9 de Marzo de 2021 Son las 2:24

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2020
José Vidal Tejeda, jefe de Policía Local de Cuenca

“Queremos incorporar kits de detección de drogas en los controles de tráfico”

Ampliar la plantilla, recuperar la estructura de mando y apostar por una “policía preventiva” con una mayor presencia en las calles, principales objetivos del nuevo jefe de Policía Local

“Queremos incorporar kits de detección de drogas en los controles de tráfico”
Fotos: Saúl García
24/1/2021 · Miguel A. Ramón

Su vocación “desde siempre” era ser maestro de escuela, y, de hecho, completó los estudios de Magisterio, pero la vida, que suele ser a veces bastante caprichosa, y con “ayuda” de su entonces novia y ahora esposa, le llevó por otros derroteros, que nada tenían que ver con la enseñanza reglada. Y, de hecho, lo que comenzó –según dice– como “algo provisional”, se ha convertido en la profesión de su vida y, después de 32 años como policía local en Cuenca, ahora ha asumido la Jefatura del Cuerpo, sustituyendo en el cargo a Francisco Durán, el que ha sido su jefe durante más de tres décadas. José Vidal Tejeda Noheda (Minglanilla, 1962) dice afrontar esta nueva etapa de su vida como un “importante reto profesional”, agradeciendo, por supuesto, la confianza depositada en él.

Casado y con tres hijos, se define como una “persona muy inquieta”, que, de hecho, le ha llevado a no parar de formarse a lo largo de su vida no solo en el ámbito profesional, con varios cursos de postgrado, sino también en otros campos, como una licenciatura en Psicopedagogía por la Universidad de Castilla-La Mancha. En este tiempo, aunque afirma haber abrazado plenamente su profesión como policía local, no ha aparcado en ningún momento esa inclinación por la docencia logrando, incluso, compaginarla, impartiendo formación en la Escuela de Protección Ciudadana.

Cinco años después de su ingreso en 1986 en la Policía Local de Cuenca ascendió a cabo y en 2009 promocionaba a subinspector. Ahora toma las riendas de la Jefatura y lo hace, tal y como recalca, con responsablidad.

¿Cómo ha recibido este nombramiento como jefe de la Policía Local de Cuenca?

Ante la jubilación de Francisco Durán, después de 32 años al frente de la Policía Local de Cuenca, el relevo se tenía que haber previsto con más anterioridad. Al final, ha sido un poco brusco. Pero, bueno, el caso es que la Corporación ha depositado su confianza en mí y yo lo asumo como un reto profesional muy importante, siendo consciente de que hay mucho trabajo por delante. Lo veo como una transición hacia la recuperación de la estructura que esta policía tienen que tener. Necesita policías, pero también una estructura, una correa de transmisión que haga que turno a turno, día a día, la Policía Local pueda dar respuesta al ciudadano en la medida de lo que se merece una ciudad como Cuenca.

¿Cuál es la situación actual de la Policía Local y cuáles son sus necesidades?

Ahora mismo, la plantilla de la Policía Local está en torno al medio centenar de agentes, a pesar de que una ciudad como Cuenca, por su número de habitantes, recursos existentes (hospital provincial, campus universitario, cabecera judicial,…) y según las ratios en otras urbes similares, tendríamos que estar en torno a ochenta. Es un hándicap porque, al fin y al cabo, somos casi la mitad de los que deberíamos estar. Es evidente que intentar llegar de repente a esos números es casi imposible, porque el Ayuntamiento no se lo puede permitir y, además, el proceso de formación de un policía local no solo es complejo sino también largo, que se puede dilatar entre un año y medio y dos años. Sirva de ejemplo las once nuevas plazas de policía que se han creado en la capital. Un proceso que arrancó en 2019, durante el 2020 se ha hecho el proceso selectivo y ahora se van a formar, por lo que los nuevos policías locales no se incorporarán hasta el mes de julio de este año. Eso sí, en el caso de tres de ellos, lo harán probablemente la próxima semana, puesto que ya son policías y no tienen que ir al curso en la Escuela de Protección Ciudadana de Toledo.

¿Qué metas se ha marcado al frente de la Policía Local?

Pues, por supuesto, seguir con la ampliación de plantilla, porque, en la actualidad, está muy reducida, peligrosamente reducida, diría. Asimismo, recuperar la estructura de mando, que ahora mismo no hay, ya que no puede ser que el responsable de un turno sea un policía. No por menospreciar al policía en cuestión, sino por el hecho de que no ha sido formado para realizar funciones de mando y ese puesto conlleva toma de decisiones y responsabilidades que un agente por sí mismo no puede asumir.

De esta manera, a medida que se vayan cumpliendo esos dos objetivos, que son los más urgentes, habría que volver a desplegar a la Policía Local por toda la ciudad. Una vieja aspiración mía es que se nos vea más, porque eso creo que es lo que demanda el ciudadano. Si no estamos, no se nos puede ver, pero en el momento que empecemos a estar, quisiera que se nos viera no solo patrullando por la ciudad, sino una presencia en determinadas zonas, como una policía más preventiva que reactiva. En vez de ir a demanda del hecho consumado, poder prevenir algunos de esos problemas para no generar esa demanda. En definitiva, ser una policía preventiva.

En estas circunstancias ¿se puede hablar de alguna meta a corto plazo?

A pesar de la escasez de plantilla, pero con mucha imaginación y con la complicidad de mis compañeros, sí quisiera que de cara a esta primavera empecemos a ver si pasamos de la patrulla a las patrullas en calle y podemos hacer una rotación de presencia, si no diaria, por lo menos lo más frecuente por determinados barrios. De esta manera, vamos a poder apreciar más cerca las posibles deficiencias o carencias de la ciudad y el ciudadano, a su vez, nos va a tener más a mano para podernos trasladar sus preocupaciones, sus inquietudes y problemas. Evidentemente, no es sencillo, pero sí es posible que en determinadas horas del día, en las que el tráfico y otras demandas nos lo permiten, dedicarnos a estar más en esas zonas.

¿Cuáles son los principales problemas de la ciudad de Cuenca, desde el punto de vista de la Policía Local?

Bueno, la mayor cantidad de demandas ciudadanas son de tipo administrativo, como problemas de ocupación de vía, horario de locales, ruidos vecinales, etc. Sin embargo, el tráfico también aglutina muchos de los problemas. Un tráfico que en Cuenca, pese a no ser perfecto, creo que no ofrece grandes problemas como así ocurría en otras épocas, si bien todo es mejorable. La Policía Local cuenta, además, con el apoyo de los agentes de Movilidad, que se convierten en una herramienta muy buena para la regulación de la circulación en la ciudad en momentos puntuales, como por ejemplo en la entrada o salida de los colegios. A ello se une el bajo índice de siniestralidad en la ciudad.

Por ello creo que nos encontramos en una situación razonable en cuanto a tráfico, aunque, sin duda, sea mejorable. De hecho, como en otras ciudades, terminaremos adoptando medidas de vigilancia no solo presencial sino también electrónica (cámaras inteligentes, radares, etc), porque, como ya sabemos, el ciudadano, por miedo a la sanción, suele cumplir con la norma. Además, ahora hay un cambio inminente con la entrada en vigor de nuevas medidas de la Ley de Seguridad Vial con las que se va a reducir la velocidad dentro del casco urbano y avanzar hacia lo que se conoce como el ‘calmado del tráfico’.

Y en términos de seguridad vial, ¿cómo está la ciudad de Cuenca?

Los indicadores a nivel nacional nos dicen que Cuenca es una ciudad segura, puesto que el número de delitos es bajo y la cantidad de casos esclarecidos es alto. Pero creo que lo importante es la opinión de los ciudadanos al respecto. De todos modos, en líneas generales Cuenca es una ciudad segura, porque llevamos más de un año sin muertes en accidente de tráfico. De hecho, afortunadamente han caído los siniestros con heridos graves y leves, aunque se mantienen los incidentes con solo daños materiales.

En esta materia, ¿cuáles son los delitos más comunes?

Entre los delitos más comunes que detectamos se encuentra la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y drogas. De hecho, vamos a intentar incorporar este año los kits de detección de drogas en los controles de tráfico, porque hasta ahora en las detenciones por conducir bajo efectos de drogas tenemos que pedir el auxilio de Guardia Civil, que son los que cuentan con los medios oportunos. De tal manera, que vamos a poder realizar controles más completos, tanto de alcohol como drogas. Creemos que será posible a lo largo de este año, en cuanto se solvente la cuestión económica y se puedan adquirir los kits, puesto que ya contamos con agentes formados en el manejo de este material.

¿Cómo es la relación entre Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía? ¿Algo que mejorar?

Las relaciones con la Policía Nacional son extraordinarias, muy buenas. Nos vemos obligados a entendernos, porque nuestra escasez de agentes solapada en otras ocasiones con la escasez de patrullas, que puedan tener ellos, hace necesario que nos pidamos mutuamente ayuda. Quizá se podría mejorar dicha relación con algún mecanismo de comunicación común; es decir, que pudiéramos contar con más información conjunta en los servicios ordinarios.

Solemos intervenir conjuntamente en algunos controles, en especial por la noche. Mientras ellos se dedican a mirar cuestiones de seguridad ciudadana, como drogas, armas, etc., nosotros, al mismo tiempo, verificamos la documentación de los vehículos y la alcoholemia en el caso de los conductores. Asimismo, si por la noche se complica una intervención, solemos activarnos mutuamente. Creo que la colaboración es muy buena. Hay un equipo de grandes profesionales. Además, Policía Nacional se está reforzando en los últimos tiempos, que es lo que pretendemos para esta Policía Local, y eso se nota en la calle.

"Una vieja aspiración mía es que se nos vea más por las calles con el fin de ser más una policía preventiva que reactiva. Es lo que creo que demanda el ciudadano"

¿Qué tiene la profesión de Policía Local para que le haya enganchado tanto?

Es una profesión que te deja mucha iniciativa en todo momento. De hecho, prácticamente ningún día es igual al otro, lo que obliga a echar mano de todo tipo de recursos acordes a las distintas situaciones y, sobre todo, de trato con el ciudadano. Un día puede comenzar relativamente tranquilo y en dos horas complicarse con un accidente múltiple o un fallecimiento, y no te digo nada, ahora, con la pandemia. Son sorpresas día a día. Esa falta de rutina es su principal atractivo. El tener que aplicar en un momento dado el juicio práctico; es decir, dar respuesta inmediata al caso que se te presente. Y una respuesta conforme a norma, porque nuestras intervenciones no concluyen en la Jefatura de Policía Local, sino que tienen un mayor recorrido, ya sea administrativo, judicial, etc., lo que implica una explicación correcta para el órgano al que se dirige el caso.

¿Qué cree que tiene que tener un policía local?

Además de una formación necesaria, ya que el perfil básico establecido para un agente de Policía Local parte de una formación en Bachillerato, a la que hay que sumar una exigente oposición con muchos conocimientos normativos, un policía local tiene que tener bastantes habilidades sociales. Tiene que ser una persona comunicativa, que sepa llevar la iniciativa de la intervención, porque muchas veces el ciudadano cuando pide auxilio, lo que quiere en realidad es la presencia de un uniforme que le dé cierta tranquilidad y las pautas de actuación en ese momento. Pero sobre todo tiene que tener una actitud muy particular: saber escuchar. Muchas veces al escuchar a un ciudadano, que te está pidiendo una intervención, estás solucionando el 50% de la actuación. Y a ello hay que sumar la asertividad, puesto que es importante saber entender la posición de la otra persona, no ponerse en su lugar. Básicamente, saber escuchar y saber dar respuesta al ciudadano.

Y, en este sentido, ¿qué tipo de situaciones le han marcado más en su larga trayectoria profesional?

Bueno, siempre que te afecta más cuando en una intervención hay un fallecimiento de por medio. No tanto a la vista del cadáver, sino por el dolor que genera a su alrededor. Y también marcan aquellas actuaciones en las que hay niños implicados, sobre todo en accidente de tráfico, etc.

Es inevitable hablar de la pandemia, ¿cómo ha vivido y está viviendo la Policía Local de Cuenca esta crisis sanitaria?

La verdad es que es una situación rara. Nos ha tocado vivir tiempos raros con esta pandemia, como todo el mundo. Esta crisis sanitaria nos ha obligado a reinventarnos un poco, tanto en organización del servicio como en funcionamiento interno, con protocolos muy estrictos con los que hemos conseguido superar la parte más dura de la primera y la segunda ola de la pandemia –ya veremos la tercera…– con relativamente pocas bajas en el Cuerpo. Hemos llegado a tener 14 bajas en la cresta de la crisis.

Asimismo, de cara a la intervención en la calle, también nos hemos tenido que reinventar. Hemos realizado desde labores logísticas, apoyando a los ciudadanos y a las entidades que en su momento se volcaron ofreciendo material para la elaboración de elementos de protección (batas, etc.), hasta ozonizarlos para su entrega al personal sanitario, pasando por el control de la movilidad de los ciudadanos durante el estado de alarma y la actual vigilancia del cumplimiento de las restricciones; sin olvidar intervenciones muy duras, como entrar en un domicilio sabiendo que te ibas a encontrar uno o dos cadáveres. Además, todas las patrullas llevamos unos EPIs completos para cuando en la intervención a realizar haya riesgo de contagio.

¿Los conquenses somos obedientes con las restricciones por la pandemia?

Habría que distinguir etapas y grupos de ciudadanos. Al principio de la pandemia, cuando las medidas eran más estrictas, los conquenses han cumplido en un porcentaje altísimo, pero con la desescalada se ha producido una relajación más generalizada, aunque se ha creado una cultura de seguridad sanitaria que creo que va a permanecer bastante tiempo. Además, cuando se dice que determinados ciudadanos son unos inconscientes por incumplir con las restricciones, hay que decir que son una minoría, que, como es lógico, se hacen notar más. Por eso pedir a los ciudadanos que si detecta comportamientos de este tipo, no duden en denunciarlo a la Policía Local y dejar a un lado el clásico ‘ea’ conquense, porque las sanciones están llegando. Pero, eso sí, creo que los ciudadanos de Cuenca somos, en general, cumplidores.

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