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Especial Semana Santa 2019
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Reconstruyendo el paisaje de Las Hoyas

Entre los nuevos proyectos en los que trabaja el equipo de la UAM que dirige Ángela Delgado Buscalioni destaca el estudio sobre los ojos de las ranas y de los primeros peces teleósteros

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Fotos: G.J.S.
28/7/2018 · C.I.P.

El yacimiento de Las Hoyas no deja de aportar nuevos datos para ayudar a entender cómo eran los ecosistemas el paisaje, la cadena trófica y el modo de vida de cada uno de los grupos que habitaban el humedal que era la Serranía conquense hace 125 millones de años.

Estos días se ha desarrollando una nueva campaña de excavaciones paleontológicas y ya se han encontrado hallazgos importantes como un pequeño pez poco común – que además en los que se conocen no es corriente que se encuentren completamente articulados como es este caso– o nuevos conchostráceos, pequeños crustáceos que hasta su hallazgo en Las Hoyas solo había registro en África y Sudamérica.

De esta forma, la nueva campaña de excavaciones –subvencionada por el Gobierno regional y una asociación europea para la divulgación paleontológica– aporta nuevos fondos de este yacimiento del Cretácico Inferior que es reconocido internacionalmente por su amplio registro fósil, entre los que se encuentran especies únicas a nivel mundial, y sobre todo por lo excepcional de sus condiciones de conservación. De hecho, este aspecto es la clave para descifrar la evolución no solo del esqueleto sino también de los tejidos blandos que caracterizan a las especies modernas.

Este año, el equipo de investigación de la Universidad Autónoma de Madrid, que desarrolla la campaña de excavaciones en la que participan estudiantes de distintas universidades de España y del extranjero, se centra en los alrededores de los depósitos en los que ya se encontraron grandes hojas de helechos arborescentes.

“Hasta ahora todo el sedimento que hemos ido moviendo se caracterizaba por tener un grano muy fino y estamos viendo en otras partes del yacimiento que el grano es más grueso y se acumulan restos de gran tamaño, sobre todo plantas. Ya se conocía alguna y estamos mirando alrededor para ver si volvemos a tener más vestigios”, señala la directora del proyecto de las Hoyas, Ángela Delgado Buscalioni.

Y es que en esa búsqueda de comprender el paisaje, el modo de vida o la cadena trófica, que es otro de los focos abiertos de estudio en este espectacular yacimiento que tantos aportes ha dejado a la ciencia sobre la evolución de las especies modernas, Delgado destaca que se trabaja en varios frentes para dar respuesta a preguntas que aún son difíciles de contestar.

Por ejemplo, los investigadores se plantean dónde estarían las aves, por qué no hay muchos dinosaurios herbívoros que se estuvieran alimentado de la vegetación. Qué haría Pelecanimimus, (la especie más antigua del registro fósil de su grupo) ¿era herbívoro o un ictiófago que se alimentara de peces?.

La reconstrucción paleoecológica es en este caso “fundamental, dice. Y por ello, en estos momentos están centrados en saber cuánto de lejos estaría la vegetación respecto a la orilla del agua “porque en esa vegetación tendrían que vivir los grupos de vertebrados como dinosaurios, lagartos o aves. Y hay algunos fósiles en las Hoyas que no son muy abundantes como los lagartos que apenas se conoce un ejemplar por cada especie, en el caso de las aves o los dinosaurios pasa un poco igual”.

"Estamos intentando ver cómo era la dimensión de este humedal en términos biológicos"

Dentro de esa asociación de helechos en la que se está trabajando, el equipo de investigación mira a su vez más allá de las Hoyas. Y es que este yacimiento no deja de ser un “rincón minúsculo” del humedal subtropical que hace 125 millones de años ocupaba el espacio de La Serranía conquense.

“Ya hemos hecho el trabajo de paleoecología de los niveles por debajo de Las Hoyas. Todo lo que estaba alrededor tiene que estar presente aquí y eso es lo que queremos reconocer, si hay otras charcas, serían otras parecidas a Las Hoyas, si hay vegetación será otra de las islas de árboles que hay alrededor y eso es lo que estamos intentando abrir para ver como es la dimensión de este humedal en términos biológicos”.

Uno de los puntos de mira es un nuevo yacimiento situado Buenache de la Sierra “en el que creemos que puede haber algo parecido a Las Hoyas”.

Aún es pronto para poder conocer más detalles, dice la directora del proyecto que, en todo caso, destaca que el equipo de investigadores de la UAM está prospectando la zona.

En este punto destaca que La Serranía de Cuenca es muy rica en los ambientes mesozoicos, “uno empieza en el Jurásico y hasta el Cretácico superior con Lo Hueco es un lapso de tiempo considerable que está registrando entre 126 millones de años y 65 millones de años. Ahí se suceden distintos tipos de ambientes y en el caso del Cretácico Inferior hay un primer ambiente, que ahora se llama formación Tragacete, y eso lo hemos trabajado. Hemos lavado sedimento y hemos visto los micro restos, y cómo sería la riqueza pero queremos seguir prospectando alrededor de La Serranía en otras localidades que nos pueda dar información adicional al del yacimiento de las Hoyas”.

"Queremos seguir prospectando alrededor de La Serranía  en otras localidades que nos pueda dar información adicional al del yacimiento de las Hoyas”.

"Los ojos de las Hoyas"

Otra de las áreas de investigación que ocupa el trabajo del equipo de la UAM está relacionada con la excepcional preservación del yacimiento que se asocia a la presencia de tapetes microbianos, capaces de proteger los restos y favorecer la fosilización.

“La espectacularidad que tiene es algo que queremos llegar a comprender en profundidad. En paleontología podemos tener datos directos o indirectos que fabricamos con investigación para ver como sería el proceso de fosilización. Los directos los hay en los fósiles de Las Hoyas, pero hemos avanzado en experimentos para ver cómo afectarían los tapetes microbianos que pensamos existían en las charcas y en el humedal no regional de la Serranía hace 125 millones de años, y cómo estos tapetes serán capaces de dar el detalle que tiene los fósiles en preservación de tejidos blandos”.

Este tema, que será objeto de presentación en los congresos internaciones en los que participará el equipo –como el que se desarrollará en Brasil el próximo mes de febrero- es también el fondo sobre el que se desarrollará el próximo proyecto, y que han denominado ‘Los ojos de las Hoyas’.

Y es que se está estudiando cómo se preservan los distintos ojos de los peces y las ranas del yacimiento. “Nos gustaría ver lo que veían ellos pero este es un trabajo casi de histología. Como las condiciones de preservación son tan buenas, podemos ver las distintas capas que forman la morfología del ojo. Por ejemplo dónde estaría la retina o los pigmentos. En el caso de los peces, cómo de grande sería el cristalino, si son peces que vivían en aguas más cristalinas, más oscuras o más transparentes. Toda esa información se puede recuperar a partir de los ojos, y esto lo vamos a comparar con bichos actuales y vamos a tener un catálogo de cómo sería la histología de los primeros peces teleósteros o de las ranas que hace 125 millones de años vivían en el humedal de Las Hoyas”, apostilla Angela Delgado Buscalioni

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