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“Mi generación quiere recuperar lo rural con una revisión contemporánea"

Beatriz del Monte se ha inspirado en vivencias en su pueblo materno, Villamayor de Santiago, para crear su proyecto Bewis de la Rosa, con un característico rap rural que está cautivando al público
“Mi generación quiere recuperar lo rural con una revisión contemporánea"
Foto cedida
12/11/2023 - Rubén M. Checa

Madrileña de nacimiento, Beatriz del Monte es una artista interdisciplinar que ha conjugado en los últimos años toda su sabiduría artística con sus raices manchegas. Tomando la inspiración de su pueblo materno, Villamayor de Santiago, ha creado su último proyecto musical, que bajo el nombre de Bewis de la Rosa,  mezcla el medio rural con el rap y el hip hop, algo que ha recibido muy buena respuesta por parte del público casi sin esperárselo la artista. 

Después de varios años formándote en la danza, el teatro y la performance, ¿cómo llegas a la música? 

En toda mi formación siempre había momentos de música, pero no era el proyecto troncal. Siempre ha estado en mi vida, me ha acompañado en muchos momentos y de hecho he compuesto desde que tengo 13 años, pero como proyecto artístico no comencé a trabajar con ella hasta que en 2021 cree Bewis de la Rosa. 

¿Cómo nace?

Por una necesidad mía de poder expresarme desde otro campo. Siempre había estado muy encasillada en la danza, el teatro y las artes escénicas, y cuando generaba nueva dramaturgia, siempre me veía con esa espinita de que no había desarrollado la parte musical. Bewis de la Rosa nace como una necesidad de poder hablar desde la música, en este caso el rap. 

¿Por qué este estilo?

Siempre he bailado hip hop, ha estado ahí todo el tiempo, y es hermano del rap. Al mismo tiempo, este proyecto también nace después de que me hiciera la pregunta de dónde me iría a morir, y la respuesta es a mi pueblo materno, a Villamayor de Santiago. Con todas las raíces manchegas, y con esa amalgama de música y rap, empecé a desarrollar los vídeos. Con el mundo rural había estado vinculada con varios proyectos que he ido desarrollando, y siempre tenía esa cosa de cómo poder revisar la tradición. 

La parte rural tiene mucha fuerza en el proyecto. ¿Era una cosa que tenías clara?

Más que tenerlo claro, muchas veces ocurre que cuando estás creando no eres consciente del porqué una cosa u otra. El concepto de rap rural apareció más adelante, cuando ya estaba el contenido generado y el proyecto muy avanzado. Y fue cuando vi todo en conjunto cuando se generó el concepto de rap rural. Sí que es verdad que siempre me ha tocado de cerca

“Para inspirarme me pregunté que dónde quería ser enterrada, y la respuesta fue, sin duda, mi pueblo”

Imagino que por esa relación que comentabas con Villamayor de Santiago

Sí, me he criado my cerca de mis abuelos maternos y de mis padres. Tienen unos valores que en ocasiones son bastante tradicionales, y a la vez eso ha chocado con la brecha de mi generación. Entonces podemos decir que este proyecto de rap rural nace de la necesidad de transformar muchas cosas, como en todas las generaciones, puesto que cada una necesita transformar algo de lo anterior. Al mismo tiempo, creo que en mi generación hay algo común, que es la recuperación de la raíz de la tradición desde una revisión contemporánea, y de alguna marea, ahí estoy. 

¿Qué diferencias puede haber entre este rap rural y el rap que todo el mundo conoce?

El rap es muy diverso. El hip hop en sí mismo es una corriente que, para mi punto de vista, cuando se entiende desde la esencia, es algo que permite muchísimas influencias, y permite la investigación, el juntar varios géneros, diferentes corrientes de pensamientos. ¿Qué ocurre? A veces el rap se dogmatiza, se queda como un cliché o una estética concreta, y no estoy tan cercana hacia esa que la gente puede tener en la cabeza. Quizá a nivel sonoro se va por otros lados, a un latín hip hop, y además hay elementos del folklore en algunas canciones. En el tema Manifiesto conjugo voz y castañuelas. Otras canciones que tiran más al soul, o sonidos actuales… Todo hace una amalgama y entiendo que desde fuera se pueda entender que no cumples con los clichés estéticos que se supone que una persona que hace rap o hip hop tendría que hacer, porque al final esto para mí es un proceso de investigación.

Además, tampoco intentas caer en clichés rurales

Exacto, trato de no hacerlo, y si cae alguno trato de revisarlo. En lugar de irnos a un aparcamiento de barrio o a una calle, en mis vídeos vemos alpacas, un tractor en vez de un coche. Tampoco hay elementos de poder entre comillas, y en vez de bates, yo cojo una azada o una cuchara gigante para dar de comer en una comida popular más que ponerme a dar palos. 

'Amor más que nunca’ es tu primer disco como Bewis de la Rosa. ¿Qué respuesta está teniendo? 

No me esperaba esta repercusión. Bewis de la Rosa se crea por una necesidad de mi yo de ocho años, mi niña interior. Creo que esos niños internos tienen muchísima fuerza, y cuando te conectas con ellos para hacer algo, sin ser consciente, de pronto conectas con muchas personas. Ahora está llegando todo lo sembrado en los últimos tiempos. Bewis de la Rosa, sin Maldita Lagartija, mi otro proyecto en el que he invertido diez años, no hubiera tenido este reconocimiento.

¿Te lo esperabas? 

No, pero viéndolo con distancia, puedo comprender y agradecer que este proyecto esté conectando con la gente de la manera que lo está haciendo. Creo que abraza muchas líneas de pensamiento, de lenguajes artísticos que pueden conectar según con qué espectador de una manera u otra. Entonces, estoy muy agradecida y sorprendida por todo.