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La restauración del puente del Castellar reescribe la historia

La datación por Carbono 14 demuestra al 94 por ciento de probabilidad que no se construyó en época romana, sino en la Baja Edad Media
Fotos: Santiago David Domínguez
16/04/2024 - Paula Montero

La restauración del puente del Castellar, ubicado en el término municipal de Fresneda de Altarejos, ha permitido reescribir la historia al descubrirse que no se construyó en época romana sino en la Baja Edad Media, concretamente en el siglo XV. 

Las actuaciones que se llevaron a cabo en 2021 estuvieron financiadas por la Diputación Provincial de Cuenca y permitieron reconstruir el pretil (barandilla del puente), actuar en las zonas perdidas en torreones y filetes y eliminar los rejuntados existentes de forma manual, siempre respetando la construcción originaria para no dañar el patrimonio. Trabajos de acondicionamiento que estuvieron supervisados por los arqueólogos Michel Muñoz de M&M Arqueología y Santiago David Domínguez de Heroica Arqueología. Ellos mismos fueron los que se interesaron en investigar el origen del puente, más allá de hacer un simple control arqueológico de las obras, ya que “no tiene ninguna característica para catalogarlo como romano, tampoco había documentación sobre su construcción y solo nos quedaba la arqueología para poder distinguir sus inicios”, señala Santiago David Domínguez. 

A simple vista llamó su atención la imponente altura de la infraestructura, la estrechez de la vía que consta de dos apartaderos, los dos arcos que lo sustentan y que está confeccionado en cantería y mampostería. Teniendo en cuenta que “los puentes romanos son únicamente de cantería”, solo quedaba realizar la prueba del carbono 14 para tratar de descubrir cuándo y cómo fue construido. “Queríamos conocer íntegramente el monumento y finalmente lo hemos conseguido, pero al principio no teníamos claro si se trataba de una edificación de época medieval o renacentista”, apostilla el arqueológo. 

El primer paso fue hacer un estudio de la arquitectura para estudiar cada uno de los materiales y elementos que conforma esta infraestructura de manera individual. Una vez hicieron esto descubrieron que la estructura que se conserva en la actualidad es la del puente original, que se ha mantenido intacta a pesar del paso del tiempo, aunque sí se han hecho labores de mantenimiento en ciertos puntos a lo largo de los siglos. 

 Concretamente, la parte superior del pretil (barandilla del puente) y el pavimento habían sido rehechos en algún momento de la historia ya que “con el tránsito de personas y carros se vería deteriorado”. En ese punto se empezó a limpiar el pavimento original y los arqueólogos excavaron esa superficie. “Vimos que había dos niveles de pavimento, uno de ellos enmorrillado, es decir empedrado, que se encuentra en un muy buen estado, pero se volvió a cubrir para garantizar su conservación ”, destaca. 

Se hicieron prospecciones electromagnéticas y descubrieron que en el pavimento más superficial había clavos de herraduras de los caballos y burros que pasaron por ahí hace cientos de años, mientras que en el firme de la segunda capa se hallaron restos de herraduras de clavija de violín, un tipo de casquillo que se empleaba desde época musulmana hasta la Baja Edad Media. “La tipología de los clavos que habían permanecido allí intactos a pesar del paso de los años nos hizo ver que el puente del Castellar no podía ser renacentista, sino que tenía que ser de época medieval, aunque faltaba confirmarlo de manera exacta”, recalca el arqueólogo. 

Faltaba encuadrar las fechas porque “podría ser un puente del siglo XIII, XIV o XV” y solo podrían datarlo con exactitud llevando a cabo la prueba del carbono 14. La datación se hizo en la cal del pavimento, es decir, a la estructura primigenia del puente y “el rango de fechas que salió fue entre 1420 y 1495 con una probabilidad de fiabilidad de 94%”, subraya el arquitecto.  

El estudio arqueológico del puente del Castellar que surgió a raíz de su restauración ha servido en definiva para “entender el monumento, rehabilitarlo y darlo a conocer como uno de los grandes iconos de la provincia de Cuenca, ahora teniendo en cuenta la fecha real en la que se construyó”, dice Santiago David Domínguez. 

Los arqueólogos, para darle aún más visibilidad harán una publicación científica con todas las conclusiones de la investigación porque “el estudio ha superado todas nuestras expectativas”, reconoce.  Así todos los interesados podrán conocerlo al detalle y visitarlo.

En este sentido, es importante tener en cuenta que el puente del Castellar de Fresneda de Altarejos es uno de los más bonitos e impresionantes de toda la provincia de Cuenca y cuenta con una gran historia vinculada al Cabildo de la Catedral, ya que servía para conectar varias posesiones que tenía en esta comarca, así como conectar la capital conquense con la zona de La Mancha y Andalucía.