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“Quería abordar aquello que callamos y lo que soportamos en silencio”

Cecilia Gessa estrena en el Festival de Málaga su cortometraje ‘Una conversación pendiente’, rodado en Cuenca y protagonizado por Carlos Bardem y Salva Reina
“Quería abordar aquello que callamos y lo que soportamos en silencio”
Foto: Joan Crisol
07/03/2026 - Rubén M. Checa

A escasas horas de presentar su nuevo trabajo en la sección oficial del Festival de Málaga, Cecilia Gessa se muestra expectante. Su cortometraje, ‘Una conversación pendiente’, utiliza la luz y los paisajes de Cuenca como telón de fondo para desnudar el alma de dos viejos amigos. Una obra que nace de una pulsión muy personal y que busca confrontar al espectador con la superficialidad de nuestras relaciones actuales, el aislamiento de las redes sociales y el miedo masculino a la vulnerabilidad.

El 7 de marzo estrena el corto en el Festival de Málaga. ¿Cómo se siente en estos momentos?

Ahora mismo estoy con mucha incertidumbre, pero en el buen sentido de la palabra; estoy expectante. Lo que más me interesa es recoger el feedback del público. Una cosa es lo que tú muestras y otra lo que el espectador recibe desde sus propias vivencias. Estoy muy feliz y emocionada de comenzar la distribución en un lugar fantástico como es Málaga, me esperé a poder presentarlo allí y tengo muchas ganas de volver.

La historia se rodó el año pasado en Cuenca, contando con Carlos Bardem y Salva Reina. ¿Por qué eligió esta ciudad como escenario?

Una de las coproductoras, Soren Films, me ofreció la oportunidad. Necesitábamos una habitación de hotel, pero yo buscaba unas vistas muy especiales hacia el valle. La luz de Cuenca es preciosa y esa salida al balcón era vital para el final del metraje, cuando el personaje de Santi (Carlos Bardem) necesita respirar para comenzar una nueva vida. Además, tuvimos el apoyo de la Junta de Castilla-La Mancha y de productoras locales como Hackeó Films, lo que siempre facilita rodar con tranquilidad. He estado muy feliz en Cuenca.

¿De dónde nace la necesidad imperiosa de contar esta historia y centrarla en dos hombres?

Nace de una sensación que me lleva a una pulsión: quería hablar de la soledad estando en compañía. Concretamente, de lo que callamos y no nos atrevemos a confrontar. Me venía muy bien que los protagonistas fueran dos hombres porque, por un tema educacional, la manera en que se relacionan suele ser más hermética. A las mujeres nos cuesta menos exteriorizar un problema; sin embargo, dos hombres pueden estar hablando horas sin tocar un sentimiento profundo por miedo a sentirse vulnerables o juzgados.

¿Considera que la hiperconexión actual nos ha llevado a deteriorar nuestra intimidad real?

Sin duda. Aparentemente estamos súper conectados, pero para mí estamos más desconectados que nunca, resguardados detrás de una pantalla. Pasamos horas al día conectados a aparatos, conformándonos con un par de mensajes de WhatsApp en lugar de tomar una caña y mirarnos a los ojos de forma sincera. Hay personas que valoran más un me gusta en redes que tomarse un café contigo. Puedes tener millones de seguidores y, sin embargo, estar muy solo. Este proyecto nace precisamente de lo duro que es sentirse solo estando en compañía.

¿Qué tal ha sido construir esa amistad ficticia de 15 años con dos actores como Carlos y Salva?

Son muy talentosos y profesionales. Lo interesante es que personalmente y en su forma de abordar los diálogos son muy antagónicos, pero conectaron muy bien desde el principio. Generaron la complicidad natural necesaria para creerte su amistad. Consiguen mostrar una vulnerabilidad interesantísima en medio de la madrugada, tras una despedida de soltero, cuando las defensas bajan y afloran esos miedos.

¿Volvería a rodar en Cuenca?

Sin duda. Estuvimos muy a gusto, con un equipo estupendo y un apoyo absoluto. Si surge la oportunidad de volver con otro proyecto, estaré encantada.