CAMPAÑA PEQUEÑO COMERCIO DIPUTACIÓN CUENCA
Más entrevistas: Nanísimo Javier Muga Rafael Cortés María Luz Fernández Daniel Cubillo Toni Serrano García Lola Ruiz-Ibárruri Sergueyeva Alfonso Fernández Sonsoles Ónega Almudena Serrano Mota

"Los músicos de mi época nos hemos exigido mucho"

El guitarrista flamenco Ramón Jiménez, afincado en Paredes desde hace más de veinte años, está ultimando su segundo disco como solista, titulado ‘Rajira’
"Los músicos de mi época nos hemos exigido mucho"
Foto cedida
12/02/2023 - Dolo Cambronero

Se adentró en el mundo del flamenco casi “sin querer” a los catorce años, empujado sobre todo por su hermano Aquilino, ‘El Entri’, y hoy, a sus 58, no concibe la vida sin tocar la guitarra. Nacido en Santander en el seno de una familia gitana errante, el músico Ramón Jiménez Ramírez, afincado en el municipio conquense de Paredes desde hace dos décadas, ultima ahora su segundo disco como solista, Rajira, que está previsto que salga al mercado en primavera.  

“La guitarra es mi vida. Cuando estoy un par de días sin tocar por alguna circunstancia, echo en falta las cuerdas. Es una faceta de mí importantísima y con eso he mantenido a mi familia”, cuenta el guitarrista, que inició su carrera en Madrid, ciudad a la que se trasladó su familia cuando él apenas tenía un año y medio. 

Sus comienzos fueron en los tablaos flamencos como acompañamiento para el baile y luego dio el salto a compañías, habiendo tocado para Antonio Canales, Joaquín Cortés o Sara Baras, entre otros artistas. “He recorrido el mundo unas cuantas veces. Toqué en el homenaje a Sabicas en Nueva York, junto a Paco de Lucía y Enrique Morente”, recuerda el guitarrista.

SEMBRANDO FLAMENCO

Tras su paso por diferentes compañías, se lanzaría a tocar en solitario, habiendo publicado hace veinte años su primer disco como solista, ‘Sembrando inquietudes’, el cual tuvo “una buena repercusión entre los guitarristas y flamencos”, celebra.

Y ahora está con la mezcla y masterización de su segundo trabajo, que espera que pueda estar listo en abril o mayo. El título de la obra obedece a la unión de las primeras sílabas de su nombre y apellidos. “De joven, me gustaba Rajira como nombre artístico pero en mi casa me quitaron la idea porque decían que no les sonaba bien. Así que ahora he decidido ponérselo al disco”, bromea.

El artista afincado en Paredes –“me considero ya de aquí”, dice–, afirma estar “superilusionado” con su nuevo disco. “Estoy deseando que lo escuchen los que yo quiero que lo escuchen porque, en realidad, tocamos para los guitarristas, entre nosotros”, explica, considerando que al público general “se les escapa” en cierta manera el nivel que hay en nuestro país en este ámbito. “Hay muchos que tocan la guitarra pero no son guitarristas”, sostiene.

“Soy contemporáneo de Paco de Lucía. El maestro nos decía que con la guitarra hay que estar todo el santo día tocando"

Además de la presentación del  nuevo disco, el músico también estará este año en la programación de festivales de Madrid y Santander, adonde llevará un arte que le viene de familia: la academia de su hermano ‘El Entri’ en el barrio madrileño de Caño Roto, en Carabanchel, es la cuna de numerosos guitarristas de España. “De su escuela hemos salido muchísimos”, afirma. 

Un legado con el que continúan los sobrinos de Ramón pero no sus hijos. No obstante y aunque no se dedican a este oficio,  también “chapurrean” con la guitarra porque han convivido con ella desde que son pequeños. “Les asusta llevarlo a lo profesional porque saben que yo soy muy exigente”, admite.

Sobre esta cuestión, recalca que este instrumento exige mucho sacrificio para mantener un buen nivel y reconoce que actualmente hay muchísimos guitarristas muy buenos y con mucha técnica. En su caso, sigue una exigente rutina diaria: por las mañanas, realiza ejercicios de ténica para mantener buena pulsación y buen sonido; y por las tardes, se dedica a tocar y repasar.

“La guitarra es muy seria. He sido contemporáneo a Paco de Lucía. Los de mi época nos hemos exigido mucho todos porque el maestro nos decía que con la guitarra hay que estar todo el santo día tocando”, concluye.