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Entrevistas

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Especial Semana Santa 2019
Elizabeth Thompson Goizueta

"En Boston no olvidamos a Fernando Zóbel"

El Museo McMullen del Boston College ha acogido una exposición con obras de autores vinculados a Cuenca como Zóbel, Torner, MIllares, Feito o Sempere

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14/7/2019 · Samir Delgado

El Museo McMullen del Boston College, en Estados Unidos, ha acogido hasta el pasado mes de junio una muestra que ha tenido al arte abstracto conquense como protagonista. De nombre Cuenca: City of spanish abstraction, la exposición ha sido comisariada por la profesora Elizabeth Thompson Goizueta y respaldada por la Fundación Juan March.

La exposición en Boston de buena parte de los artistas de la generación abstracta de Cuenca ha resultado un hito. ¿Cómo nació esta iniciativa pionera para establecer un puente entre ambas orillas medio siglo después de la fundación del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca?

El puente entre ambas orillas, medio siglo después aún tan vigente, se construye sobre los hombros de la figura singular de Fernando Zóbel. Originario de las Filipinas, Zóbel de niño se crió en España y, de adulto, vivió una vida ambulante, abierta y muy enriquecedora como artista y coleccionista. Estudió la carrera en Boston en la universidad prestigiosa de Harvard, dejando en nuestras orillas huellas españolas y una tesis dedicada al gran escritor y poeta Federico García Lorca. Pero nosotros también le dejamos nuestras propias huellas en su corazón, señaladas por los bocetos y aguafuertes del Charles River y Cape Cod, Massachusetts que guardaba en sus cuadernos. Así que lo consideramos, en parte, bostoniano. Pero España siempre ha sido el eje central de su vida.

¿Cuál ha sido la recepción por parte de los espectadores estadounidenses de artistas como Millares, Feito, Sempere, Torner o el propio Zóbel?

Ha sido una reacción primero de sorpresa. ¿Cómo es posible que nunca hayamos oído los nombres de estos grandes artistas españoles? Digo “grandes artistas” porque la calidad de su arte no requiere explicación. Se observa solo. Por eso, aparte de unas breves biografías sobre los catorce artistas abstractos españoles incluidas en la exposición, decidimos no incluir textos de interpretación sobre las obras en las paredes. Cada obra de cada artista habla directamente al público. Cuando el público termina de ver las obras, puede identificarse el materialismo de una obra de Millares o Tàpies, el modernismo de una abstracción cinética de Sempere, la dualidad entre lo orgánico y lo inorgánico de un Torner, el impresionismo diáfano tan marcado de un Zóbel.

La figura del artista Fernando Zóbel representa un eslabón fundamental entre el arte español de vanguardia durante la transición democrática y la conexión con los exponentes de la abstracción en Estados Unidos. El filipino pasó una importante etapa de su formación en Boston. Incluso hay cuadros dedicados al Charles River. ¿Qué permanece de la personalidad de Zóbel en la comunidad universitaria de Boston?

No cabe duda que entre Zóbel y Boston tenemos una relación simbiótica. No olvidamos a Zóbel aquí en Boston y ahora, gracias a la exposición, sus huellas se han extendido de Harvard a Boston College. A la vez, es importante reconocer la colaboración entre dos activos museos universitarios de Boston. Había conversación entre nuestras instituciones con respecto a la obra de Zóbel y su legado. Conversamos con Harvard antes de realizar la exposición de Boston College y conseguimos su entusiasmo y apoyo para el proyecto. Harvard tiene unas obras en su colección permanente y estiman mucho su arte. Pero más allá de si es Harvard o Boston College, Boston o Nueva York, Estados Unidos o España, destaca la idea de que, en los años cincuenta, el modernismo se ubicaba con la abstracción, y ciertamente, con los exponentes del arte expresionista abstracto. La familiaridad de Zóbel con esa abstracción estadounidense, tanto como con la abstracción de Europa y Latinoamérica, permitía que él pudiera asegurarles a los vanguardistas que su arte exhibía la misma validez que estos otros movimientos artísticos e intelectuales. Sin ese sello de aprobación de Zóbel, no sé cuan lejos hubiera llegado el arte abstracto español. Y, ciertamente, como destacas, la abstracción española jugó un papel esencial durante la transición democrática en España. La creación del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca en 1966 contó con el primer y único museo democrático que exponía obras contemporáneas durante y después del régimen franquista hasta la apertura del Museo Reina Sofía en 1990. Manuel Fontán del Junco, director de la Fundación Juan March, expone sus ideas sobre el rol de este museo en la democracia en un brillante texto electrónico que acompaña la exposición, “An Artists’ Museum; A Democratic Museum” (Un museo de artistas; un museo democrático).

Actualmente el crítico español Alfonso de la Torre desarrolla el catálogo razonado de la obra del artista hispano-filipino, coincidiendo con el 35 aniversario de su muerte en Roma. ¿Qué aspectos destacaría de la figura de Fernando Zóbel en su faceta de coleccionista? ¿Qué cuadros de su trayectoria artística le han llamado la atención?

Como había mencionado, el papel de Zóbel en su faceta de coleccionista era decisivo para formar el Museo de Arte Abstracto Español. Sin ser coleccionista, no hubiera podido recoger el arte abstracto de estos artistas, fomentando a la vez un movimiento de abstracción. No fue solo su habilidad de pintar, ni de coleccionar, ni tener los medios económicos de promover la abstracción. En el fondo, él era un visionario. Iba más allá de la colección, soñando con crear un museo que pudiera ofrecerle al mundo un arte abstracto igual de interesante, igual de novedoso, igual de pionero que los mismos movimientos en Estados Unidos con el expresionismo abstracto, en Europa con el informalismo, en Latinoamérica con la abstracción concreta. Personalmente, me encantan sus bocetos y aguafuertes de Cuenca tanto como sus obras diáfanas que ejecutó con una jeringa.

Cuenca representó un referente del cambio hacia la democracia y el progreso con la fundación del Museo abstracto en España en 1966. Tras varias generaciones existió una continuidad histórica con nuevos artistas de los ochenta y la aparición de nuevas tendencias como el arte digital que atesora en la ciudad castellano-manchega uno de los primeros museos de electrografía. ¿Qué opina de la actualidad artística española y el valor de la identidad de una ciudad como Cuenca hacia el exterior?

Yo lucho por la continuidad de este carácter decisivo que impulsó la creación del Museo de Arte Abstracto Español. Bienvenida la continuidad histórica en Cuenca, de la cual hablé en mi texto, empezando con los grandes literarios del Siglo de Oro como Luis de Góngora y Fray Luis de León continuando con los grandes artistas y escritores del modernismo de la primera parte del siglo veinte como Wifredo Lam, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca y Alejo Carpentier, los artistas abstractos de la vanguardia y ahora el arte actual español. Que sigan las generaciones con sus novedades. Sin embargo, el arte del Museo de Arte Abstracto Español es una joya en esa evolución, como destacó Jordi Teixidor, uno de los miembros más jóvenes del grupo español, en su entrevista con el McMullen Museum: “Bien es verdad que el arte ha cambiado, el museo, no. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que cuando visita este museo está haciendo referencia, lo digo con cierta nostalgia, a un arte que fue. Hoy en día el arte es otra cosa, bienvenida la manera nueva que se deba manifestar el arte, pero este museo ha permanecido fiel a ese concepto, digamos, del arte que nos transporta a un mundo de transcendencia…Es una constante interrogación…” No podría yo añadirle más elocuencia a sus palabras.

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