Cómo hemos lavado
En el siglo XVIII aparecieron las primeras máquinas manuales para ayudar al lavado y, en 1858, Hamilton Smith patentó la lavadora rotatoria. Ya en el siglo XX, la lavadora eléctrica tuvo un impacto definitivo en la vida de la mitad de la población mundial: las mujeres. En España, Carmen Sevilla mediante. Hace unos días, en mi trabajo comentaban que ponían la lavadora desde el móvil gracias a su conexión wifi. «Cómo hemos cambiado», pensé. Luego me di cuenta de que todas las que estaban en la conversación eran mujeres y de que yo, como buen hombre, no me atrevía a intervenir en una conversación como esa. Hoy leo una noticia, en este medio, sobre la apertura de una nueva lavandería en la ciudad y, además de pensar que Isabel Coixet ya puede rodar una película en Cuenca, me doy cuenta de que las lavadoras llevan mucho tiempo entre nosotros, aunque muchos hombres aún no sepan usarlas; pero lo de las lavanderías es un fenómeno de hace unos pocos años. Y me parece que no es algo que aparezca para mejorar nuestra vida, sino algo que aparece porque nuestras vidas han empeorado. Algo parecido a lo de las pescaderías que desaparecen de los supermercados para consumir como borregos en un lineal. Como una lavadora con wifi para que siga usándola una mujer. Aunque, claro, también es cierto que nadie nos dice que tiene que ser la mujer quien use la lavadora ni nos obliga a comprar en un lineal…