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Agricultura

Las lluvias retrasan la recogida de aceituna en la Alcarria y amenaza el 50% de la cosecha

El viento ha provocado una importante caída del fruto y el encharcamiento impide acceder a las parcelas. Leguminosas y ganadería son otros sectores perjudicados
Las lluvias retrasan la recogida de aceituna en la Alcarria y amenaza el 50% de la cosecha
Imagen de archivo
04/02/2026 - C.I.P.

Las lluvias persistentes y las fuertes rachas de viento que han dejado las sucesivas borrascas están provocando serias dificultades en el campo conquense, con especial incidencia en la campaña de recogida de la aceituna.

La situación es especialmente complicada en la zona de La Alcarria, donde se concentra buena parte del olivar. Según señalan desde ASAJA Cuenca aún hay explotaciones que no han terminado la campaña y otras que mantienen entre un 30 y un 50 por ciento de la cosecha sin recoger, e incluso algunas que aún no han podido comenzarla.

En esta zona, tradicionalmente la recogida se prolonga durante enero, pero el temporal ha interrumpido las labores. “Queda sin recoger prácticamente la mitad.”, señala el responsable de la sectorial de olivar de la organización agraria, Gerardo González Bello.  

Las precipitaciones continuadas, con acumulados que en algunos puntos superan los 100 litros por metro cuadrado, han dejado las parcelas encharcadas e inaccesibles, lo que impide completar la recolección.  “Al campo no se puede salir. Está lloviendo continuamente”. De hecho, González Bello apunta que en la noche de este martes han caído 10 litros por metro cuadrado.

A ello se suma el viento de los últimos días, que ha provocado una importante caída de aceituna al suelo, reduciendo el rendimiento y la calidad del fruto “lo que complica aún más una campaña que ya avanzaba con retraso”, apunta González Bello.

 

PARALIZACIÓN DEL CAMPO

El terreno encharcado impide la entrada de maquinaria, lo que paraliza tanto la recolección como otras tareas agrícolas. Esta situación afecta también, aunque en menor medida, a la siembra de leguminosas, necesarias para cumplir con los requisitos de rotación de la Política Agraria Común (PAC). Si las condiciones meteorológicas no mejoran, desde ASAJA advierten que podrían verse comprometidas las ayudas.

Con todo, será necesario esperar a la declaración oficial para conocer con precisión el alcance de los posibles desajustes. “Hasta que no se haga la PAC no tendremos un balance fijo”, añade el secretario provincial de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Cuenca, Salvador San Andrés.

Asimismo apunta que las leguminosas aún están en plazo de siembra. Eso sí, la persistencia de lluvias hasta mediados de febrero —según las previsiones de la AEMET— y la dificultad para entrar a las parcelas embarradas podrían limitar la superficie final. “En función de las hectáreas que no puedan sembrarse, se estudiarán cambios de cultivo o ajustes en barbecho”, apostilla.

En el caso de los cereales de invierno, San Andrés ha señalado que la mayor parte de la superficie ya está sembrada. Solo quedarían hectáreas residuales, por lo que no prevé problemas significativos. Sí admite posibles retrasos por el exceso de humedad y encharcamientos puntuales que pueden “ahogar la raíz” y provocar mermas aisladas. En cuanto a daños, por ahora no se han notificado incidencias relevantes más allá de pequeñas balsas de agua

La ganadería tampoco es ajena a esta situación. El encharcamiento de los terrenos dificulta la salida del ganado a pastar, obligando a mantener a los animales en las naves y a recurrir a alimentación suplementaria, con el consiguiente aumento de costes para las explotaciones.

 

BENEFICIOS DE LA APORTACIÓN HÍDRICA

No obstante, desde las organizaciones agraria subrayan que, a pesar de los problemas puntuales, el agua está siendo beneficiosa para el campo. “Es una bendición que llueva. Hacía falta un temporal de estos”, afirma González Bello, quien destaca que las precipitaciones están siendo constantes y suaves, lo que favorece la infiltración.

De hecho, la humedad acumulada mejora las perspectivas para próximas campañas. “Vamos a tener reservas para el girasol y buenas condiciones para la siembra. El cereal de invierno ahora está de maravilla”, apunta.

En la misma línea se expresa el secretario provincial de UPA. considera que el agua “está siendo muy bien aprovechada” y que, en términos globales, el temporal resulta beneficioso para el campo.

“El balance es positivo. El agua es bienvenida, se está filtrando bien, llenará acuíferos y manantiales”, apunta. Aunque reconoce retrasos en algunas siembras y posibles pérdidas localizadas por encharcamiento, insiste en que “para la agricultura, en general, es una bendición”.

Eso sí, advierte de que, cuando el terreno permita volver a entrar con maquinaria, podrían ser necesarios tratamientos adicionales. “Con tanta humedad pueden aumentar hongos y malas hierbas, así que seguramente habrá que hacer algún tratamiento extra”.

El sector, ha concluido, seguirá evaluando la evolución meteorológica y el estado de los cultivos durante las próximas semanas para ajustar decisiones de siembra y manejo.