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Verónica Domingo, la conductora que movía mucho más que un autobús

La conductora de Líneas Urbanas de Cuenca fallecía este lunes por la noche dejando una profunda tristeza entre familiares, compañeros del servicio, viajeros y amigos
Verónica Domingo, la conductora que movía mucho más que un autobús
Verónica Domingo junto al bus lanzadera al AVE, el que conducía con mayor frecuencia. Foto: Rubén M.
13/05/2026 - Rubén Marco Checa

La muerte de Verónica Domingo ha dejado una profunda tristeza en buena parte de la ciudad de Cuenca. Conductora del servicio de autobús urbano de la capital desde abril de 2025, fallecía este lunes, y su partida ha dejado claro que ella era una de esas personas que habían logrado trascender su profesión para convertirse en alguien muy querida por compañeros, viajeros y vecinos de la ciudad.

Cercana, alegre y enamorada de su trabajo, “Vero”, como cariñosamente la conocían muchos de quienes compartieron ruta y jornadas con ella, deja tras de sí el recuerdo de una mujer que disfrutaba conduciendo y que defendía con orgullo su oficio.

Su fallecimiento ha provocado numerosas muestras de dolor y condolencias en redes sociales durante las últimas horas. Entre ellas, la del alcalde de Cuenca, Darío Dolz, quien lamentaba públicamente la pérdida de la trabajadora del servicio municipal de transporte. “Se ha ido demasiado pronto”, lamentaba el regidor, trasladando su ánimo a su familia y allegados por esta durísima pérdida.

También desde la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras de Cuenca y desde la representación sindical de CCOO en Líneas Urbanas de Cuenca han querido despedirse de la conductora con una emotiva nota necrológica en la que recuerdan a una “compañera” querida dentro del sector del transporte de viajeros de la provincia.

Desde el sindicato destacan que Verónica llevaba años vinculada al mundo del transporte y que había llegado a la empresa de autobuses urbanos de Cuenca junto a otros compañeros “para mejorar sus condiciones laborales y salariales”, en un sector que continúa afrontando importantes dificultades laborales en la provincia.

Pero más allá de su faceta profesional, quienes la conocieron coinciden en destacar especialmente su carácter cercano y su pasión por el trabajo. Una pasión que quedó reflejada hace apenas unos meses, durante la celebración del 8M, cuando Verónica protagonizó junto a su compañera Liliana Bonet uno de los reportajes de Las Noticias de Cuenca dedicados a las mujeres que trabajan al volante en este sector tradicionalmente masculinizado.

En aquel reportaje, Verónica hablaba con naturalidad y orgullo de una profesión que le apasionaba y que desempeñaba con absoluta normalidad, reivindicando el papel de las mujeres en el transporte de viajeros. Lo hacía además desde la experiencia diaria de quien había conseguido hacerse un hueco en un ámbito históricamente asociado a los hombres, y con la felicidad de haber conseguido, después de muchos años, una estabilidad laboral que tanto ansiaba.

Precisamente durante el acto organizado por CCOO Cuenca con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Verónica y su compañera Liliana recogieron un reconocimiento por este trabajo que desarrollan a diario.

“Durante mucho tiempo nos dijeron que este asiento no era para nosotras, pero aquí estamos rompiendo mitos, maniobrando con precisión y demostrando que el talento no tiene género”, defendieron ambas durante aquel homenaje.

En aquella intervención, Verónica también reivindicó el orgullo de desempeñar una profesión que amaba. “Cuando haces lo que te gusta, no importa cuán grande sea el vehículo que queramos manejar”, afirmaba entonces, animando además a las mujeres a “no subestimar nunca su poder para construir nuevos horizontes”.

Sus palabras resumían perfectamente la personalidad que recuerdan ahora compañeros y usuarios del transporte urbano: una mujer trabajadora, comprometida y orgullosa de su profesión.

Porque Verónica no era únicamente una conductora más dentro del servicio de autobuses urbanos de Cuenca. Para muchos viajeros habituales era ya una cara conocida, alguien que formaba parte de la rutina diaria de la ciudad y que destacaba por su trato amable y su cercanía. Y para sus amigos, era esa persona cuya bondad no le cabía dentro, que su risa siempre alegraba cualquier mal momento, y que la vitalidad que transmitía hacía que quien estuviera a su lado tuviera más ganas de vivir.

Además, la noticia de su muerte ha provocado una oleada de mensajes de cariño en redes sociales, donde numerosos vecinos han querido recordar precisamente esa sonrisa permanente y la amabilidad con la que trataba a quienes subían cada día a su autobús.

Cuenca despide así a una mujer que había conseguido romper estereotipos desde la sencillez que la caracterizaba, desde el esfuerzo y desde el trabajo diario. A una profesional orgullosa de sentarse al volante y a una persona que deja una huella imborrable entre quienes tuvieron la suerte de coincidir con ella.