Líneas rojas
Soria y Zamora presumen habitualmente de ser las únicas capitales de provincia donde no se puede comer en un McDonald’s; pero ambas disponen de zona de estacionamiento regulado. Por lo que creo que podemos afirmar que la odiada zona azul es el ariete del capitalismo. Suelen funcionar de la siguiente manera: una empresa privada consigue una concesión municipal y te cobra por aparcar en suelo público, lucrándose de esta manera. Los que dicen que pagamos muchos impuestos nunca se han quejado de esto. La justificación es que favorece la rotación de vehículos para que más personas puedan acceder a comercios, servicios y demás. Así evitan que aparques en el centro de la ciudad y, en lugar de hacer la gestión y las compras necesarias y después irte a tu casa, te vayas a tu casa andando y dejes ahí el coche varios días con sus noches ocupando una plaza de aparcamiento. Así facilitan también el estacionamiento de los vecinos, tarjeta mediante; y por eso se paga durante el día, cuando los vecinos están fuera trabajando, y no se paga por la noche, cuando los vecinos llegan a casa y necesitan dejar el coche en algún sitio.
El caso es que la zona azul tiene muchos argumentos en contra y alternativas tan eficientes y nunca puestas en práctica como reforzar y abaratar el transporte público. Pero, asumiéndola desde la visión del idealista fracasado como algo contingente, al menos, que nos pueda beneficiar a todos y sus trabajadores puedan gozar de las mejores condiciones de trabajo. Así que un aplauso para el Ayuntamiento de Cuenca si finalmente gestiona directamente la zona azul. Todo lo que sea revertir las mal llamadas privatizaciones es bueno para la sociedad.