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Agricultura

La falta de agua lastra la cosecha de azafrán

Los productores de la provincia de Cuenca esperan mantener este año las cifras de la campaña anterior, una de las peores cosechas de la última década
La falta de agua lastra la cosecha  de azafrán
Foto: Saúl García
05/11/2022 - Dolo Cambronero

Dice el refrán que “lluvias en agosto, azafrán, miel y mosto”. Al hilo del dicho, este año, justamente lo contrario, la falta de precipitaciones a finales de verano y principios de otoño, así como las altas temperaturas registradas en el ejercicio, han tenido sus efectos en esta campaña de la preciada especia, cuya recogida ha comenzado en la provincia de Cuenca más tarde de lo habitual y está siendo irregular.   

Uno de los principales productores del país es Bealar, de la localidad conquense de Motilla del Palancar. Su azafrán está certificado como ecológico y bajo el sello de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Azafrán de La Mancha. Desde la firma, Guillermo Beleña estima que la producción de este año será similar a la del ejercicio pasado, cuando se registró una de las peores cosechas de la última década.

CUENCA, LA SEGUNDA PROVINCIA PRODUCTORA 

En la provincia de Cuenca, la producción bajó en 2021 a 93,13 kilos de azafrán certificados frente a los 139,73 recogidos en 2020, un 33% menos. En el conjunto de la DOP Azafrán de La Mancha, hubo el año pasado un total de 346,85 kilos mientras que un ejercicio antes la cifra ascendía a 451,44, lo que representa una bajada de alrededor de un 23%. Cuenca fue la segunda provincia con una mayor cosecha, por debajo de la de Albacete (153,52 kilos), la mayor productora de este cultivo en la región.  

Beleña explica que han comenzado esta semana con la campaña “muy lentamente” dado que las flores “no salen como deberían” y lo están haciendo de una forma “irregular”. “Esperamos que a partir el fin de semana se esté en plena producción”, confía, calculando que la recogida se prolongará hasta el 15 de noviembre. “La falta de lluvia este verano y, sobre todo, en estos dos últimos meses, que es cuando más agua necesita el cultivo, ha disminuido la cosecha”, señala. A eso hay que sumarle el intenso calor del periodo estival así como unas suaves temperaturas en las últimas semanas nada acordes con un otoño que parecía no llegar.

“El cambio climático nos ha pillado de lleno”, advierte este productor. Los efectos de este calentamiento global, que está provocando en los últimos años el llamado “aborto floral” por el incremento de las temperaturas del otoño, se unen así a otros problemas que ya arrastraba el sector como las importaciones de azafrán de otros países, principalmente de Irán; el fraude en el etiquetado; la elevada mano de obra dada la falta de mecanización; la reducida dimensión de las parcelas; y la ausencia de un mercado de cormos (cebollas) con garantía sanitaria, entre otras amenazas.

Respecto a la mano de obra, el sector tiene dificultades para encontrar temporeros para la recogida pero, sobre todo, para la monda de las flores del azafrán (la extracción, a mano, de las rojas hebras debe hacerse el mismo día de la cosecha para evitar que se estropeen, debiendo deshidratarse posteriormente), precisa Beleña, quien, por otro lado, vaticina que, dada la limitada producción que se espera esta campaña, habrá un aumento de los precios. 

También califica esta campaña como “muy escasa” y “muy irregular” Alfredo Minuesa, que cultiva azafrán en Castillejo de Iniesta aunque ya no está inscrito en la DO. La firma de este profesional, al que apasiona el oro rojo y representa “la quinta o sexta” generación de productores, está investigando las posibilidades de aprovechamiento del resto floral para su uso en el mundo de la perfumería y la cosmética, como complemento a su utilización culinaria como especia. “El futuro está en los subproductos”, considera. 

Por su parte, desde el Consejo Regulador de la DOP Azafrán de La Mancha reclaman a las administraciones un plan de ayudas para frenar el declive de este emblemático cultivo, el conocido como oro rojo, que ha tenido en la región un carácter social y familiar. Este año se han inscrito bajo este sello de calidad tan solo 201 productores –diez de la provincia de Cuenca mientras que en 2021 fueron catorce– con una superficie total cultivada de 108 hectáreas. Según este órgano, serían necesarias 500 hectáreas para asegurar la supervivencia del cultivo.

INVESTIGACIÓN DE CORMOS 

No obstante, el vicepresidente de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro,  hacía hincapié este jueves en las Cortes regionales en el “impulso extraordinario” del Gobierno autonómico al azafrán, que ha incrementado en un 50% la superficie cultivada en la comunidad desde 2015, cuando se declaraban en la PAC 89 hectáreas frente a las 134 de este año.

También incidió en que una agrupación de productores destinada a la comercialización de este producto ha recibido ayudas por 270.000 euros para actuar durante los próximos tres años, y en que se está desarrollando un proyecto de investigación centrado en la sanidad de los cormos que recibirá más de 140.000 euros. Asimismo, trabajan con el Ministerio de Agricultura en un reglamento para la producción de cebollas certificadas, que está previsto que se publique en diciembre.