A menos de dos horas de Madrid, en el centro de la península, se encuentra la Comarca El Záncara, situada en pleno corazón de La Mancha conquense. Un territorio de paisajes abiertos, horizontes infinitos e identidad propia. La comarca ofrece un auténtico mosaico de sensaciones: castillos medievales que evocan la historia del Marqués de Villena, humedales de gran valor ecológico, rutas senderistas, pueblos con encanto, gastronomía tradicional y una riqueza natural que sorprende en cada estación del año.
Uno de los grandes atractivos de El Záncara es su red de rutas y senderos, impulsada por ADI El Záncara, que permite recorrer la comarca de forma respetuosa y sostenible. La oferta se adapta a todos los perfiles: desde caminantes tranquilos y familias, hasta senderistas, ciclistas y amantes de los recorridos históricos.
Entre los grandes tesoros naturales del Záncara se encuentra el Complejo Lagunar de Manjavacas, en el término municipal de Mota del Cuervo. Este conjunto de lagunas endorreicas forma parte de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda, está integrado en la Red Natura 2000 y reconocido como Humedal de Importancia Internacional (Convenio Ramsar). El entorno ofrece una experiencia única para el visitante:
•Observación de fauna, con presencia de grullas, flamencos, aguiluchos laguneros y numerosas aves acuáticas y limícolas.
•Paisajes y vegetación halófila, adaptados a la salinidad de las lagunas.
•Rutas interpretativas circulares, de fácil recorrido, ideales para disfrutar del espacio en cualquier época del año.
•Patrimonio cultural asociado, como el Santuario de Nuestra Señora de Manjavacas, enclave de gran tradición popular.
Destaca la Ruta de los Castillos del Marqués de Villena (PR-CU 76), un itinerario de aproximadamente 41,5 kilómetros que conecta enclaves históricos tan relevantes como Belmonte y Castillo de Garcimuñoz. A lo largo del recorrido, el visitante atraviesa tierras estratégicas de la Edad Media, comprendiendo el papel defensivo y político que desempeñó la comarca a lo largo de los siglos.
Junto a ella, rutas más accesibles como la Ruta del Alcaraván (PR-CU 67) permiten disfrutar del paisaje manchego, los cultivos tradicionales y la observación de aves, convirtiéndose en una opción ideal para quienes buscan un turismo tranquilo y familiar. O el (PR-CU 68):” Sendero Cerro Agudo”.
Para no dejarte nada sin ver, no dejes de consultar el apartado de Rutas y senderos que encontrarás alojado en la web www.adizancara.es
Entre los grandes tesoros naturales se encuentra el Complejo Lagunar de Manjavacas, en Mota del Cuervo

El Záncara conserva también un legado histórico singular ligado a la época romana. La comarca fue uno de los principales centros de extracción de lapis specularis, un yeso transparente utilizado como precursor del vidrio en ventanas y cerramientos romanos. Este mineral, exportado a todo el Imperio, generó riqueza, asentamientos y actividad económica, dejando una huella profunda en el territorio, especialmente en zonas como Osa de la Vega. Hoy, este pasado se convierte en un atractivo cultural y turístico de primer nivel.
GASTRONOMÍA
La experiencia del viajero se completa con la gastronomía manchega, basada en productos locales como quesos, vinos, miel, azafrán, ajo morado y elaboraciones tradicionales que pueden degustarse en restaurantes, ferias y mercados. A ello se suma una red de alojamientos rurales, bodegas visitables y servicios turísticos que permiten conocer la comarca con calma y desde dentro.
Cuando un visitante recorre este territorio por ocio, no solo disfruta de una experiencia turística: descubre un lugar en el que es posible quedarse, invertir, emprender o vivir en familia. Por eso, la promoción turística debe entenderse también como una herramienta contra la despoblación, donde cada visitante es un embajador potencial.
La presencia de la comarca ‘El Záncara’ en ferias como FITUR 2026 y en plataformas turísticas especializadas no es solo una acción promocional, sino una estrategia inteligente de desarrollo rural. Dar visibilidad al territorio, a sus paisajes, a su patrimonio histórico y natural, a su gastronomía y a su red de rutas supone atraer turismo, generar riqueza, oportunidades y reforzar la identidad comarcal.
MEDIO RURAL VIVO
Pero el impacto de esta presencia va más allá del turismo estrictamente entendido. Estos escaparates permiten mostrar que el medio rural está vivo, conectado y lleno de oportunidades. En un contexto en el que muchas personas ven cada vez más limitado su poder adquisitivo en las ciudades —debido al elevado coste de la vivienda, los alquileres y los servicios—, conocer comarcas como El Záncara abre la puerta a nuevas formas de vivir, emprender y desarrollar proyectos vitales en el mundo rural.
En definitiva, la Comarca El Záncara es mucho más que un destino turístico, es un destino con futuro, historia, naturaleza, rutas, biodiversidad, gastronomía y vida rural, todo ello muy cerca de las grandes ciudades.