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Arqueología

En busca del rastro de los pobladores prehistóricos del Valle del Cabriel

Un equipo de la Facultad de Educación y Humanidades de Cuenca está desarrollando en el término de Minglanilla una campaña de prospección y excavación arqueológica en torno a las pinturas rupestres de la zona

18/8/2021 · Dolo Cambronero

¿Cómo eran los diferentes pobladores que fueron habitando lo que hoy es el término municipal de Minglanilla, en el Valle del Cabriel, en el vasto periodo de tiempo que abarca desde el Mesolítico hasta el Calcolítico? Con el fin de tratar de poner algo de luz a esta pregunta, un equipo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) -dirigido por el profesor Juan Francisco Ruiz, de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de Cuenca- ha desarrollado una campaña de prospección y excavación arqueológica en torno a los lugares de esta zona en los que existen pinturas rupestres. 

Precisamente este proyecto nace por la presencia de arte prehistórico en varios abrigos del Valle del Cabriel, en Minglanilla, dentro de la llamada hoz de Vicente, pinturas que fueron descubiertas a finales de la década de los ochenta. El trabajo de campo desarrollado en esta zona por la UCLM arrancó en 2018 y, tras la interrupción del año pasado debido a la pandemia, este verano han retomado las labores con objetivos parecidos aunque, si en otras campañas se han centrado en el estudio de las pinturas, este verano, el objetivo es la prospección y la excavación.   

“El reto es identificar el poblamiento prehistórico en esta zona para, a partir de ahí, entender cómo se han formado este registro específico de las pinturas rupestres y cómo se relaciona con las formas de ocupación del territorio”, concreta el profesor Ruiz.

TRES PROYECTOS EN LA PROVINCIA

Esta campaña está subvencionada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que apoya este año siete proyectos de investigación arqueológica y paleontológica desarrollados por la UCLM, tres de ellos en la provincia de Cuenca: el del Valle del Cabriel, otro en el castillo y monasterio de Uclés y un tercero en la villa romana de Noheda. 

No obstante, el Gobierno regional ayuda este ejercicio a un total de 42 proyectos llevados a cabo en el conjunto regional por diferentes universidades  y entidades investigadoras de todo el país, a los que destina un montante total de 450.000 euros, que permitirán generar unos 500 puestos de trabajo directos. 

En concreto, el proyecto en el Valle del Cabriel ha contado con un presupuesto total de 16.342 euros, de los cuales 13.927 han sido subvencionados por el Ejecutivo Autonómico. Además del desarrollo de los trabajos arqueológicos, la campaña ha permitido también la realización de prácticas a estudiantes de la facultad de Educación y del Grado de Humanidades: Historia Cultural. 

Esta tercera campaña ha tenido una duración de once días -del 28 de julio hasta el domingo 8 de agosto- y se ha desarrollado en exclusiva en Minglanilla aunque otros años han acometido también trabajos  de campo en los términos de los municipios conquenses de La Pesquera e Iniesta.  

En esta campaña han participado diez investigadores y ocho alumnos (seis de Grado y dos de máster), además de seis colaboradores. “Pero en total, no ha habido más de diez personas en ningún momento y algunas veces estábamos ocho”, matiza el responsable del proyecto, que reconoce que la zona no es muy accesible y la logística es complicada por lo que se extremaron las precauciones para moverse con seguridad y evitar riesgos. 

El trabajo de campo se ha repartido en dos equipos: uno se ha centrado en la excavación en un abrigo asociado a pinturas rupestres mientras que el otro ha hecho prospecciones en diferentes zonas de las hoces del Cabriel. En algunos de estos lugares ya habían localizado materiales arqueológicos en campañas anteriores y ahora se ha procedido a la retirada de estos para su estudio. 

Según explica el profesor Ruiz, el objetivo de las prospecciones era tanto la localización de nuevos lugares con pinturas rupestres como al hallazgo de evidencias arqueológicas de poblamiento asociado a esos lugares.

El investigador apunta que “la excavación y otros aspectos del proyecto han ido muy bien” aunque matiza que “es muy pronto todavía para sacar conclusiones”. “Después tendremos que ver si es necesario volver a la zona a partir de septiembre para rematar alguno de los trabajos que hayan podido quedar pendientes”, señala el responsable. 

PINTURAS RUPESTRES DE VARIAS ÉPOCAS

Pero ¿cómo son las pinturas rupestres que se han localizado hasta la fecha en esta zona del Valle del Cabriel? El investigador recuerda que pertenecen a varias épocas: unas del Mesolítico  y otras de periodos más recientes, del Neolítico y Calcolítico. 

“Precisamente uno de los objetivos de este proyecto es ir dilucidando la cronología de estas pinturas rupestres en función del tipo de poblamiento arqueológico que existe en esta zona. Es muy difícil determinar la cronología exacta y hay que recurrir a aproximaciones digamos laterales. Son difíciles de datar”, admite el investigador. 

Las pinturas rupestres más antiguas que han sido halladas en esta zona corresponden al Mesolítico -periodo que abarca entre el 12.000 y el 6.000 antes de Cristo- y son de estilo levantino. Este tipo de arte es naturalista y se identifica fácilmente lo que se está representando. “Contamos con alguna escena de caza, algún arquero que está cazando a manadas, representaciones de animales, figuras humanas equipadas con arcos…”, cuenta el profesor.  

Las pinturas más recientes de esta zona corresponderían al final del Neolítico y al Calcolítico, desde el 4.000-3.500 al 2.000 antes de Cristo, “con un margen amplio de equivocación”, reconoce. Estas son de tipo esquemático, es decir, una representación muy simplificada de las formas de la naturaleza. 

“Son animales y personas representados con sus líneas más básicas y algunos elementos simbólicos, más difíciles de entender si no conoces este mundo. Ese tipo de pinturas se hicieron en la zona durante varios miles de años y forman parte de esa complejidad simbólica asociada a la Prehistoria reciente”, apunta el responsable del proyecto. 

Este año, las pinturas no han sido objeto de estudio ya que los trabajos se han centrado en la prospección y excavación pero en las pasadas campañas se sirvieron de técnicas digitales como el escaneado láser, la fotogrametría y la fotografía gigapixel para examinar este tipo de arte, unos medios que “permiten capturar un nivel de detalle elevadísimo”. 

El investigador recuerda que en la última campaña hicieron prospecciones en varias zonas e identificaron “bastantes restos arqueológicos de estos yacimientos en superficie atribuibles al Calcolítico y también restos de ocupación del registro simbólico”.

“Estas cuevas de posible uso funerario nos estarían reflejando una segmentación en la utilización de este territorio muy diferente al que utilizan otras sociedades prehistóricas”, detalla Ruiz. 

“El objetivo general del proyecto es abordar todo esto para entender lo que ocurre en este sector para a partir de ahí comprender de manera global el fenómeno del arte rupestre en el Arco Mediterráneo”, continúa diciendo.

En este punto hay que recordar que el conjunto del arte rupestre del Arco Mediterráneo en la península ibérica fue declarado en 1998 por la Unesco como Bien Cultural perteneciente al Patrimonio de la Humanidad.​

“La zona no es visitable, en primer lugar porque está protegida por Medio Ambiente. Es una reserva natural y en la mayor parte de los lugares en los que hemos identificado materiales el acceso está restringido”, indica el investigador, que considera que sería necesario poner en marcha algún “sistema de visitas”, siempre respetando la protección del sitio, para que la ciudadanía pueda disfrutar de estos “mensajes” plasmados hace miles de años por nuestros ancestros y que, milagrosamente, han pervivido en el tiempo.   

“La verdad es que merecería la pena que, tanto el paisaje como los conjuntos de pinturas o, en el futuro, cuando terminemos estos trabajos, los conjuntos arqueológicos que hayamos ido estudiando, pudieran estar a disposición de la sociedad”, anhela el investigador de la universidad regional.

Una de las soluciones para que  los ciudadanos puedan conocer este patrimonio sería poner en marcha un centro de interpretación que contase con una reproducción de las pinturas rupestres, una posibilidad que “se ha hablado en algún momento con el Ayuntamiento de Minglanilla” aunque de momento no ha prosperado la idea.    

“Mi intención ahora es cerrar con esta campaña el ciclo de trabajo que hemos hecho hasta el momento planteando un enfoque distinto en función de los resultados que obtengamos”, concluye.

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