El edificio Catalina de la calle José Cobo ya es casi historia
El edificio Catalina, en el número 6 de la calle José Cobo de la capital, está a punto de ser historia tras los trabajos de derribo que se han estado realizando en la última semana, y que han reducido el inmueble a escombros. Una buena noticia para vecinos y comerciantes de la zona, que llevaban más de diez años conviviendo junto a un inmueble abandonado y el temor a que sufriera algún desprendimiento.
Queda en pie, eso sí, protegida por una estructura metálica y un enorme bloque de hormigón, la fachada del inmueble, fechado en torno al año 1930 y obra del arquitecto Elicio González Mateo.
La conservación de esta fachada, que los expertos consideran modernista, está detrás del retraso en el derribo del inmueble, que, tras contar con el visto favorable del Ayuntamiento, llegó a iniciarse a finales de 2018 para ser paralizado poco después debido a que la Dirección Provincial de Cultura de la Junta de Comunidades en Cuenca admitió el expediente de un particular que solicitaba que fuera declarado bien de interés patrimonial. En ese mismo periodo se inició una campaña de recogida de firmas contra el derribo del inmueble a través de la plataforma Change.org que en apenas unos días logró más de 600 adhesiones.
Las nuevas viviendas tardarán algo más de año y medio en construirse, tras lo cual esta zona céntrica, desde hace varios meses vallada, volverá a la normalidad
Finalmente, la Junta autorizó que el edificio, dado su deteriorado estado, se derrumbara, pero manteniendo la fachada, una decisión que tiene tanto quienes la apoyan como quienes no, pero que permitirá conservar una estructura de cinco plantas y casi un siglo de vida anexa, eso sí, a dos viviendas de menor tamaño y estética discutible, que siguen en pie.
Vecinos y comerciantes de la zona celebran el derrumbe pese a las molestias que las obras están causando y seguirán causando, pues se va a construir un nuevo complejo con 27 viviendas y piscina, con portales tanto en José Cobo como en Colón, que se demorará algo más de año y medio.
En el caso de los vecinos, un hombre lamenta a Las Noticias la abundancia de polvo que han sufrido en los últimos días y que ha dejado sus terrazas completamente blancas. Esta circunstancia les ha impedido además poder abrir las ventanas por la noche en plena ola de calor.
Los comerciantes, por su parte, confían en que no tarde en abrirse la acera de la calle José Cobo que desde finales del pasado año permanece prácticamente cortada al paso de peatones, al haberse acordonado la zona ante el riesgo de desprendimientos. A esto hay que añadir ahora el gran bloque de hormigón antes citado, cuya función es fijar la fachada que ha quedado, y que a simple vista no parece tener mucho grosor.
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