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Juicio del crimen de Nohales

El acusado se autolesionó y pidió que le dispararan "para acabar con todo"

Los agentes de la Guardia Civil que llegaron en primer lugar a Nohales detallan que cuando el presunto asesino se vio sin escapatoria intentó quitarse la vida con varias puñaladas en el estómago
El acusado se autolesionó y pidió que le dispararan "para acabar con todo"
Agentes de criminalística inspeccionando el vehículo del acusado. Foto: Saúl García
12/01/2026 - Rubén M. Checa

La sesión del juicio celebrada este lunes por la tarde en la Audiencia Provincial de Cuenca ha estado marcada por las declaraciones de varios agentes de la Guardia Civil que intervinieron en los primeros momentos tras el crimen cometido en la pedanía conquense de Nohales.

Los primeros agentes en llegar al lugar han explicado que su presencia fue requerida tras una llamada de la hermana del acusado, quien alertó de que su hermano había cogido un cuchillo y se dirigía a la vivienda de su expareja con la intención de matarla. Los guardias civiles han dicho que, al llegar de madrugada a la localidad, encontraron un ambiente de absoluto silencio y que, justo al detener el vehículo oficial, vieron a dos hombres salir de la finca, uno de ellos saltando la valla perimetral.

Uno de los agentes ha relatado que redujo al hombre que había saltado la valla, mientras que el otro individuo, encapuchado y armado con un cuchillo, emprendió la huida calle abajo. Según ha explicado, la persona inmovilizada les gritó que “no era él” y que el otro llevaba un cuchillo, advirtiendo además de que dentro de la vivienda había una mujer en peor estado.

Los guardias civiles han dicho que, al acceder a la vivienda, encontraron a la víctima tendida en el suelo, boca arriba y con apenas signos de vida. Han explicado que intentaron auxiliarla, colocarla en posición lateral de seguridad y taponar las heridas, apreciando una hemorragia abundante en la zona del cuello. Minutos después, un médico confirmó su fallecimiento tras realizar un electrocardiograma que salió plano.

Los agentes también han detallado que localizaron a la otra víctima herida, que presentaba varias puñaladas, y que solicitaron asistencia sanitaria urgente. Durante ese tiempo, cerraron la vivienda por seguridad, ya que sabían que el presunto agresor había huido armado.

Por su parte, los agentes del destacamento de Tráfico han explicado que localizaron al acusado poco después dentro de un vehículo estacionado en una calle paralela.

Han dicho que, al verse sorprendido, el hombre salió del coche y huyó a pie, esgrimiendo el cuchillo. Los guardias civiles han relatado que le dieron órdenes reiteradas para que se detuviera y arrojara el arma, pero que, al verse acorralado, comenzó a clavarse el cuchillo en el abdomen.

Según han declarado, el acusado llegó a pedirles que le dispararan “para acabar con todo”, mientras se autolesionaba y continuaba caminando visiblemente desorientado. Los agentes han explicado que finalmente cayó al suelo por la pérdida de sangre, momento en el que pudieron retirarle el cuchillo y proceder a su detención, sin que en ningún momento intentara agredirles.

Los especialistas en criminalística han expuesto el trabajo de inspección ocular realizado posteriormente, señalando la existencia de rastros de sangre tanto en el interior de la vivienda como en el exterior y en el recorrido seguido por el acusado.

Al mismo tiempo, han explicado que el cuchillo intervenido presentaba una horquilla con restos de cabello y que se recogieron múltiples muestras biológicas para su análisis, así como las llaves halladas en la vivienda, que abrían todas las puertas del inmueble.

Finalmente, el operador de la central de la Guardia Civil ha explicado cómo se gestionaron las llamadas aquella noche, detallando que se activaron de inmediato varias patrullas y recursos sanitarios, y que la alerta inicial hacía referencia a que el acusado se dirigía a matar a su expareja tras descubrir una supuesta infidelidad.