“En un tiempo en el que todo es digital, nos apetecía volver a los orígenes”
Hay proyectos que nacen como una idea lejana, algo que nos acompaña durante años y que se va forjando poco a poco. Otros, surgen de repente. Y para Almudena Collado y Guillermo Vila, abrir la librería El Girasol ha sido una mezcla de ambos: es un sueño de toda la vida, pero también una decisión valiente tomada en el momento justo, decidiendo que los 40 son la edad perfecta para emprender y hacer los sueños realidad.
“Es una locura que teníamos en la cabeza desde hace mucho tiempo”, reconoce Guillermo Vila, quien explica que todo comenzó cuando apareció “esa ventana de oportunidad” que les empujó a dar el salto. “Nos tiramos a la piscina a ver si había agua”, añade.
Para Almudena Collado, sin embargo, más que una locura, El Girasol es “un sueño de toda la vida”. Rodeados siempre de libros (acumulan ambos más de un millar en casa), decidieron convertir su pasión en oficio. Y hacerlo en Cuenca no fue casualidad. Ella, de Cuenca y él, madrileño, se conocieron en sus primeros pasos profesionales, en la emisora COPE en Madrid, después de haber estudiado Periodismo en la misma promoción en la Universidad Complutense.
“Fuimos amigos mucho tiempo y luego surgió el amor”, recuerda Vila. Desde entonces, sus trayectorias han discurrido en paralelo, entre la radio, la televisión y la docencia, hasta desembocar en este proyecto común que resume, de algún modo, todo lo que son.
Porque El Girasol no es solo una librería. Es una declaración de intenciones. “La literatura ha sido siempre unas gafas que me han hecho ver mejor el mundo”, explica Guillermo, convencido de que leer es una forma de profundizar en la realidad y de no quedarse en lo superficial. Una idea que conecta directamente con su visión del periodismo, “una actitud ante la vida” que asegura no haber abandonado.
Almudena, por su parte, aporta una mirada más íntima y simbólica. “La lectura es como algo que va poniendo flores en tu jardín mental”, señala. De ahí el nombre del proyecto: El Girasol, una planta que busca la luz y que, en su metáfora, representa esa forma de nutrirse a través de los libros. “Es una manera de mirar al sol a nivel personal”, subraya.
El espacio responde a esa filosofía. No busca competir con otras librerías de la ciudad, sino complementarlas. “Hay librerías muy buenas en Cuenca”, reconoce Vila, que detalla que su apuesta pasa por ofrecer “un lugar más amplio, donde pasear, perderse y dejarse sorprender”. Un rincón donde conviven novedades con un fondo cuidado, marcado por una mirada humanista, con presencia de ensayo, espiritualidad, política o comunicación.
Además, la pareja ha querido integrar también su experiencia en el mundo del audio. “Queríamos traer el podcast a la librería”, explica Almudena, que detalla que el espacio contará con un set preparado para grabación, producción y eventos en streaming. Una propuesta que une lo clásico y lo contemporáneo sin renunciar a ninguno de los dos mundos.
“En un tiempo en el que todo es digital, nos apetecía volver a los orígenes”, explica Guillermo. Libros que se tocan, periódicos que se hojean, vinilos que suenan. “Viva los formatos físicos”, resumen ambos, reivindicando aquello que permanece frente a la fugacidad de lo virtual.
La elección del barrio tampoco es casual. Ubicada en la zona de Hermanos Becerril, la librería conecta directamente con la historia personal de Almudena. “Yo nací aquí y he paseado mil veces por esta calle”, recuerda. Volver a ese entorno tiene algo de regreso a casa, pero también de apuesta por un espacio que, según cuentan, ha recibido el proyecto con entusiasmo. “La gente nos dice que era lo que necesitaba el barrio”, concluye.