Cuando llega la Navidad, hay un sonido inconfundible que se repite día tras día: el de los villancicos. Y si hay un grupo en Cuenca cuyo sonido esta más que presente durante estas fechas, ese es Rondadores. Presidido por Jesús Bascuñana, cumple ahora 25 años desde que salió por primera vez a rondar, y lo hace fiel a una forma de entender la música como memoria colectiva.
Y es que, desde sus inicios, la agrupación se propuso que aquellos villancicos conquenses que muchas veces solo se conservaban en el recuerdo de la gente mayor no se perdieran, quedaran registrados y tuvieran una larga vida entre conciertos en residencias de mayores y plazas y calles de la provincia.
“Nosotros llevamos interpretando villancicos desde el primer momento”, explica Bascuñana, quien subraya que los villancicos están en el origen mismo de su repertorio navideño y forman una parte esencial de su identidad. Rondadores no solo los interpreta, sino que los recupera, los armoniza y los conserva para el futuro. “Nuestro trabajo no es solo cantar; es muy importante recuperar todo ese tipo de canciones”, detalla.
La mayoría de esos villancicos proceden directamente de los pueblos. “Normalmente la gente mayor es quien los conoce y quien te los canta”, señala el presidente del grupo. A partir de ahí, Rondadores graba la melodía que les dicen, la transcribe y la armoniza para tres o cuatro voces.
“El villancico existe en el pueblo, y lo que llevamos haciendo 25 años es recogerlo y llevarlo a las calles para que lo pueda escuchar todo el mundo”, añade. Ese proceso ha permitido crear un archivo musical que el grupo considera fundamental y que, con el tiempo, podría dar lugar a nuevas ediciones.
No en vano, el resultado que han obtenido estas dos décadas y media es un repertorio amplísimo, compuesto por casi un centenar de villancicos de todos los rincones del territorio conquense. Algunas localidades son Mota del Cuervo, La Almarcha, Casasimarro, etcétera. “Puede que tengamos villancicos de un 60 o 70% de los pueblos de la provincia”, apunta.
Pero esta labor de recuperar los villancicos conquenses no se ha quedado parada. Es más, el trabajo continúa. “Todavía hoy, cuando vamos a cantar a algún pueblo, siempre aparece alguna señora que te canta su copla. A veces no la conocemos y la recogemos para darle forma”, explica.
Son villancicos con un marcado sello conquense. Y aunque las letras suelen girar en torno al nacimiento de Jesús, cada localidad aporta sus propias palabras y matices. “Muchas letras se encuentran en otros sitios, pero las melodías pueden variar y, además, cada pueblo tenía su manera de contar la Navidad”, señala Bascuñana. Entre los villancicos que Rondadores interpreta estas fiestas figuran ‘Con los nuestros instrumentos’ de Ledaña, ‘Y dígale lirio’ de Casas de Fernando Alonso o ‘Ya sale la luna’ de Mota del Cuervo.
La reacción del público es, en muchos casos, de emoción y reconocimiento. “No son los villancicos comerciales a los que estamos acostumbrados”, explica el presidente. Por eso, asegura que “al principio pueden resultar más difíciles, pero cuando se escuchan varias veces se entienden muy bien las letras, que es lo que cantaba la gente”.
Para Rondadores, esta labor es clave para evitar que ese patrimonio musical desaparezca. “Si no lo hace alguien, todo eso se quedaría en el olvido y no habría un archivo al que recurrir”, indica orgulloso Bacuñana 25 años después de iniciar esa labor de recuperación.
Durante las Navidades, el grupo tiene la agenda prácticamente completa. Residencias, iglesias y conciertos se suceden año tras año. “Es quitarnos tiempo de estar con la familia, pero cuando vamos a todos estos lugares y vemos la reacción de la gente, pensamos que no lo podemos dejar”, confiesa Bascuñana. “Es una forma de ser del grupo”.
Con 25 años de trayectoria, Rondadores mira al futuro con la misma ilusión. “Ya no somos solo amigos, somos una familia”, afirma Bascuñana. Mientras las ganas sigan ahí, los villancicos conquenses seguirán sonando cada Navidad.
El grupo Rondadores ha recuperado un centenar de villancicos de los pueblos de Cuenca desde el año 2001