Dolz exige máxima prudencia para un Jueves Lardero seguro
El alcalde de Cuenca, Darío Dolz, ha lanzado este jueves un mensaje rotundo a la ciudadanía: “máxima precaución” y respeto absoluto a las limitaciones establecidas ante la crecida del río Júcar, que supera ya los 300 metros cúbicos por segundo y podría rebasar los 320 en las próximas horas.
En rueda de prensa, Dolz ha subrayado que la situación “no es ninguna broma” y ha advertido de que se puede multar a quienes se salten las balizas y el encintado policial en los accesos al cauce. “No queremos llegar a esa situación, pero se les podría sancionar porque están incumpliendo restricciones que se han puesto por seguridad”, ha recalcado.
Y es que, Dolz ha insistido en que no se debe deambular por la ribera del Júcar ni cruzar pasarelas cerradas para hacerse fotografías o grabar vídeos. También ha pedido que no se transite por zonas arboladas, aunque sea Jueves Lardero, ya que el suelo se encuentra completamente saturado tras semanas de lluvias continuadas.
Según los datos ofrecidos por el regidor, ya se registra en el último mes cerca de 200 litros por metro cuadrado, casi la mitad de la precipitación anual habitual (roza los 550 litros) por lo que existe riesgo de caída de árboles.
A este respecto, Dolz ha recordado que por primera vez se ha activado el sistema ES-Alert en la ciudad para advertir a la población de la crecida, una medida coordinada con el 112 y la Junta de Comunidades. El aviso ha llegado a todos los móviles que se encuentran en el término municipal, así como a quienes accedan a la capital durante el periodo de activación, hasta las 15:00 horas. También se ha activado en municipios próximos a la capital como Chillarón, Jábaga, Villalba de la Sierra, Palomera y Arcas.
El alcalde también ha recordado que los parques permanecen cerrados y que en los últimos días se han registrado incidencias por desprendimientos y árboles caídos en distintos puntos de la ciudad, como en el entorno del Sargal, la carretera de Alcázar o la subida al cerro del Socorro. Este mismo jueves se ha producido además un pequeño desprendimiento en una zona alta del barrio de San Antón.
Dolz ha detallado que el PEMUVI se mantiene activado desde hace días. Cada mañana, según ha explicado el alcalde, los servicios de Parques y Jardines y la empresa concesionaria revisan todas las zonas verdes antes de decidir su apertura o cierre. Además, se han intensificado las labores de limpieza de imbornales en jornadas previas a las lluvias más intensas para evitar problemas en la red de drenaje.
Bomberos, Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil trabajan de forma coordinada, tanto en el casco urbano como en el entorno periurbano, para vigilar el cumplimiento de las restricciones y actuar ante cualquier incidencia.
CORTE DEL CAMINO SAN ISIDRO
También se han producido cortes adicionales en vías próximas al cauce, como en la carretera de San Isidro a la altura del puente de Valdecabras, donde el río se ha desbordado en el kilómetro 4, en la zona de la Fuente de Martín Alhaja.
Uno de los puntos más sensibles continúa siendo el paraje del Royo, que permanece cerrado. Con la crecida actual, el agua ha vuelto a entrar en algunas segundas viviendas y huertos próximos al cauce. El alcalde ha recordado que ya se produjo un desalojo preventivo días atrás, cuando el río alcanzó los 198 metros cúbicos por segundo, y que ahora el caudal es casi 100 metros cúbicos mayor.
De cara al futuro, Dolz ha avanzado que el Ayuntamiento estudiará junto a la Confederación Hidrográfica posibles actuaciones hidráulicas para salvaguardar esta zona y reducir el riesgo de inundaciones. “Habrá que hablar con la Confederación para ver cómo se puede proteger ese entorno”, ha señalado, reconociendo la preocupación vecinal por la repetición de estos episodios.
JUEVES LARDERO
El alcalde ha pedido también prudencia en una jornada señalada como Jueves Lardero. Ha animado a celebrar la tradición, pero lejos del río y de zonas arboladas, recordando que la vegetación de ribera, especialmente los chopos de gran tamaño, puede verse debilitada por la acumulación de agua en el terreno.
“Esto hay que tomárselo muy en serio”, ha insistido Dolz, quien ha reiterado que la vigilancia continuará durante toda la jornada y que se adoptarán nuevos cortes o restricciones si la evolución del caudal así lo exige. La prioridad, ha concluido, es evitar accidentes en una de las crecidas más importantes que ha vivido la ciudad en los últimos años.
Hasta la fecha, la máxima crecida del río Júcar a su paso por la capital se registró en diciembre de 2019, cuando el río llegó a los 312 hectómetros cúbicos por segundo. Esta medición “es muy probable” que se supere en esta ocasión.