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Educación para la ciudadanía

He de comenzar este articulo aclarando que el titulo no se refiere a la asignatura denominada en su tiempo “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos”, primero porque quedo eliminada del programa escolar hace ya bastantes años, y segundo, porque ignoro si caló entre aquellos estudiantes que recibieron sus enseñanzas y la influencia en su entorno familiar. laboral y social, dado los resultados que nos tocan vivir, en los que el comportamiento social deja mucho que desear. A modo de ejemplo les diré que si vas caminando y te cruzas con otro viandante ya sea mujer u hombre, joven o mayor, autóctono o foráneo u otras diversidades de índole variado, la mayoría de las veces he de ceder el paso, y no solo por cortesía sino por mi propia seguridad, ya que, si no lo hago así, me arrollan seguro, y ya no está uno para resistir cargas futboleras, y, para más inri, sin que las revise el VAR.

El título me lo ha sugerido la lectura de los comentarios de la estadounidense Martha Nussbaum, una de las filósofas más influyentes del pensamiento contemporáneo, sobre el contenido de su ensayo “Sin fines de lucro”, donde lanza una advertencia que hoy resuena con más fuerza que nunca en el debate sobre educación y democracia: “Si solo educamos para el beneficio económico, estamos formando máquinas útiles, no ciudadanos completos, siendo necesario el ejercicio de ampliar la mirada y fortalecer la cohesión social”.

Para Nussbaum es imprescindible complementar los sistemas educativos actuales basados en la consecución del lucro, como única finalidad de la preparación académica para el trabajo y no para a vida en común, reduciendo la formación a una mera herramienta al servicio del mercado, con otros de tipo humanista, como la literatura, las artes o la historia, ya que, sin esas capacidades, afirma, las sociedades se vuelven más vulnerables al autoritarismo y a la manipulación emocional.

En síntesis, se podría colegir que la autora estadounidense hace una llamada urgente a desarrollar una auténtica “Educación para la ciudadanía”, que nos proporcione la capacidad de formularnos preguntas y respuestas (método socrático) para que los ciudadanos podamos “pensar críticamente, cuestionar la autoridad y comprender la complejidad del mundo”.

En mi modesta opinión, eso de “pensar críticamente, cuestionar la autoridad y comprender la complejidad del mundo”, me parece un pelín utópico conociendo a mis semejantes, por lo que me conformaría con solo pensar, porque con todo lo que esta pasando es un bien necesario y, además, gratuito, porque la alternativa de no hacerlo nos puede costar muy caro.