“La gente llora cuando escucha un mayo, forma parte de la identidad de Cuenca”
Hace 25 años un grupo de amigos decidió reunirse para recuperar unos mayos que comenzaban a desaparecer de las calles de Cuenca. Lo que empezó como una forma de conservar una tradición acabó convirtiéndose en una de las agrupaciones más reconocibles de la música popular conquense. Jesús Bascuñana, presidente del grupo Rondadores, repasa la trayectoria de una formación que sigue defendiendo la identidad y la emoción de las canciones de ronda.
¿Qué balance hace de estos 25 años del grupo Rondadores de Cuenca?
Han sido 25 años muy agradables y muy positivos. Empezamos un grupo de amigos que tocábamos en distintas formaciones y únicamente queríamos recuperar unos mayos que en aquella época comenzaban a desaparecer de las calles. No teníamos grandes objetivos, sinceramente, ni pensábamos llegar tan lejos. Poco a poco la música nos fue uniendo más, fuimos creciendo como grupo y también como personas. Todo el trabajo que se ha hecho durante este tiempo ha servido para recuperar canciones de nuestros pueblos y mostrarlas tanto en Cuenca como en todos los lugares donde hemos actuado.
¿Cuántos componentes forman actualmente Rondadores?
En este momento somos 15 componentes. Curiosamente el grupo Rondadores de Cuenca casi nunca ha pasado de 16 personas, como si fuese una especie de norma no escrita. Siempre ha sido un número con el que nos hemos movido bien y con el que el grupo ha funcionado de manera muy cómoda. Lo importante no es tanto la cantidad de componentes como el compromiso y la unión que existe entre todos los que formamos parte de Rondadores.
¿Qué diferencia a los mayos conquenses de otros mayos de Castilla-La Mancha?
En muchos pueblos de la región los mayos son descriptivos y van dedicados a las mozas o a la Virgen, describiendo sus rasgos y su belleza. El mayo de Cuenca es distinto porque es un mayo de autor. Después de la Guerra Civil se recopilaron fragmentos de antiguos mayos que se habían perdido y se construyó uno
nuevo con otra estructura musical. Más tarde el maestro Cabañas lo armonizó y le dio la forma que conocemos hoy. Por eso el mayo de la provincia de Cuenca tiene unas características muy particulares y un estilo diferente al de otros lugares de la región.
¿Qué tiene un mayo bien cantado para emocionar tanto?
Emociona la tierra, emociona la identidad y emociona todo lo que representa para nosotros. Al final son canciones que se han dedicado siempre a nuestras madres, a nuestras mujeres, a nuestras novias o a nuestras familias. Cuando cantas un mayo estás transmitiendo sentimientos muy profundos y eso hace que a mucha gente se le encoge el corazón al escucharlo. Hay personas que incluso lloran cuando oyen cantar un mayo por la calle.
¿Cree que la gente joven entiende el significado de esta tradición?
Yo quiero pensar que sí, que entienden el significado y que se emocionan. Quizá muchas veces no se acercan a este tipo de música simplemente por desconocimiento. Lo que tenemos que hacer es enseñarles mejor todo lo que significa cantar un mayo o salir a rondar. Es nuestra historia, nuestra idiosincrasia como pueblo. Son costumbres ancestrales que forman parte de nuestra historia y de nuestra cultura. Cuando la gente joven escucha estas canciones suele gustarles porque también las han oído en sus casas y forman parte de la memoria de sus familias.
¿Existe relevo generacional para mantener esta tradición o existe el riesfgo de que se pierda?
Quiero pensar que sí va a existir ese relevo generalcional, aunque la realidad es que todos los grupos que cantan mayos en Cuenca tienen ahora mismo gente de cierta edad. Pero también es verdad que cuando nosotros empezamos hace 25 años la situación era muy parecida. Espero que cuando nosotros ya no podamos seguir cantando haya otras personas que recojan el testigo y continúen esta tradición. Lo importante es que nunca se pierda porque sigue emocionando a la gente generación tras generación.
¿Qué ha sido lo más difícil de mantener durante estos años?
Lo más complicado ha sido mantener el grupo unido y cohesionado durante tanto tiempo. En 25 años aparecen dificultades personales, laborales y familiares. Eso es lógico que haya ocurrido, pero el grupo ha conseguido seguir adelante gracias a la amistad y a la generosidad de todos sus componentes. El grupo Rondadores de Cuenca ya no es solo un grupo de gente que se junta para tocar, es una familia. Y eso es muy grande. Esa unión especial es lo que ha permitido que sigamos aquí después de tanto tiempo.
¿Perdería Cuenca parte de su identidad si desaparecieran las rondas?
Yo creo que sí, y además perdería mucho. En Cuenca y en la provincia estamos acostumbrados a ir perdiendo pequeñas cosas y creo que esta no debería ser una de ellas. La gente busca el mayo cuando lo escucha sonar en la calle y siente una emoción muy especial al oírlo. Son canciones que forman parte de nuestra memoria colectiva y de nuestra manera de entender la ciudad. No quiero pensar que algún día esto pueda desaparecer. Sería una pena. Pero, insisto, quiero pensar que cuando nosotros no podamos continuar, habrá otras personas que den un paso al frente y lo hagan.
¿Cómo será el concierto del 22 de mayo en el Auditorio de Cuenca? ¿Será una celebración por todo lo grande?
Va a ser un día muy especial para nosotros y seguro que también para el público. Queremos reunir a todos los componentes que han pasado por Rondadores durante estos 25 años y agradecer el apoyo que hemos recibido de muchas personas e instituciones. Será un concierto muy emotivo y también una forma de mostrar a la ciudad todo el trabajo que hemos realizado durante este tiempo. Además, será el acto principal de una programación de cuatro conciertos que iremos celebrando a lo largo del año.
¿Qué se va a encontrar el público que asista?
Va a encontrar emoción, recuerdos y también mucha reivindicación de nuestras tradiciones. Recordaremos a personas que estuvieron con nosotros y que ya no están, y también a quienes formaron parte del grupo en otros momentos. Pero sobre todo será una celebración de la cultura popular conquense y de todo el trabajo realizado durante estos años para conservar nuestras canciones y nuestras costumbres.