Juicio del crimen de Nohales
El acusado admite que apuñaló a Cristina y achaca el crimen a un consumo de cocaína
C.B., el acusado de asesinar a su mujer Cristina en el crimen machista de Nohales en abril de 2022 ha declarado este miércoles en el juicio y lo ha hecho únicamente a preguntas de su defensa. Ante el tribunal, ha mostrado un arrepentimiento reiterado: “Estoy súper arrepentido”, ha dicho, y ha pedido perdón a la fallecida, a su acompañante la noche de los hechos, a sus hijos y “en especial a la familia de Cristina” por hacerse cargo de la manutención de los menores.
En su relato, C.B. ha vinculado lo ocurrido a una recaída en el consumo. Ha afirmado que tras una comida familiar “me faltaron mis hijos” y volvió “al pensamiento” de consumir. “Compré cocaína y consumí desesperadamente”, ha expresado, para añadir después que fue “un error” por su parte.
Según su versión, acudió a la pedanía de Nohales con un propósito económico ligado a esa recaída. Ha dicho que “principalmente hacerme con algo de valor. Robar o sustraer algo”, con el objetivo de “seguir adquiriendo esa cocaína” que asegura que estaba tomando “como loco”. Ha afirmado también que no conocía al acompañante de Cristina.
Preguntado por la defensa sobre si tuvo intención de acabar con la vida de él, lo ha negado. “Para nada, jamás. Yo no me dirijo hacia él nunca”, ha sostenido. Sin embargo, sí ha descrito de forma directa el ataque a Cristina.
De este modo, ha dicho que al entrar en el salón ella fue “la que se reincorpora primero, ya que ambos estaban tumbados” y que se dirigió hacia ella. “Le asesto una cuchillada que no recuerdo bien en dónde pudo ser”, ha declarado. Después, ha relatado que la víctima se dirigió hacia la mesa, “me supongo que a por el móvil” y que, cuando pasó por delante de él, “le vuelvo a asestar otra cuchillada a la altura del cuello”, cayendo “frente a la chimenea”.
Sobre lo ocurrido después, su declaración ha sido menos precisa. Ha asegurado que, al ver a Mario “en estado de shock”, se dirigió hacia él, aunque dice que no recuerda si llegó a apuñalarle. “Solamente sé que salió corriendo y yo tras él. No recuerdo más”, ha afirmado. Al finalizar su breve relato, que no ha llegado a cinco minutos, ha insistido en su petición de perdón y en que ese hecho “va a pasarme ya por encima toda mi vida”.
UNA SECUENCIA “PLANIFICADA” SEGÚN LOS FORENSES
Frente a ese relato, los médicos forenses que han intervenido en el juicio ofrecían el martes un contexto muy distinto sobre la secuencia y el estado mental del acusado.
En primer lugar, dijeron que Belinchón no tenía las facultades mentales trastornadas cuando cometió el crimen: que sabía lo que hacía, que mantenía capacidad de comprender y decidir, y que no apreciaron signos de intoxicación aguda que anularan su voluntad.
También explicaban que un positivo en metabolitos no equivale, por sí solo, a una intoxicación en el momento exacto de los hechos y han remarcado que la exploración clínica y la conducta posterior eran compatibles con una actuación consciente.
Además, describían una secuencia con elementos previos de preparación: desde la existencia de copias de llaves realizadas con anterioridad, hasta el desplazamiento al domicilio y la entrada, y subrayaban que el acusado verbalizó su intención de matar dentro del domicilio.
Después, exponían que, tras el ataque mortal a Cristina con arma blanca, se produjo la persecución a Mario hacia el exterior, en un escenario dinámico que explicaría lesiones compatibles con huida y defensa pasiva.