Invertir para crecer
H
ay una forma de hacer política que rara vez ocupa grandes titulares y que, sin embargo, acaba transformando los territorios. Es la que consiste en planificar, invertir y ejecutar. Puede parecer una obviedad, pero en provincias como Cuenca, acostumbrada años atrás a escuchar promesas que nunca llegaban a materializarse, cada obra terminada, cada servicio que se pone en marcha y cada proyecto que avanza supone un paso adelante que merece ser reconocido.
Las entrevistas publicadas estas semanas en este periódico con el presidente de la Diputación Provincial, Álvaro Martínez Chana, y con la delegada de la Junta en Cuenca, Marian López, permiten dibujar una fotografía bastante precisa del momento que atraviesa el territorio conquense. Y es que, esa imagen que se refleja es una realidad difícil de discutir: Cuenca vive uno de los periodos con mayor volumen de inversión pública de su historia reciente.
Ya hemos hablado durante meses de la apertura del nuevo Hospital Universitario, la puesta en marcha de servicios como la radioterapia o la medicina nuclear, la futura transformación del antiguo Virgen de la Luz, los remontes al Casco Antiguo, las actuaciones derivadas del Plan XCuenca, la mejora de las comunicaciones, las ayudas a la vivienda, la creación de escuelas infantiles o la apuesta por atraer empresas… algo que forma parte de una misma estrategia.
Según ambos dirigentes, la lucha contra la despoblación no se gana únicamente con discursos, sino generando oportunidades y mejorando la calidad de vida de quienes viven aquí con la puesta en marcha de servicios como los mencionados.
Hubo épocas en las que se decía desde las instituciones que era imposible atraer inversiones, que las empresas nunca llegarían o que determinados proyectos estaban condenados al fracaso antes incluso de intentarlo. Sin embargo, la experiencia demuestra que cuando las administraciones trabajan de forma coordinada y existe voluntad política, las cosas suceden. No siempre al ritmo que desearían los ciudadanos, pero suceden.
Por supuesto, quedan muchos retos pendientes. El acceso a la vivienda continúa siendo una preocupación creciente para los jóvenes. El suelo industrial sigue siendo una asignatura que requiere planificación. Las infraestructuras pendientes necesitan acelerar sus plazos. Y buena parte de nuestros pueblos continúan reclamando servicios que garanticen su futuro. Nadie puede caer en la autocomplacencia.
Pero tampoco sería justo ignorar la magnitud de las inversiones que hoy están llegando a la provincia. Porque detrás de cada euro público invertido hay empleo, actividad económica, fijación de población y oportunidades para las próximas generaciones. Y porque, en una época marcada por el ruido político permanente, conviene recordar que la mejor política sigue siendo aquella que deja huella en la vida cotidiana de las personas.
Cuenca necesita seguir reivindicando más recursos, más proyectos y más atención institucional. Pero también necesita reconocer cuando las inversiones llegan y cuando los compromisos empiezan a convertirse en realidades. Al fin y al cabo, el progreso de una provincia no se mide por los anuncios, sino por las transformaciones que son capaces de permanecer cuando el foco mediático se apaga.