“Lo que me encanta de la Semana Santa de Cuenca es que se transmiten sus valores”
Para Virginia Lozano, la Semana Santa es una cita totalmente imperdible. Una costumbre heredada y profundamente arraigada en su vida hace que, cada año, regrese a Cuenca para enfundarse el hábito de nazarena y recordar los momentos que han marcado su vida desde la infancia.
Nacida y residente en Sevilla, su relación con Cuenca viene a través de su familia, ya que las raíces de sus abuelos paternos se remontan a las localidades de Torralba y Cuenca. “Toda la familia de mi padre es de allí, así que voy desde que tengo uso de razón”, explica.
Su vínculo se refleja especialmente en la Semana Santa, días grandes para la ciudad y, por supuesto, para ella. “Empecé saliendo con la Hermandad de la Soledad de San Agustín con siete años porque de pequeña quería salir, me apuntaron mis abuelos y es mi hermandad de siempre. Luego me he ido apuntando a la Soledad del Puente, donde salgo con mi padre, y recientemente me he unido a San Juan Bautista y Nuestra Señora de la Amargura”, traslada.
Incontables y emocionantes momentos son los que vive en Semana Santa, por lo que es imposible elegir uno, si bien se atreve con unos cuantos. “Uno de los mejores es salir con mi padre a las 5 de la mañana en San Agustín. Salir el Viernes Santo también es muy especial porque me apuntó mi abuela y lo recuerdo con especial ilusión, es algo que comparto con mi padre”, cuenta Virginia. También guarda en la memoria otra imagen de infancia: “Ver salir a la Amargura desde muy pequeña, sentada en un poyete, y decir: algún día quiero apuntarme a esta hermandad”.
Aunque vive en Sevilla, una ciudad con una de las Semanas Santas más conocidas del mundo, Virginia tiene claro dónde está su lugar en esos días. “Suele gustarme ver el Domingo de Ramos en Sevilla, es un día que me gusta mucho. Pero luego el lunes me subo a Cuenca porque no concibo no salir un Martes Santo. No es que sea mejor o peor, pero para mí es la que tiene tradición en mi familia y un significado especial”, se sincera la joven.
COMPROMISO NAZARENO
La singular orografía de Cuenca no siempre pone las cosas fáciles para desplazarse en silla de ruedas. Dependiendo de la procesión, sale a cumplir ya sea con la silla manual o la eléctrica, aunque independientemente de ello, lo que recalca la nazarena es la grandísima implicación de todas las hermandades de las que forma parte. “Siempre me han facilitado cualquier cosa que pudiera necesitar o darme una posición sencilla para llevar la silla. Han tenido gestos conmigo y con otros compañeros que reflejan realmente lo que son las hermandades y fomentan que todos podamos participar”. He visto mucha implicación y eso es lo que me encanta de la Semana Santa de Cuenca: que verdaderamente se transmiten sus valores”, aprecia.
Más allá de la Semana Santa, Virginia destaca por su compromiso social y la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. A través de su cuenta, @sobreruedascongigi, aporta su experiencia y divulga sobre esta temática. Por otra parte, participa en congresos y charlas sobre asistencia personal. Llegó a representar a España en el Día de la Discapacidad frente a la Comisión Europea y finalmente el presupuesto destinado a la movilidad de personas con discapacidad se aumentó en más de un 80%. Su reflexión sobre la accesibilidad es clara: “El problema es que si hablamos de accesibilidad o adaptación es porque no todo está adaptado. Es labor de las personas de poner un granito de arena para que todos podamos participar en la sociedad”.
Esta Semana Santa, Virginia se reencuentra con los suyos para vivir con gran intensidad una pasión compartida que mezcla tradición familiar y una comunidad en la que todos encuentran su sitio.