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“Muchas ideas de La Pasionaria son totalmente contemporáneas”

La nieta de Dolores Ibárruri reflexiona sobre la vigencia de muchos de los planteamientos de su abuela, que tenía muy claro que “la democracia no es un regalo y necesita ser defendida”
“Muchas ideas de La Pasionaria son totalmente contemporáneas”
Foto: Lola Pineda
03/05/2024 - Dolo Cambronero

Durante treinta años, Lola Ruiz-Ibárruri Sergueyeva (Moscú, Rusia, 1960) y su madre, Amaya Ruiz Ibárruri, recopilaron todo tipo de documentación sobre la vida de La Pasionaria, abuela y madre de ellas, respectivamente. Lograron reunir más de 100.000 folios y más de 10.000 fotografías sobre ella. Varios investigadores se interesaron pero ninguno se atrevió a adentrarse en tan vasto archivo hasta que el historiador y periodista Mario Amorós se decidió a dar el paso. Fruto de aquello nacía el libro ¡No pasarán!, que ha sido presentado esta semana en la capital conquense dentro de los actos organizados por el Partido Comunista de España (PCE) de Cuenca dentro del programa ‘Abril Republicano’.    

 

¿Qué aporta este libro?

Para mí es una biografía definitiva. Hemos rastreado en todos los archivos y hemos llegado prácticamente a todo lo que estaba a nuestro alcance. Ha salido una biografía rigurosa y completa, con luces y con sombras de la persona y también del siglo XX. No solo se habla de la persona y del mito sino que también se explican muy bien las circunstancias en las que llegó a la vida política, con toda la complejidad de la historia de aquella época y de la del PCE. Su vida está unida desde el principio del PCE. 

 

¿Qué supuso su figura?

Ha sido un símbolo, para bien y para mal. Fue una ama de casa que salía de un extracto muy humilde y pudo llegar al Parlamento, participando en la lucha por el sufragio universal. Cuando ella entra en política, la mujer podía ser elegida diputada pero no podía votar. El feminismo de la época buscaba el sufragio universal.

 

También fue un referente para las mujeres y llegó a dirigir el PCE en España.

En esa época, el feminismo tenía otro contenido. Lo más importante  era dar a la mujer la posibilidad de votar. Dolores entendía el feminismo y su tarea como el progreso de la clase trabajadora. Siempre decía que la mujer no puede progresar si no lo hace toda la familia y toda la sociedad. Era todo un complejo lo que tenía a la mujer encerrada en su casa, tan marginada y tan explotada. Decía que la mujer era la esclava del esclavo por aquella época porque imagina cómo era el trabajo a principios del siglo XX. 

 

¿Cuáles fueron las sombras de La Pasionaria?

Sus sombras están relacionadas con aquella época tan dura. Es muy difícil tomar una decisión adecuada durante la guerra. Y dentro de la historia del Partido Comunista de España, que era un partido joven, pues su crecimiento y las luchas internas que había por el poder, llevaban a todo tipo de conflictos internos. Eso ocurre en cualquier formación y siempre queda gente fuera. Dolores, que llegó a encabezar el partido, en otro momento dio un paso atrás porque ya había unas nuevas generaciones. Dolores pasó por un tribunal franquista en el año 40 y fue condenada al exilio durante 25 años. Fue una condena por agitación y propaganda, por disturbios. Pero cuando abrieron los archivos y muchos investigadores empezaron a buscar algún crimen de sangre, etcétera, no se encontró nada. Para mí eso es muy importante.

 

 

Y en el plano personal, ¿qué supuso su abuela para usted?

Para mí ha sido todo porque mi padre era militar y siempre estaba fuera, y mi madre estaba muy enferma. Era una situación dramática. Mis hermanos y yo estábamos en casa de Dolores y ella fue la cabeza de familia, quien nos sacó adelante. Afortunadamente mi madre se recuperó pero durante los años complicados que habíamos vivido, la abuela apechugó con todo. Para mí encarnó todos los papeles que existen en la familia; era el punto de referencia.

 

¿Qué aprendizajes se llevó de ella? 

Que hay que estudiar lo máximo posible, buscarse un buen empleo y ser independiente para que, en cualquier circunstancia, tengas un trabajo que te permita tomar tus propias decisiones y tener tu destino en tus propias manos. 

 

 

¿Qué recuerdos tiene de momentos históricos como la muerte de Franco, la legalización del PCE...?

Fueron unos momentos muy difíciles. Cuando murió Franco el 20 de noviembre del 75, la abuela iba a cumplir 80 años tres semanas después. El hecho suponía el fin del exilio y que regresábamos pero pasaban los meses y no le daban el pasaporte. España seguía cerrada para ella y fue un momento de gran tristeza y desesperación porque a los 80 años, ¿qué planes de largo recorrido puedes ya tener? No hacía más que llamar a la representación española en Moscú de ese momento para pedir su pasaporte pero no se le concedía, a instancia de Fraga. Pasó el tiempo y se convocaron elecciones, y ella dijo que con documentación o sin ella, se iba a presentar en Madrid. Ese mismo día obtuvo el pasaporte y regresó a España el 13 de mayo del 77, incorporándose de inmediato a la campaña electoral. Fue una época de grandes ilusiones y desilusiones, y de intenso trabajo, sobre todo teniendo en cuenta la edad de Dolores. Pero fue una enorme satisfacción regresar a España y volver al Parlamento, donde ya había sido diputada en 1936.

 

En el plano de la memoria histórica, ¿qué deuda se tiene con los exiliados y las víctimas del franquismo?   

Hubo una ley de amnistía en los años 70 por la cual se decidió que este país iba a pasar página. Los exiliados tienen sus heridas y esas heridas jamás van a cicatrizar. Pasaron casi 40 años en el exilio y mucha gente no volvió. Otros regresaron y empezaron la vida prácticamente de cero. Fue muy difícil pero la ilusión de la vuelta y de ver la España democrática también fue una enorme compensación. Aunque no hay compensación por la guerra, para los muertos, para los exiliados, para los que murieron en el exilio. Es prácticamente imposible sanar esas heridas, que duelen. Fue un desgraciado siglo XX, lleno de guerras y de tragedias. Ahora estamos en el siglo XXI y a ver si aprendemos bien las lecciones para no repetir estas tragedias, que parece que no aprendemos nada. 

 

“Era una mujer austera, con una fortaleza impresionante y una empatía y una sensibilidad enormes”

¿Algún otro proyecto sobre la vida de su abuela?

También está teniendo buena acogida la nueva edición de las memorias de Dolores Ibárruri, El único camino, que surge gracias al Instituto de la Mujer. Además, se pudieron añadir las memorias de mi madre. Mi madre quería hacer un libro de memorias pero enfermó de Alzheimer y no pudo terminar. Esto me ha permitido concluirlo a mí. Y creo que es muy importante porque es otra faceta de la vida de Dolores: el precio que paga la familia por la vida política de la madre y los avatares que sufren los niños. Y también hemos podido agregar artículos de Dolores. Algunos de los titulares eran: ‘A igual trabajo, idéntico sueldo’, de 1933. ‘Mujeres de distintas clases y de ideologías dispares contra la guerra y el fascismo’ (1934), ‘Atrás la caverna, atrás el fascismo (1936), ‘Las mujeres de España son capaces de trabajar y son aptas para dirigir los destinos de nuestro pueblo (1936). Creo que ya solo los titulares nos ofrecen un planteamiento y unas ideas totalmente contemporáneas. Han pasado 90 años de ‘A igual trabajo, idéntico sueldo’ y todavía estamos en las mismas. Yo creo que esa es una de las razones por las cuales el mito de Dolores sigue vigente, porque siempre ha sido la voz de los que no tenían voz. Ella representó a la clase trabajadora.

De ella también se recuerda su presencia, su magnífica voz y su imagen, la de una mujer castellana con el pelo recogido en un moño y vestida de luto. Siendo adolescente murió un hermano y toda la familia se vistió de negro y luego fue encadenando un luto con otro. Era una mujer austera, con una fortaleza impresionante y una empatía y una sensibilidad enormes. Para mí fue un símbolo. Ahora, 35 años después de su muerte, yo veo a través de los demás, de los libros... la enorme grandeza que tenía esta mujer salida de un pueblo minero y que se convirtió en uno de los grandes líderes del siglo XX. La constancia, la permanencia y la conciencia de la necesidad de la lucha contra el fascismo eran sus grandes rasgos. Ella vio el auge del fascismo y toda su vida fue una de las líderes del movimiento de mujeres antifascistas. Esa faceta también es sumamente importante. Toda su vida fue consciente de que la democracia no es un regalo y que necesita ser defendida.