El Complejo Lagunar de Ballesteros inicia su restauración ambiental
El complejo lagunar de Ballesteros es un conjunto de casi treinta humedales circulares encajados entre Arcas y Villar de Olalla. Con el paso de los años, y la acción del ser humano, han ido perdiendo agua, biodiversidad y memoria. La agricultura intensiva y, sobre todo, el regadío fue secando poco a poco un paisaje único. Una situación que va a empezar a cambiar toda vez que se ha puesto en marcha un proyecto LIFE financiado por la unión europea y gestionados por la Diputación de Cuenca.
Así, el pasado 1 de enero arrancó el proyecto que tiene como objetivo principal la restauración medioambiental del complejo lagunar de Ballesteros, coordinado por la Fundación Global Nature. Su director gerente, Eduardo de Miguel, resume que “lo fundamental es volver a recuperar la llanura de inundación y el nivel hídrico de los humedales” ya que “si baja el nivel freático las lagunas terminarían desapareciendo”, explica.
Ballesteros alberga casi treinta humedales circulares sobre yesos, un ecosistema excepcional y muy poco frecuente en Europa
Ballesteros, según explica De Miguel, no es un conjunto de lagunas cualquiera. Se trata de dolinas de hundimiento, similares a micro cenotes, perfectamente circulares y formadas, de manera excepcional, sobre suelos de yeso. “Este tipo de humedales es muy raro en Europa, y esa singularidad es una de las razones por las que el proyecto ha salido adelante”, subraya.
El deterioro, sin embargo, es hasta la fecha profundo. “Muchas lagunas están secas y las que conservan agua fluctúan muchísimo, porque cada vez que se extrae agua para riego, el nivel baja de forma visible”, detalla. A ello se suma la contaminación por herbicidas y fertilizantes, que ha empobrecido la calidad del agua y la vida que alberga.
ESTRATEGIA DEL PROYECTO
De ahí que una de las principales acciones del proyecto sea adquirir la mayor parte del territorio para poder restaurarlo. Tras casi tres años de preparación, con dos de negociación y uno de redacción y evaluación, el LIFE de Ballesteros prevé comprar cerca de 280 hectáreas, que supone el 94% de la reserva.

“El principal problema era el regadío”, afirma De Miguel. Por eso, la compra reciente de la principal finca de riego supone un punto de inflexión. “Sin eliminar la extracción de agua no había posibilidad real de recuperación”, recalca. A partir de ahí, el objetivo es abandonar en los próximos años la agricultura, recuperar la vegetación autóctona y permitir que el acuífero vuelva a alimentar las lagunas.
Además, también se contempla ampliar el espacio protegido del entorno del complejo lagunar, ya que la actual Red Natura 2000 incluía algunas de las parcelas a medias. Por eso, está previsto que con la adquisición de determinadas fincas, la reserva natural se incremente entre un 20 o un 25%, todo ello gracias a la eliminación del regadío.
MASIEGA Y BOSQUE DE RIVERA
Entre las actuaciones estrella destaca la recuperación del masegar, un hábitat prioritario dominado por la masiega, una planta característica de los humedales manchegos. “En Ballesteros quedan solo pequeños retazos, y con este proyecto LIFE vamos a cultivar en vivero y trasplantar unas 250.000 masiegas mediante semillas y rizomas”, explica el director gerente.
El proyecto también contempla la restauración del bosque de ribera del río San Martín, el cierre de drenajes artificiales que desaguaban las lagunas y la recuperación de comunidades acuáticas tan valiosas como los carófitos. “Ballesteros llegó a tener nueve especies distintas, la mayor diversidad de España. Muchas han desaparecido y queremos traerlas de vuelta”, apunta.
El plan combina restauración ambiental, empleo local, ciencia y educación ambiental con escolares de la comarca
El LIFE de Ballesteros, con una duración de tres años y medio y un presupuesto de cuatro millones de euros (cofinanciados en un 67% por la Comisión Europea y gestsionados a través de la Diputación de Cuenca), tendrá también una importante vertiente científica. Se realizarán seguimientos hidrológicos, estudios de calidad del agua, cartografía botánica y análisis de invertebrados. “En otros humedales como El Hito hemos descubierto incluso nuevas especies para la ciencia”, recuerda De Miguel. Entre otros patronos, también está aportando financiación la propia Diputación así como Red Eléctrica.
El proyecto, al mismo tiempo, generará empleo local y apostará por la educación ambiental, trabajando con colegios de la zona aportando materiales didácticos y visitas al espacio. “Queremos que la gente del entorno del complejo lagunar lo sienta como algo suyo”, enfatiza.
Aunque la restauración completa llevará tiempo, De Miguel es optimista sobre cuándo se podrían empezar a ver los primeros resultados del proyecto. “Solo con eliminar la agricultura y el regadío, en un par de años ya podremos ver un nivel hídrico interesante”, augura, subrayando que el cambio que va a experimentar el complejo lagunar quedará documentado con vuelos de dron y un seguimiento continuo.
Situadas a apenas quince minutos de Cuenca, Ballesteros aspira a convertirse también en un nuevo atractivo para la provincia, ya que otro de los objetivos del proyecto LIFE es que este recurso natural “sea un valor añadido, compatible con rutas culturales, históricas y hasta gastronómicas”, concluye.