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Juicio del crimen de Nohales

“Entró como una bestia y gritó que nos iba a matar a los dos”

El hombre que estaba con Cristina ha relatado en el juicio cómo sobrevivió al ataque del acusado y la vio morir en la casa de Nohales
“Entró como una bestia y gritó que nos iba a matar a los dos”
Vehículo de la Guardia Civil frente a la casa de los hechos. Foto: Saúl García
13/01/2026 - Rubén M. Checa

El hombre que se encontraba con Cristina la noche del crimen ha declarado este martes ante la Audiencia Provincial de Cuenca relatando cómo el acusado irrumpió armado en la vivienda y acabó con la vida de su exmujer.

El testigo ha explicado que estaba con la víctima viendo una película en el salón de la casa de Nohales, con la luz apagada y solo la televisión y la chimenea encendidas, cuando alguien abrió la puerta. Ha dicho que pensó que podía ser un familiar y que Cristina se levantó para ver quién era. “En cuanto lo vio, empezó a gritarle que se fuera”, ha relatado.

Según su testimonio, el acusado apareció de repente con un cuchillo levantado y, nada más entrar, gritó: “Os voy a matar a los dos”. El testigo ha dicho que el agresor se lanzó primero contra él “con una violencia imparable”. “Entró como una bestia”, ha afirmado, al tiempo que ha explicado que apenas tuvo margen para reaccionar y que su único pensamiento fue intentar quitarle el arma para no morir.

El testigo ha contado que cayó hacia atrás sobre un colchón y que, ya en el suelo, interpuso las piernas para evitar las cuchilladas, motivo por el que recibió la mayoría de las heridas en esa zona. Ha explicado que intentó coger el móvil para pedir ayuda, pero que el acusado se abalanzó de nuevo sobre él. En ese momento, ha dicho, el agresor se dirigió hacia Cristina y él se refugió detrás de una mesa.

Desde allí vio cómo el acusado atacaba a Cristina. Observó “dos movimientos claros” hacia el torso y que ella, que estaba de pie junto a la chimenea, emitió un quejido de dolor y comenzó a caer lentamente al suelo. “Se fue apagando poco a poco”, ha dicho, añadiendo que ya no volvió a verla moverse. Tras esos segundos, ha asegurado que el agresor regresó de inmediato a por él.

El testigo ha declarado que, en un nuevo ataque, el acusado lanzó una silla y volvió a intentar apuñalarlo saltando por encima de la mesa, pero cayó al suelo. Fue entonces cuando logró huir, salir a la calle y llamar a la policía. Ha explicado que saltó la valla porque no sabía si la puerta estaba abierta y temía que el agresor lo alcanzara. Al encontrarse con la Guardia Civil, ha dicho que les pidió que entraran en la vivienda porque “había una mujer gravemente herida”.

El testigo ha señalado que en un primer momento no fue consciente de la gravedad de sus propias lesiones, pero que al poco empezó a notar la sangre y comprobó que tenía varias heridas, incluida una profunda en la espalda que pudo ser mortal. Ha explicado que permaneció dos días ingresado y que aún arrastra secuelas en una pierna.

Durante su declaración, ha insistido en que todo ocurrió “en segundos”, que no tuvo oportunidad real de defenderse y que el nivel de violencia fue extremo. “Si me hubiera quedado quieto, me habría matado”, ha dicho ante el tribunal, subrayando que su único objetivo durante el ataque fue sobrevivir.