Feria Taurina de San Julián 2025
Fernando Adrián indulta a 'Batidero' en su tercera feria triunfal consecutiva
Un amigo común me envió un wasap por la mañana preguntando si podía devolver las entradas por las bajas de Morante de la Puebla y Roca Rey; le dije que sí, pero que yo no lo haría, porque los sustitutos y Adrián son muy buenos y la pueden liar… si los toros embisten. Me hizo caso. Y anoche me mandó un mensaje con palmadas y esta frase: “Qué bien me has aconsejado”. Pura intuición, como la que tuvieron los ocho mil espectadores que prácticamente llenaron la plaza ante un cartel inédito, pero muy atractivo. Lo de Morante se podía esperar, pero la baja de Roca Rey no la esperaban ni sus fieles seguidores. Maximino sigue acertando con los sustitutos, que entran por esa circunstancia del “agosto sangriento” y salen por la puerta grande de Cuenca. Como la triple de ayer, además del mayoral de Sorando, del indultado “Batidero”, toro de vacas.
FERNANDO ADRIÁN “EL CONQUISTADOR”
Es obligado empezar por la tarde histórica que escribió en el ruedo conquense, en su tercera actuación consecutiva, el madrileño Fernando Adrián al que debemos llamar “El Conquistador” de esta plaza que recuerda a Chicuelo II y de esa Plaza Mayor que José Vega diseño con gran intuición para anunciar la Feria 2025, la Champions creada por Maximino Pérez, el hombre milagro de la Cuenca taurina de timbre nacional tras un cuarto de siglo, que se dice pronto. Es que además apodera a Fernando Adrián, y desde que lo hace, el torero de Torres de la Alameda llegó a sumar el año pasado 22 salidas a hombros consecutivas, y este agosto, en once días, ha indultado tres toros en Pontevedra (un vitorino), Sabiote y Cuenca.

A Fernando Adrián, “el torero de Cuenca” y Torres de la Alameda en línea con Saelices, le tocó levantar una tarde que empezaba mal con el protestado inválido primero que le tocó a Luque, amén de las consabidas ausencias. “Si lo sé no vengo, porque la tarde que nos espera es de órdago”, comentaba el pesimista de turno. Así que Fernando Adrián se abrió de capa cuando saltó el castaño “Calé” y lo recibió con verónicas de buen gusto y el airoso remate, amén de llevar al precioso toro al caballo. Tras un puyacito vimos un buen tercio de banderillas, luciéndose Marcos Prieto. Fernando Adrián brindó su faena al público, que inició de hinojos en el centro del ruedo con pases cambiados, y en el remate parecía asomarse a las Casas Colgadas, pues la estampa del castaño “Calé”, y del propio torero madrileño, citando en simetría, era como un cuadro.
La faena sí que fue un cuadro de torería como el que hemos citado del cartel taurino con la Plaza Mayor y el propio coso taurino del arquitecto Alcántara (otro Fernando) cerrando los arcos ojivales. Arte de otros tiempos y arte en las tandas de la muleta de Adrián, que fue llegando al público con su poderío con la muleta, de temple y mando, y de brazo largo para alargar aún más esos pases de pecho en los remates que parecen festonear las Hoces de Cuenca. Como decían los veteranos revisteros, dibujó “pases de todas las marcas”, pero Fernando ya ha creado su “fernandina adrianera” del pase que va de una mano a la otra para embeber al toro en la muleta. Valor de pura casta torera, que sabe de tiempos difíciles, y humildad de un torero grandioso por su fe en el toreo de verdad. Terminó la faena de rodillas, como la empezó y tras la estocada casi entera vio premiada su labor con las dos orejas.

El quinto atendía por “Batidero”, un colorado ojo de perdiz de 541 kilos, marcado con el 5, al que Fernando Adrián le echó un buen ojo, y aunque tenía ya puerta grande, lo recibió con una larga cambiada de rodillas, para refrendar su arte capotero con unas verónicas de rodillas y lances de lentos delantales y la media revolera gustándose. Las palmas ya echaban humo. El torero de Torres de la Alameda estuvo atento al piquero, tras llevarlo al caballo por chicuelinas. La nota gris llegó con las banderillas de medio pelo, pero Fernando Adrián intuía lo que podía sacarle a “Batidero” y de nuevo plantó sus rodillas en tierra para sacar una serie de derechazos con clase y el remate por alto. El de Sorando, noble, pastueño, bravo, entraba en la muleta de Fernando Adrián, que se recreaba en cada pase, en cada tanda que iba ligando, ora de pie, incólume como mandan los cánones, ora de hinojos con circulares y cambios de mano.
Hubo tandas y pases por alto como la Torre de Mangana, ante un toro de ensueño, de esos que hacía Pedro Mercedes en el alfar y que tanto gustaban a Pablo Picasso (“vaya Barbas, qué trapío tiene”, me decía moviendo el torno) y así movía Fernando la flámula en largos pases de dentro afuera, con derechazos y naturales, a pie juntillas. La plaza era un clamor que iba en aumento con los tendidos enmarcados de pañuelos. “Lo indulta”, le dije minutos antes a mi vecino de tendido. ¿Cuántos pases y tandas? El madrileño cogió la tizona y el público protestó. Fernando sumó enésimos pases y tandas y “Batidero” seguía embistiendo con nobleza, con clase, hasta que el presidente Emiliano mostró el pañuelo naranja por consejo de Tinajero y Colmenar y su propia decisión. Los tendidos estallaron en júbilo y aún Fernando logró sacar muletazos de propina para llevar al de Sorando al toril, camino de Jaén. Adrián dio la vuelta al ruedo con las dos orejas y el rabo simbólico acompañado del ganadero de Sorando. Lo dicho, tarde para la historia con Fernando Adrián “El Conquistador” por tercera feria consecutiva.

DANIEL LUQUE
Daniel Luque volvió a Cuenca para suplir a Roca, con el que no comparte muchos carteles porque él no quiera. Bien que recordaría Luque su indulto de 2011 a “Carcelero”. Y el caso es que la tarde –nazarena por los vestidos de los toreros—empezó de uñas con el toro “Cribatillo” que salió inválido debajo del peto del picador. El sevillano de Gerena lo había recibido con cinco verónicas y la media de cierto regusto y poco más, pues con la muleta nada pudo hacer pese a su insistencia muleteril para domeñar al toro inválido que doblaba las manos, entre fuertes protestas. Tras pinchazo y estocada el disgustado público guardó silencio.
En el cuarto, el “Imaginado” negro mulato, Daniel Luque se jugó todo a la carta de la puerta grande, pese a que el burel rehuía los capotes, y tras el puyazo hizo un primoroso quite por chicuelinas, muy ovacionadas. Brindó Luque su faena al público que merendaba y con pases por alto y tandas sobre ambas manos fue metiendo a “Imaginado” en su experimentada muleta. Así, con paciencia y sin pausa, sacó redondos con enjundia, y naturales de entidad, estando muy encima de los pitones. Una vez que lo domeñó Luque se fue inventado una de sus particulares faenas con luquesinas, abaniqueos delante de la cara del toro, y hasta tocando los pitones y mostrando su pecho en desplante de alto riesgo. Sabía Luque lo que se jugaba y la estocada fulminante mandó al mulato al desolladero sin las dos orejas, ganadas en buena lid. Una por la suerte suprema.

PABLO AGUADO
Pablo Aguado volvió a Cuenca por la vía de la sustitución, seis años después. Suplir a Morante no es fácil, pero la sevillana torería de Aguado cumplió con el expediente más que sobrado, pues hubo arte, empaque y torería en su labor. Recibió a “Idéntico” con cinco verónicas con sabor a manzanilla, una artística chicuelina y la media, pero el de Sorando ofrecía signos de irse a la querencia. El toro sin fijeza, pasó el fielato del varilarguero y los banderilleros, tras ser parado bien por el subalterno Iván García, originario de Valverde. Pablo Aguado se fue a los terrenos del 5 y del 6 para poder sacar muletazos del huidizo “Idéntico” que, por fin, entró en el cajón de la sabia muleta de Aguado, que le sacó tandas de mucha enjundia y calidad, en faena acompañada de la ovacionada Banda. Tras pinchazo sin soltar y estocada se le aplaudió.
El torero sevillano se lo jugó todo en el sexto frente al castaño “Pocosol”. Cierto es que el ocaso ya daba paso a la noche, pero Aguado, entre los focos de la plaza, ofreció una faena de “pellizco”, ante un público embriagado por el indulto y al que le costaba corear los olés en los bellos lances a la verónica. Apretó el piquero y Pablo volvió a mostrar su torería con el capote con primorosas chicuelinas. Banderilleó muy bien Iván, que saludó, y tras brindar al público, Pablo Aguado comenzó su recital de toreo, al hilo de las tablas con pases por alto para seguir con derechazos ligados con hondura, naturales armoniosos, lentos, de remate primoroso y soberbio pase de pecho. Para paladares exquisitos, mientras se escuchaba la “Opera flamenca”. Los sones de la trompeta coincidían con las tandas que iba ligando el torero sevillano, que citaba con la muleta para abrir el compás y dejar en el ruedo conquense su sevillanía torera. La estocada fue también fulminante y Pablo Aguado fue premiado con las dos orejas y así cerrar con broche triunfal en la que faltaron las figuras (mi Morante obligado), pero vinieron los toreros que se atan los machos.

LA FICHA
Tercera corrida de la Feria de San Julián. Martes, 26 de agosto de 2025. Presidió Emiliano García, asesorado por Miguel Tinajero y el veterinario Luis Colmenar. Los diestros Daniel Luque y Pablo Aguado sustituyeron, respectivamente, a Roca Rey y Morante de la Puebla. Al final del festejo los tres matadores y el mayoral salieron por la puerta grande, entre el clamor del público.
Daniel Luque (nazareno y oro), silencio y dos orejas.
Fernando Adrián (celeste y plata), dos orejas y dos orejas y rabo simbólicas por el indulto.
Pablo Aguado (malva y oro), ovación y dos orejas.
Saludó Marcos Prieto en el segundo y en el sexto Iván García.
El ganado: Se lidiaron seis toros de la ganadería de Román Sorando, bien presentados y con nobleza, destacando el quinto, “Batidero”, número 5, un toro pastueño, de febrero de 2021, que fue indultado por Fernando Adrián. El primero, un inválido. Tres fueron aplaudidos en el arrastre. Peso: 478, 479, 479, 526, 541y 506 kilos.
Incidencias: Casi lleno en los apretados tendidos, pese a la ausencia de Morante de la Puebla por la cogida del día 11 en Pontevedra, por lo que lleva perdidas diez corridas, y de la baja a última hora de Roca Rey, que se “cayó del cartel” con un parte médico del día 25 (?). Los sustitutos lo bordaron. Gran ambiente en la plaza, con momentos de clamor y ovaciones a la Banda de Música en un par de faenas. En el palco del Ayuntamiento, el alcalde Darío Dolz acompañado de Joaquín Caparrós, hijo adoptivo de Cuenca y presidente de honor del Sevilla, con pasado como jugador y entrenador de la Unión Balompédica Conquense, además de varios equipos de Primera División. Y otros deportistas. En el tendido 1, el matador de toros Juan Ortega, muy solicitado por los espectadores.