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La cosecha de cereal cae un 20 por ciento en la provincia

En la recta final de la campaña, la Mancha y la Manchuela presentan mejores resultados que la Serranía y la Alcarria
La cosecha de cereal cae un 20 por ciento en la provincia
Fotos: Lola Pineda
13/07/2026 - Eduardo M. Crespo

La campaña de cereal entra en su recta final en la provincia de Cuenca con un balance desigual y una producción que se situará, según las estimaciones de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), en torno a un 20 por ciento por debajo de la de un año considerado normal. 

Aunque las lluvias registradas durante el invierno hacían prever una cosecha muy favorable, la evolución dispar de los cultivos y las altas temperaturas registradas en la fase final del ciclo han terminado por rebajar las expectativas.

El secretario provincial de UPA en Cuenca, Salvador San Andrés, explica que la recolección está ya “muy avanzada” y que únicamente restan entre una y dos semanas para darla prácticamente por concluida en la provincia, si bien “las restricciones derivadas del Índice de Propagación Potencial (IPP) por riesgo de incendios han ralentizado los trabajos durante los últimos días”.

San Andrés señala que el comportamiento de la cosecha ha sido “muy irregular” y atribuye esta situación, principalmente, a la fecha de siembra. “Aquellos agricultores que sembraron pronto lo han notado mucho a la hora de la producción. Las abundantes lluvias registradas entre finales de enero y febrero favorecieron especialmente a esos cultivos, que ya presentaban un mayor desarrollo”.

Por el contrario, las siembras más tardías se han visto perjudicadas por el exceso de humedad en el terreno y, posteriormente, por la ausencia de precipitaciones durante buena parte de la primavera. Según explica San Andrés, esta circunstancia ha dificultado  también el aprovechamiento del abonado nitrogenado, imprescindible para el correcto desarrollo de la planta. “Los nitrógenos no los cogieron bien las plantas y no han tenido un desarrollo correcto”, resume.

Las diferencias son visibles incluso dentro de un mismo municipio. El responsable provincial de UPA asegura haber comprobado parcelas que han alcanzado rendimientos cercanos a las cuatro toneladas por hectárea junto a otras que apenas han llegado a la mitad, únicamente por haber sido sembradas más tarde.

Pese a esa gran variabilidad, el balance general que realiza la organización agraria dista del optimismo que despertaban los cultivos hace apenas unos meses. “Por norma general, la cosecha no es buena. Hablando con agricultores de todas las zonas de la provincia, es irregular y corta”, sostiene San Andrés, quien calcula que finalmente la reducción de producción rondará el 20 por ciento respecto a una campaña habitual. No obstante, considera que el resultado mejora las previsiones más pesimistas que manejaba el sector hace unas semanas, cuando se llegó a temer una merma cercana al 30 por ciento.

 

 

COMPORTAMIENTO DESIGUAL

Ese diagnóstico coincide, en líneas generales, con el realizado por la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE), que sitúa la cosecha regional de cereales de invierno en torno a los 4,1 millones de toneladas. En el caso de la provincia de Cuenca, la asociación destaca el buen comportamiento de la Mancha conquense y la Manchuela, donde la recolección está muy avanzada y los rendimientos medios de cebadas y trigos se sitúan entre los 3.000 y los 3.500 kilos por hectárea, acompañados además de una buena calidad del grano.

Sin embargo, ACCOE también aprecia diferencias entre comarcas y señala que en las zonas más tardías, como la Alcarria y la Serranía, los resultados son más discretos, con producciones medias próximas a los 2.500 kilos por hectárea. La organización atribuye este descenso al intenso calor registrado durante las últimas semanas de maduración, que redujo el periodo de llenado del grano, así como a los daños provocados por la elevada población de los conejos en numerosas explotaciones.

Además del balance de la campaña, UPA ha aprovechado para trasladar su preocupación por las limitaciones impuestas a la recolección durante los episodios de mayor riesgo de incendios. San Andrés considera que las interrupciones obligatorias de la siega en las horas centrales del día pueden retrasar innecesariamente los trabajos y aumentar la exposición del cereal a tormentas o pedriscos.

“Los agricultores queremos evitar los incendios, pero llevamos todo el año invirtiendo para recoger la cosecha”, afirma. A su juicio, la actividad puede desarrollarse con seguridad siempre que se extremen las medidas preventivas, recordando que el cereal “siempre se ha cosechado con calor” y que el grano necesita estar seco para poder recolectarse y almacenarse en condiciones óptimas. Por ello, reclama una mayor flexibilidad en la aplicación de estas restricciones para compatibilizar la prevención de incendios con el desarrollo normal de la campaña agrícola.