Alberto Segovia, el guía que ha convertido la Serranía de Cuenca en fenómeno viral
Por su nombre no lo conocerán, pero su cara seguro que la han visto alguna que otra vez en redes sociales durante las últimas semanas. Y es que este empresario del turismo activo decidió a finales de diciembre coger el móvil, grabar sin artificios y empezar a colgar vídeos cortos y muy didácticos sobre rincones, curiosidades y paisajes de la Serranía de Cuenca. Lo que comenzó casi como una conversación informal con amigos se ha convertido, en muy poco tiempo, en un fenómeno viral que está despertando orgullo, nostalgia y, sobre todo, interés por una de las zonas más singulares de este parque natural.
Detrás de esos vídeos está Alberto Segovia (Madrid, 1995), gerente de Júcar Aventura, una empresa de turismo activo con sede en Villalba de la Sierra que él mismo fundó hace una década. Aunque es originario de Madrid, su vínculo con Cuenca se remonta a la infancia, ya que empezó a venir cuando apenas tenía ocho o nueve años, acompañando a su padre en jornadas de pesca que se convirtieron en una rutina esperada durante toda la semana.
Con el paso del tiempo, aquella afición derivó en algo más. Primero la pesca, después el piragüismo de aguas bravas y, finalmente, el deporte de aventura terminaron por engancharle a un territorio en el que fue tejiendo amistades y donde ha hecho su proyecto de vida.
Justo cuando cumplió los 18 años se hizo autónomo, se empadronó en Villalba de la Sierra y ya se asentó en el territorio serrano. “Hacerme autónomo tan joven fue duro, no lo recomiendo”, admite, aunque también reconoce que esa experiencia le permitió aprender desde dentro lo que supone emprender en el medio rural.
Desde entonces ha vivido de primera mano las dificultades de mantener una actividad económica en la Serranía. Aunque existen muchas facilidades por el entorno natural y el atractivo del destino, la realidad es que la mayor parte del año resulta complicado sobrevivir. “Tenemos uno o dos meses de boom turístico y otros diez en los que cuesta mucho”, detalla, apuntando al cierre de bares, comercios y servicios básicos en muchos pueblos. Para él, el reto está en encontrar un equilibrio entre tranquilidad y actividad económica.
Ese diagnóstico es el que explica, en buena medida, su apuesta por las redes sociales. Segovia subraya que nunca le atrajo especialmente ese mundo y que siempre pensó que, si se hace solo por rentabilidad, “no merece la pena”. Sin embargo, tras años compartiendo vídeos y fotos en grupos de montaña, buceo o rescate, empezó a recibir constantes peticiones de información. “Me preguntaban cómo estaba un barranco o me pedían que les enseñara una zona concreta, y pensé: ¿por qué no subirlo?”, explica.
Empezó a publicarlos a finales de diciembre, y la respuesta fue inmediata. Empezó a subir contenido en redes como Facebook, TikTok e Instagram, y algunos de esos vídeos se viralizaron y comenzaron a llegar mensajes de agradecimiento, peticiones para mostrar nuevos rincones e incluso avisos sobre infraestructuras deterioradas. Segovia relata que fue entonces cuando tomó conciencia del potencial divulgativo que tenía en sus manos. “Poner en valor es fundamental”, sostiene, convencido de que aquello que se conoce y se aprecia se cuida mucho más. En su opinión, la divulgación es una herramienta clave para la sostenibilidad ambiental y social.
Uno de los primeros vídeos que marcó un antes y un después fue el dedicado a la cueva de Fuencaliente. Segovia cuenta que, sumando varias plataformas, alcanzó cifras cercanas al millón de visualizaciones. “Mucha gente no sabía ni que existía”, explica, añadiendo que ese conocimiento ha cambiado la percepción del lugar. “Donde antes había abandono, ahora hay más respeto y conciencia de su valor natural”.
El tono de sus vídeos es parte del éxito. Grabados casi sin edición, con lenguaje sencillo y natural, conectan con una audiencia cansada de contenidos excesivamente producidos. Segovia explica que no busca “ganchos” artificiales ni nada por el estilo, sino mostrar el territorio tal y como es. Esa cercanía ha generado una avalancha de comentarios positivos, orgullo compartido y recuerdos de infancia, especialmente entre conquenses que viven fuera y redescubren la Serranía a través de la pantalla.
De cara al futuro, Segovia asegura que no se marca metas rígidas. “Si me apetece, subiré vídeos; si no, no”, afirma, insistiendo en que su prioridad sigue siendo vivir tranquilo. Aun así, tiene claro el objetivo: contribuir a un turismo de calidad, respetuoso y desestacionalizado, que ayude a mantener abiertos los pequeños negocios y a que la Serranía siga siendo un lugar vivo. “No se trata de masificar, sino de que la noria funcione”, resume. Porque, como insiste, el valor siempre ha estado ahí; solo hacía falta mostrarlo.
