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Juicio del crimen de Nohales

"Ojalá hubiera tenido la lucidez de llamar a Cristina para alertarla"

Tres hermanos del acusado por el crimen de Nohales han afirmado en el juicio que aquella noche “no era él”, que estaba fuera de control y lamentan "no llegar a tiempo al lugar para evitar los hechos"
"Ojalá hubiera tenido la lucidez de llamar a Cristina para alertarla"
13/01/2026 - Rubén M. Checa

El juicio por el crimen de Nohales ha continuado este martes en la Audiencia Provincial de Cuenca con la declaración de tres hermanos del acusado, quienes ha relatado ante el tribunal los momentos previos a los hechos. En primer lugar ha tomado la palabra una de sus hermanas, quien ha asegurado que su hermano se encontraba “muy nervioso” y con un comportamiento totalmente fuera de lo habitual.

La testigo ha explicado que el día de los hechos la familia había compartido una comida y que el acusado se encontraba de permiso del centro terapéutico en el que estaba ingresado. Ha dicho que, tras la comida, ella se fue a trabajar y que no volvió a saber de su hermano hasta que regresó a casa por la tarde-noche.

Según ha declarado, cuando el acusado llegó al domicilio familiar “no era él”, estaba muy alterado, hablaba de forma incoherente y no atendía a las palabras de su madre ni de sus hermanas. Ha señalado que decía cosas que no entendían y que repetía que había visto a su expareja manteniendo relaciones con otro hombre.

La hermana ha explicado que la situación se descontroló rápidamente y que el acusado intentó marcharse de la vivienda pese a los esfuerzos de la familia por impedírselo. Ha dicho que su madre trató de retenerlo y que él llegó a empujarla, provocando que cayera al suelo, algo que, según ha afirmado, “mi hermano en sus plenas facultades no haría nunca”.

La testigo ha relatado que el acusado salió finalmente del domicilio y que ella llamó a la policía al temer que pudiera cometer “algo malo”, ya que, según ha dicho, era consciente de que su estado no era normal. Ha explicado que su llamada tenía como único objetivo evitar que ocurriera una desgracia. Al mismo tiempo, ha lamentado no haber llamado a Cristina para alertarla de que su ex marido iba hacia el domicilio en el que se encontraba en Nohales. “Ojalá hubiera tenido la lucidez de llamarla para alertarla”, ha declarado durante el juicio, ya que el acusado le dijo que la había visto “con otro hombre manteniendo relaciones sexuales en la casa”.

Durante su declaración, la hermana del acusado ha insistido en que nunca había visto a su hermano en ese estado, que no sabía si había consumido drogas esa tarde y que las últimas horas que estuvo con él, antes de irse a trabajar, lo había visto tranquilo y normal.

Asimismo, ha negado haber presenciado amenazas previas del acusado hacia la víctima y ha afirmado que la relación familiar y de amistad con su cuñada había sido muy estrecha durante años. Ha señalado que la ruptura matrimonial fue muy difícil para su hermano, especialmente por la separación de sus hijos, y que ese fue el motivo por el que decidió ingresar voluntariamente en un centro de tratamiento.

La declaración ha estado marcada por momentos de tensión y por las contradicciones señaladas por las acusaciones respecto a manifestaciones previas durante la investigación, si bien la testigo ha reiterado que aquella noche su hermano “no sabía lo que decía ni lo que hacía”.

OTROS HERMANOS

En la misma sesión también declararon dos hermanos más del acusado, que han aportado su versión de lo ocurrido en la casa de la madre del acusado antes de que el procesado se desplazara a Nohales.

El hermano, que vive de forma independiente, ha explicado que recibió una llamada (no pudo precisar si de su madre o de su hermana) para alertarle de que el acusado estaba fuera de control y que la familia no lograba sujetarlo.

Ha negado, eso sí, que en esa conversación le hablaran de un plan concreto de “matar a Cristina”. Según su relato, inicialmente no acudió a casa y salió más tarde en coche “en busca de él” con la intención de dirigirse hacia Nohales, aunque no llegó a entrar en la localidad porque se encontró con su hermana en la rotonda del Alcampo y se detuvo a hablar con ella.

El testigo ha indicado que ella estaba con un fuerte ataque de ansiedad y que la Guardia Civil le ordenó que se marchara. También ha detallado que, durante la comida familiar previa, su hermano “estaba bien” y “no bebió alcohol”, y ha negado haber escuchado nunca amenazas directas del acusado contra la víctima. Aunque eso sí, recuerda que su madre le había dicho que el acusado le llamó y le dijo que ya lo había hecho y que estaba más tranquilo.

Por su parte, otra hermana con la que también convivía en casa de su madre, ha relatado que ella estaba en la cama cuando llegó el acusado y escuchó una discusión. Al salir al pasillo vio a su madre en el suelo, en el rellano, pidiéndole “cógelo, cógelo”, y bajó detrás de su hermano sin saber aún qué había sucedido.

La testigo ha explicado que no logró alcanzarlo porque él iba por delante y, al llegar a la puerta del garaje, no pudo salir ya que “solo se abre con una llave”. Al volver arriba, ha señalado, su madre le dijo que Carlos estaba “como loco” y que había afirmado haber visto a Cristina manteniendo relaciones con otro hombre en Nohales, lo que la llevó a salir hacia allí para intentar pararlo.

Ha asegurado que llegó a la zona pero “no a tiempo” y que, al hablar con agentes de la Guardia Civil, la información que obtuvo es que “en la casa había una mujer y un hombre” y que la mujer “se encontraba muy mal”.

Ha indicado que en ese momento intuyó que el hombre herido no era su hermano al comprobar que el DNI que le mostraron no correspondía al acusado y al ver a un guardia llamar al teléfono de Carlos. Finalmente, ella permaneció allí hasta que escuchó que habían detenido al procesado y que, por indicación policial, regresó a casa para tranquilizar a su madre.

Con la voz rota y muy emocionada ha lamentado durante el juicio que ninguno de los hermanos llegara a tiempo hasta el lugar para alertar a Cristina de las intenciones de su hermano, añadiendo que había borrado el teléfono móvil de la víctima tras la ruptura de ambos.

Ambos hermanos han negado que la víctima les hubiera trasladado en algún momento que sufriera amenazas o acoso por parte del acusado, aunque la hermana ha admitido que en ese periodo su relación con Cristina era prácticamente inexistente por la orden de alejamiento y por la situación familiar derivada de la separación.

 

MADRE DEL ACUSADO 

La madre del acusado ha declarado este martes que la tarde de los hechos estuvo “preocupada” por su hijo y lo llamó en repetidas ocasiones porque venía de un centro de rehabilitación y temía una recaída. Ha explicado que, desde que terminó la comida familiar, intentó localizarlo por teléfono sin éxito y que, cuando una de sus hijas llegó a casa, también trató de contactar con él. Según ha dicho, fue poco después cuando el acusado regresó finalmente al domicilio.

Ya de madrugada, la testigo ha contado que estaba sentada en el sofá cuando su hijo entró en casa y se dirigió hacia la zona de los dormitorios. Ha relatado que, al volver al salón por otra puerta, ella se quedó “loca” al verlo: ha afirmado que lo notó “mal”, “ido”, como si no reaccionara con normalidad, y que no entendía lo que decía porque hablaba de forma incoherente. La madre ha señalado que todo ocurrió “en segundos” y ha reconocido que no recuerda con claridad si el acusado llegó a pronunciar alguna frase concreta sobre lo que estaba pasando.

En su declaración, ha dicho que intentó retenerlo cuando se disponía a marcharse, aunque ha admitido que en ese momento no sabe explicar por qué lo sujetó y que solo después supo que “iba a buscar a Cristina”. A preguntas del fiscal, ha insistido en que no recuerda haber oído a su hijo decir que iba a matar a Cristina, ni tampoco recuerda con precisión si lo escuchó afirmar que la había visto con otro hombre. Sí ha confirmado, en cambio, que durante el forcejeo en el rellano su hijo la tiró “prácticamente” al suelo, y que fue otra hija quien le dio un manotazo cuando ella lo tenía agarrado; ha añadido que su otra hija salió después al oír el alboroto.

La madre también ha identificado como suyo el cuchillo con el que el acusado acabó con la vida de Cristina. Además, ha explicado que vio y oyó a una hija llamar a la policía, aunque ha asegurado que no recuerda las palabras exactas que dijo en esa llamada.

Sobre el contexto familiar, la testigo ha indicado que el acusado llevaba un tiempo viviendo en su casa, aunque ha mostrado dudas sobre las fechas, y ha afirmado que él estaba “trastornado” por la denuncia y por no poder ver a sus hijos, hasta el punto de darle “vueltas todo el día” a esa situación. Ha dicho que fue entonces cuando decidió ingresar en Proyecto Hombre de forma voluntaria, con el objetivo de “volver a su vida normal” y estar con su familia. También ha admitido que conocía problemas de consumo en su hijo, si bien ha declarado que nunca lo vio drogarse en casa ni percibió claramente cuándo podía estar bajo los efectos.

En su intervención ante la defensa, la madre ha recalcado que su preocupación esa tarde no era por un posible daño a Cristina o a sus nietos, sino por una recaída. Ha subrayado que el acusado estuvo “tranquilo” durante la comida y que el cambio de comportamiento entre el mediodía y la noche fue “radical”. Ha añadido que jamás la había agredido antes y que, aquella noche, llegó a sentir que su hijo “no era su hijo”, recordando que incluso declaró que lo vio “poseído por el diablo” por la forma en que se expresaba y actuaba.