El viento mece las palmas en un Hosanna multitudinario
La Semana Santa de Cuenca ya está aquí y este 2026 se ha hecho sentir con fuerza, en todos los sentidos. Y es que, con una alerta amarilla por rachas de viento como telón de fondo meteorológico, el Domingo de Ramos ha regalado este año una estampa visualmente hipnótica: las incontables palmas y ramas de olivo que portaban los nazarenos y el público en las filas ondeaban al aire con un brío y una vistosidad mucho más llamativa que en años anteriores.
Puntual, a las 9:30 horas, tres toques limpios a las puertas de la iglesia de San Andrés marcaban el inicio oficial de la Pasión conquense. Las Sagradas Imágenes de Jesús Entrando en Jerusalén y Nuestra Señora de la Esperanza cruzaban el umbral bajo los primeros capuces, acompañadas por el solemne redoble de la Banda de Trompetas y Tambores de la Junta de Cofradías.
El descenso del cortejo por las calles Solera y la Plaza del Salvador con las primeras luces de la mañana fue sumando, poco a poco, a más y más fieles. Como es tradición, uno de los momentos más recogidos y bellos se vivió a la altura de la iglesia y convento de las Concepcionistas Franciscanas en la Puerta de Valencia, donde el canto de las monjas al paso de las imágenes volvió a encoger el corazón de los presentes.
A medida que el desfile avanzaba por Las Torres, Aguirre y Carretería, el público se multiplicaba. El caminar de las tallas, arropado por los acordes de la Banda Municipal de Música de Cuenca, se fundía con el batir de las palmas empujadas por el viento, creando un mar vivo de colores blancos, granates, amarillos y verdes.
Uno de los momentos más emotivos se ha vivido en San Felipe Neri. Allí, el obispo de la Diócesis, monseñor José María Yanguas, ha bendecido las palmas y ramas de olivo de los asistentes, en un acto cargado de simbolismo que marca uno de los hitos de esta jornada. La escena, con los pasos detenidos frente al templo y el público alzando sus palmas al aire, ha vuelto a dejar una de esas imágenes que definen el Domingo de Ramos conquense.
No menos impactante ha sido la llegada a la Plaza Mayor, donde miles de personas aguardaban allí la subida del cortejo por Alfonso VIII, en una plaza que, un año más, se ha quedado pequeña para acoger a fieles y visitantes. La entrada de las imágenes en la Catedral ha puesto el broche a una mañana en la que Cuenca ha respondido con creces, arropando a sus hermandades en el arranque de la Semana Santa.
En el capítulo de novedades, la procesión de este 2026 ha dejado importantes estrenos. La Virgen de la Esperanza ha lucido la nueva saya del pelícano, diseñada por Eduardo Ladrón de Guevara, confeccionada en tisú de plata rosa y con una iconografía del siglo XVI que simboliza el sacrificio y la entrega. Además, el paso ha incorporado nuevas gualdrapas del mismo diseñador.
También ha sido significativo el aumento del número de banceros de la Virgen, que pasa a portar 32, dos más que en años anteriores, en una medida aprobada de forma experimental. A ello se suma el estreno de nuevas horquillas artesanales en madera de haya, elaboradas por la familia Redondo, que se han hecho notar en cada golpe sobre el empedrado del casco antiguo y que han acompañado el caminar de los banceros durante todo el recorrido.
Con todo ello, Cuenca ha dado inicio a su Semana Santa con una procesión del Hosanna marcada por la participación y el viento, sin perder la emoción de una ciudad entregada con su Pasión desde el primer minuto.