La lucha contra la despoblación en Castilla-La Mancha suma una nueva herramienta vinculada a la educación. El Gobierno regional ha aprobado una línea de ayudas dirigida a jóvenes del medio rural que cursan estudios no obligatorios –Formación Profesional y universidad– y que, por falta de oferta en su entorno, se ven obligados a desplazarse a ciudades para formarse. No se trata de una beca al uso, sino de un contrato-programa que vincula la financiación pública al esfuerzo académico y al retorno al territorio.
Según nos explica el director general de Universidades, José Antonio Casto, estas subvenciones nacen para “ayudar a estudiantes que residen en zonas poco pobladas y que tienen que salir de su domicilio familiar para cursar FP o estudios universitarios”. El programa, denominado Formación Reto-D, comenzó a gestarse en 2024 y cuenta ya con unas bases reguladoras y un crédito asignado para la convocatoria del curso 2025-2026.
Las cuantías económicas pueden alcanzar hasta 12.000 euros en el caso de los estudios universitarios y hasta los 6.000 euros para ciclos formativos de FP, en función de la renta per cápita familiar. La ayuda cubre gastos de matrícula, alojamiento, manutención y material académico. “La intensidad de la ayuda depende de la renta; quienes tienen menos, reciben más”, subraya Casto.
“Se trata de que el talento joven vuelva y pueda ejercer su actividad económica en su pueblo”
La clave del programa es su “carácter condicional”. El contrato se articula en dos fases. La primera fase exige finalizar los estudios en los plazos previstos (con un año adicional de margen). De no hacerlo, el beneficiario deberá devolver la ayuda. “Queremos que esta inversión pública se traduzca en un buen aprovechamiento de los impuestos que pagan todos los castellano-manchegos”, señala el director general.
La segunda fase es la que convierte la beca en una herramienta contra la despoblación: el retorno al medio rural. Una vez concluidos los estudios, el joven debe residir de forma efectiva durante al menos tres años en su zona de origen o desarrollar allí una actividad económica. “No queremos que esta ayuda sea para que el talento se vaya, sino para que realmente vuelva y pueda ejercer su actividad económica en su pueblo de residencia”, remarca Casto. La actividad, afirma, debe desarrollarse en el propio municipio o su entorno rural inmediato.
SIN RESTRICCIONES DE ESTUDIOS
El programa no limita titulaciones. Abarca cualquier ciclo de FP y todas las enseñanzas universitarias oficiales, incluidos grados, másteres y doctorados. “Cubre todas las enseñanzas universitarias oficiales”, detalla el responsable autonómico, con independencia de que se trate de estudios de cuatro, cinco o seis años.
El plazo para solicitar la ayuda se abrió tras la publicación de la resolución en el Diario Oficial a finales de enero y permanece abierto hasta el 31 de octubre de 2026. Pueden acogerse los estudiantes que iniciaron sus estudios en septiembre de 2025, con un presupuesto inicial de 435.000 euros, una cifra que la Consejería considera prudente para una iniciativa pionera y que podrá ajustarse en función de la demanda.
Más allá de las cifras, la Junta defiende el impacto estructural de la medida. “Es una forma de que la formación y la despoblación se combatan juntas”, resume Casto.