas, sino para los pacientes. Y creo que somos un servicio bien valorado.

¿Cuáles han sido los momentos más gratificantes? ¿Y los más duros?

Lo más gratificante son los agradecimientos. La cantidad de llamadas que he recibido de pacientes que me están echando de menos tras el nuevo cargo. Eso ha sido lo mejor pero también el peor de los momentos, despedirme de mi profesión y pasar a otro formato. Llevo 33 años en el hospital. Soy un viejo cardiólogo que ha estado siempre en la brecha. Mi objetivo es el diálogo y hacer lo mejor para el paciente. Porque el fin último es el usuario y prestar la mejor atención. Tengo mucha ilusión, no sin ciertos nervios. Aunque tengo un equipo que me está arropando perfectamente. Es una maquinaria muy bien engrasada.

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