Retenes: primera línea de defensa frente al fuego
Los retenes forestales están en la primera línea de la lucha contra el fuego. Son los equipos que se adentran en el monte, atacan las llamas desde tierra y tratan de impedir que un pequeño foco termine convertido en un incendio de grandes dimensiones. Una labor que no comienza con la llegada del verano, sino que se mantiene durante todo el año con los trabajos de prevención.
Así, la provincia de Cuenca cuenta con alrededor de medio centenar de equipos terrestres que están activos ya no solo los meses en los que el calor más aprieta, sino durante todo el año, preparando el terrenos para que en caso de conato, las llamas no pasen de ahí.
No en vano, entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, la provincia de Cuecna ha registrado 111 conatos y un único incendio. Así, la rapidez de la primera intervención resulta fundamental para detener el avance de las llamas.
Uno de esos retenes situados en la primera línea contra el fuego es el de Las Majadas, que esta campaña estrena nuevas instalaciones. Y es que, desde el pasado 17 de junio, sus seis integrantes trabajan desde el antiguo centro de interpretación del parque cinegético del Hosquillo, ubicado en pleno casco urbano, mejor comunicada con las carreteras de la Serranía y dotada con unas instalaciones que poco tienen que ver con las que utilizaban hasta ahora.
La cuadrilla ha dejado atrás una base situada a unos ocho kilómetros del casco urbano, en pleno monte, para trasladarse a un inmueble que llevaba más de una década cerrado. Para su puesta en marcha se han invertido cerca de 47.000 euros, tal y como detalla Eduardo Mena, delegado provincial de Geacam.
El cambio no solo se aprecia en las instalaciones, sino también en algo mucho más importante cuando se declara un incendio: el tiempo. Y es que, desde la nueva base, el retén puede incorporarse directamente a varias carreteras, sin tener que recorrer primero el camino que separaba el anterior emplazamiento del pueblo y de las principales vías de comunicación.
Antonio Abarca Sáiz, bombero forestal y jefe de unidad del retén de Las Majadas, conoce bien las limitaciones de la antigua sede. Allí no tenían luz ni cobertura telefónica y dependían de la emisora para mantenerse comunicados. El espacio era muy reducido y contaba únicamente con una estancia utilizada como cocina y sala de descanso, un baño y un almacén que también hacía las veces de vestuario.
“Estábamos un poquito aislados del mundo”, explica Abarca, quien detalla que los integrantes de la cuadrilla tenían que reunirse previamente en Las Majadas y desplazarse juntos hasta la base porque el estado del acceso dificultaba que todos pudieran llegar con sus vehículos particulares.
La nueva ubicación ha cambiado por completo su día a día. El edificio dispone de vestuarios, baños, cocina, comedor, almacén y un aula de formación. Esta última estancia será especialmente útil durante el invierno, cuando la lluvia o la nieve impidan realizar trabajos en el monte.
Porque el retén no funciona únicamente durante el verano. Sus seis integrantes trabajan durante todo el año. En los meses de menor riesgo se encargan de tareas de prevención, limpieza y mantenimiento del medio forestal, mientras que en la época estival permanecen preparados para salir en cuanto reciben un aviso.
“El cambio ha sido de años luz”, resume su jefe de unidad. Las nuevas dependencias permiten que los trabajadores pasen su jornada en mejores condiciones, pero también los acercan al pueblo y facilitan cualquier salida de emergencia.
La diferencia se pudo comprobar el mismo día en el que comenzaron a trabajar desde esta sede. Tras una tormenta registrada durante las jornadas anteriores, la cuadrilla tuvo que desplazarse hasta Portilla para intervenir en un foco provocado por la caída de un rayo.
Abarca calcula que, si hubieran salido desde la antigua base, habrían tardado unos veinte minutos más en llegar. En el monte, especialmente durante las jornadas de calor, viento y vegetación seca, ese margen puede marcar la diferencia entre apagar rápidamente un foco o encontrarse con un incendio que ya ha comenzado a propagarse. El retén de Las Majadas está formado por seis profesionales, incluido el jefe de unidad.
Eduardo Mena explica que el traslado del retén comenzó a prepararse durante la campaña de 2025. Los trabajos se han ejecutado a lo largo del invierno para que la base pudiera estar lista antes del periodo de mayor riesgo.
Además, esta renovación forma parte de una estrategia para mejorar progresivamente las instalaciones de los trabajadores forestales. Durante este año también se han realizado o proyectado actuaciones en Alcantud, Talayuelas, Valdeganga y Villalba de la Sierra. En esta última localidad también se está construyendo una nueva base con módulos prefabricados. El emplazamiento anterior presentaba problemas similares a los de Las Majadas: estaba alejado del casco urbano, tenía dificultades de cobertura y no ofrecía la operatividad necesaria para responder con rapidez ante una emergencia.
Además de ganar tiempo en las salidas, acercar las bases a los municipios facilita el acceso de los profesionales, mejora sus condiciones laborales y permite que puedan utilizar los servicios de los pueblos en los que desarrollan su actividad.
Bien lo sabe el alcalde de Las Majadas, Cristian Sánchez Moreno, que destaca precisamente esa doble vertiente. Por un lado, el retén está ahora más cerca de las carreteras y puede reducir el tiempo de respuesta. Por otro, sus integrantes tienen luz, agua, cobertura telefónica y la posibilidad de realizar sus compras cotidianas en los establecimientos del municipio.
“Están cerca de la gente y eso también les da visibilidad”, explica el regidor, quien asegura que los vecinos también han ganado en tranquilidad ya que en caso de incendio en la localidad, la ayuda que pueden prestar desde el servicio sería más rápida.

DISPOSITIVO
El dispositivo de prevención de incendios forestales de la provincia de Cuenca cuenta con 23 cuadrillas que realizan trabajos durante los meses de menor riesgo. Sus labores se centran en reducir la cantidad de combustible vegetal, conservar infraestructuras y preparar los montes para dificultar la propagación de las llamas cuando llegan las altas temperaturas.
Durante la campaña de extinción se despliegan 13 retenes terrestres más. Cada uno está compuesto por seis personas, entre ellas un jefe de unidad, y tiene asociada una autobomba con dos profesionales: un conductor y un ayudante. A estos medios se añade una autobomba nodriza, también integrada por dos trabajadores, que dispone de mayor capacidad y se encarga de abastecer de agua al resto de vehículos cuando se produce un incendio. En total, el dispositivo cuenta con 14 autobombas vinculadas a estos equipos.
La provincia dispone asimismo de seis unidades dobles, formadas por un camión autobomba y cuatro profesionales: conductor, ayudante de conductor, jefe de unidad y especialista. Estas unidades combinan en un mismo vehículo la capacidad de transporte de agua y la intervención directa sobre el terreno.
El operativo se completa con 11 patrullas, una de ellas nocturna, compuestas por dos personas cada una. Su misión permite mantener la vigilancia, detectar posibles incidencias y responder ante diferentes situaciones en el medio natural.
Por aire actúan dos brigadas helitransportadas, situadas en Campillos-Paravientos y Albendea. Ambas disponen de un helicóptero asociado que permite trasladar rápidamente a los especialistas hasta lugares alejados o de difícil acceso.
El conjunto del Plan Infocam moviliza en Cuenca a más de 600 profesionales durante la campaña y cuenta con seis medios aéreos, entre ellos cinco helicópteros y un avión anfibio. La inversión provincial destinada a la prevención y la extinción ronda los 29 millones de euros en 2026, un 15 por ciento más que durante el año anterior.
Sin embargo, ningún dispositivo puede evitar por sí solo todos los incendios. La responsabilidad ciudadana resulta especialmente importante durante los días de riesgo alto, muy alto o extremo. Evitar hacer fuego, no arrojar colillas, respetar las restricciones, no utilizar maquinaria que pueda producir chispas y avisar inmediatamente al 112 ante cualquier columna de humo son medidas esenciales.
