30 de Noviembre de 2020 Son las 0:04

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Especial Semana Santa 2020
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Las Noticias de Cuenca

'Luces'

En las últimas semanas estamos oyendo y leyendo a muchos representantes políticos y empresariales que es necesario “salvar la Navidad”. En la mente de todos ellos está, sin duda, proteger las ventas que se producen en esas fechas tan señaladas, ya sea de artículos navideños, de juguetes y regalos, de alimentos y bebidas o, cómo no, de las comidas y cenas de empresa. Pero no debemos olvidar que, sobre todo, hay que proteger la salud de los ciudadanos, sobre todo ahora que la amenaza de un nuevo confinamiento domiciliario gravita sobre gran parte del continente. Quizá sería preciso recordar que sin salud no hay economía que valga, que sin salud no hay celebraciones.

Pocos hablan de salvar el espíritu navideño, salvo quizá los más religiosos, que celebrarán a su manera, un año más, el nacimiento de su Salvador. En este sentido, todo parece indicar que van a ser unas Pascuas atípicas en las que muy pocos de los que están fuera podrán, como el turrón, volver a casa por Navidad. Se barrunta pues un Adviento de puertas adentro en el que habrá que limitar las celebraciones familiares, las salidas para hacer compras, las fiestas de Nochevieja y los cotillones de Reyes.

Estos días también vemos el debate por las redes sociales sobre si los ayuntamientos deben restringir, incluso eliminar, los gastos en iluminación y fastos navideños para dedicarlos a la ayuda social. La polémica aquí está servida, porque la vertiente solidaria de esa restricción choca frontalmente con el peso de la tradición. Pocos imaginamos una Navidad sin luces en las calles, sin la sensación festiva que aportan; especialmente en este año que todos estamos deseando que termine y que lo haga bien, con los nuestros, con el típico ambiente de bufandas al cuello, castañas asadas, villancicos y alfombras rojas. El Ayuntamiento de la capital ya ha decidido: instalará las luces porque quiere potenciar las compras en la ciudad, para lo que gastará más de 60 mil euros, una inversión que resulta adecuada para los comerciantes locales y, además, beneficiará a los fabricantes de iluminación y las empresas instaladoras, que al igual que otros sectores económicos también lo están pasando mal con las restricciones de la pandemia. Para otros supondrá un derroche innecesario en tiempo de crisis....... que cada cual saque libremente sus conclusiones.

Pero al margen del componente económico de la decisión, el alcalde, Darío Dolz, ha añadido la variante “anímica y emocional”, sobre todo dedicada a los más pequeños. El primer edil, como otras muchas personas, no parece concebir que los niños y niñas conquenses vivan este año una Navidad oscura, porque bastante oscuros están los tiempos para añadir más tristeza a unas calles que en esas fechas deben bullir de alegría y brillar con muchos colores. En este punto economía y salud coinciden, aunque en este caso se trate sobre todo de salud mental. Porque las luces navideñas aportan alegría y esperanza y eso es bueno para el cuerpo y para la mente, sobre todo en estos tiempos tan oscuros.

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